Humans 2×01

Humans 2x01

Humans 2x01

Series: Humans

3 Stars

Summary

En su huída con la tecnología que permitiría dar consciencia a todos los Sinéticos, Niska llega a Berlín, donde intentará acostumbrarse a su nueva vida como humana. Mientras, en Inglaterra, Leo y Mía tratan de sobrevivir haciendo lo que creen que es justo y necesario: Leo ayudando a los otros Sintéticos que “despiertan” a causa de la acción de Niska, y Mía recuperando su papel de Anita para no perder el contacto con otros humanos.

Coder Credit

Por fin ha llegado la segunda temporada de Humans, para la que se esperan muchas e interesantes novedades. Si en la temporada pasada todo se centró en unos autómatas que habían sido diseñados para servir pero resultaba que tenían una consciencia que debían ocultar, así como en los humanos que debían aprender a mirar a esos robots no como máquinas sino como humanos… ahora todo da un pequeño giro de tuerca.

Porque la esencia sigue siendo la misma: robots que se comportan como humanos, humanos que se relacionan como si fueran máquinas, y todas las complejas situaciones que se pueden dar de esa interacción. Pero si en la primera temporada de Humans esas interacciones se centraron en la familia Hawkins, donde había tanto partidarios como detractores de los Sintéticos, así como en los únicos Sintéticos con consciencia que había en el mundo; ahora esa situación ha crecido exponencialmente.

Y ha crecido gracias a Niska. Una Niska que, siguiendo el ejemplo de los humanos a los que quiere parecerse, ha necesitado viajar y conocer a nueva gente para aprender el verdadero significado de la vida y lo que realmente quiere hacer con la suya. Lo malo es que, pese a tener una consciencia que le permite sentir, en el fondo no es del todo consciente de que los humanos sólo evolucionan y aprenden a base de ensayo y error.

Y de momento la parte de cometer errores la está siguiendo a raja tabla, ya que en ese viaje por descubrir qué quiere hacer con su vida acaba haciendo daño a la única persona que le había tratado como a uno más, y encima sin ser realmente consciente del daño que ha causado. Y es que una cosa es querer ser un humano gracias a la capacidad de sentir, y otra muy distinta convertirse en un buen ser humano y en una buena persona, que es algo que no todos los humanos llegan a conseguir en su vida.

Pero sin duda lo peor de la acción de Niska ha sido que, sin llegar a entender todavía cómo es eso de ser humana y todas las consecuencias que ello conlleva, sigue empeñada en que todos los Sintéticos puedan sentir para dejar atrás esa vida de servidumbre. En conclusión, finalmente Niska ha volcado el programa del profesor Millican para dotar de consciencia a todos los Sintéticos del mundo.

Afortunadamente, dentro de ese proceso por convertirse en un humano más, al menos Niska también tiene lógica en su raciocinio y decide que, si va a ser juzgada por lo que hizo (recordemos que asesinó a un hombre en el burdel donde trabajaba), quiere ser juzgada como una humana. Para ello acudirá a los otros humanos que no la trataron como una máquina ni se aprovecharon de ella, la familia Hawkins, que vuelven así a la trama principal.

En la primera temporada los Hawkins sirvieron para mostrar las distintas maneras en que los humanos reaccionaban ante las Sintéticos, ya fuera tratándoles como objetos sin sentimientos, aprovechándose de ellos pese a saber que tenían sentimientos, o incluso odiándoles porque eran la prueba definitiva de que los humanos eran una especie obsoleta.

En esta segunda temporada, pese a estar lejos de Mía, Leo y Max, la situación no va a variar, aunque también se va a dar una mayor importancia a las relaciones que hay dentro de la propia familia. Así, se recuperará la trama de las dificultades que estaba atravesando el matrimonio de Laura y Joe Hawkins y que tocó fondo cuando Joe se acostó con Anita, pero añadiendo un elemento que hasta ahora no se había tocado, y eso que es uno de los puntos clave en las relaciones entre humanos y máquinas. Esto es, el hecho de que los Sintéticos han surgido para suplantar a los humanos, incluso en trabajos que a priori sólo puede realizar una persona con sentimientos y capacidad de raciocinio.

