How to get away with murder 4×12: Ask him about Stella

How to get away with murder 4x12: Ask him about Stella

How to get away with murder 4x12: Ask him about Stella

Series: How to get away with murder

4.5 Stars

Summary

Annalise Keating está a punto de presentar su demanda colectiva contra el estado de Pensilvania para denunciar el diferente trato que la justicia ofrece a las minorías, ya sea por sus ingresos o por su raza… Y la cosa no ha salido como esperaba.

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Ha sido tantísimo lo que ha ocurrido en el episodio de esta semana, que en el fondo agradezco que tengamos un parón hasta principios de marzo para reponernos de todo lo que ha pasado. Y aunque la pregunta principal todavía no se ha respondido: de qué conocía la madre de Laurel a Wes, todo lo demás ha dejado un sabor agridulce del que vamos a tardar en recuperarnos.

Agridulce porque, aunque el final del episodio ha dejado la puerta abierta a la esperanza, con esa fantástica noticia de que ¡tenemos boda! Y que además Annalise va a pedir ayuda a otra mujer tan capacitada como Olivia Pope (protagonista de Scandal), los otros 40 minutos han sido de lo más deprimentes.

Porque a lo largo de esta temporada ya habíamos visto casos injustos de gente inocente que había sido acusada y sentenciada simplemente por su apariencia y donde había sido el propio sistema de justicia el que les había convertido en un peligro, tanto para ellos mismos como para la sociedad… Pero que al llegar al final de ese largo camino que han recorrido nos encontremos con que su caso ni siquiera podrá ser presentado ante un jurado, eso ya duele mucho.

Duele y da rabia, sobre todo al darte cuenta de que eso es lo normal: que el grande aplaste al pequeño. Una injusticia que es aún más flagrante cuando estamos hablando del sistema de justicia, ese que se supone debe proteger a los inocentes, independientemente de cuál sea el color de su piel. Y sin embargo está claro que eso no es lo normal, por lo que haber escuchado los datos presentados por Connor, Michaela, Asher y Laurel de lo que ocurre en ese sistema de justicia, y que supongo que está sacado de datos reales, pone los pelos de punta.

Y además cabrea cuando ves que para acabar con todo el trabajo que han realizado a lo largo de esos