Y como ejemplo hemos visto dos situaciones bastante peculiares y significativas. Por un lado el puesto como gerente de Joe, que al aparecer puede desempeñar una máquina con la misma eficacia siempre y cuando recuerde las fechas de los cumpleaños de sus trabajadores; y por otro con la consejera matrimonial que atiende a la pareja, y que al parecer también puede desempeñar su trabajo de manera eficiente siempre y cuando recuerde los datos y estadísticas en las que se basan los comportamientos humanos.

De este modo nos encontramos de nuevo ante el gran acierto de esta serie, que es la capacidad de mostrar lo complejas que son las relaciones humanas (y que la humanidad se empeña en simplificar), y además valiéndose para ello de una interacción constante con máquinas, algunas de las cuales quieren convertirse en humanos... Un interesante rompecabezas que consigue que con cada escena nos planteemos un sinfín de dilemas.

Así ocurrirá también con Leo, Mía y Max. Con la trama de los Sintéticos parecía que todo iba a ser más sencillo ahora que por fin sabemos qué son y de qué son capaces, y más cuando por fin están todos juntos; pero nada de eso. Porque, como ya ha quedado claro, por muy Sintéticos que sean, también son humanos. Y si no hay dos humanos que piensen igual, ¿por qué no va a ocurrir lo mismo con  los Sintéticos? Así, mientras que Leo y Max tratarán de ayudar a todos los Sintéticos que han "despertado" gracias a Niska; Mía optará por recuperar su vida de Sintética, recuperando incluso el nombre de Anita.

Como ya habíamos visto en la temporada anterior, la forma de ser de los distintos Sintéticos se mostrará por medio de situaciones aparentemente contradictorias. Así, resulta curioso ver que Mía sólo quiere expandir su capacidad de sentir, pero no es capaz de conseguir ese objetivo junto a la misma familia a la que había estado tanto tiempo buscando. Porque resulta que Max y Leo prefieren mantenerse alejados del resto de los humanos, ocultos, y eso es justo lo que ella no quiere. Mía necesita el contacto con los humanos para poder sentirse una más. Necesita vivir en sociedad, como una persona más.

De este modo, tenemos a una Mía que recuperará su personalidad de Anita para ser de nuevo un Sintético puesto al servicio de los humanos, arriesgándose cada día a ser descubierta sólo para poder sentirse un poquito más humana; mientras que Leo y Max seguirán rescatando a la mayor cantidad de Sintéticos posibles. Y es que son conscientes de que los humanos no van a aceptar que los Sintéticos se comporten como humanos, con una consciencia plena, ya que ese no fue el motivo por el que fueron creados.

Dentro de los Sintéticos que han despertado nos encontramos con un nuevo personaje, Hester. Con ella será intenresante ver cómo va a desarrollarse su nueva consciencia y qué bando acabará tomando, ahora que tiene la capacidad del libre albedrío: el bando de Leo o el de Mía.

Y por último tenemos a un nuevo participante en el juego, la doctora Athena Morrow. Todo indica que ella será el personaje más interesante de esta temporada, en tanto que es una mujer que trabaja con máquinas y sabe cómo usarlas, pero también se comporta con ellas mostrando más empatía que la mayoría de los humanos. Así pues, resultará más que interesante ver su reacción cuando comience a trabajar para Milo Khoury, el nuevo hombre de negocios que tiene intención de sacar el máximo partido de los Sintéticos sin pensar en la seguridad de esas máquinas... O eso es lo que parece a simple vista.

Porque no hay que olvidar que Humans, además de ser una serie que hace que pensemos en la forma que tenemos los humanos de comportarnos entre nosotros mismos y con las máquinas, también se caracterizó por engañarnos durante toda la temporada anterior. Así pues, habrá que esperar a ver qué pasa y si los nuevos personajes que han surgido son como realmente parece que son.

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Barbara Cruz

Periodista y escritora a tiempo completo. En los ratos libres veo de todo y leo cualquier cosa que caiga en mis manos. Nunca se sabe cuál será mi nueva obsesión.

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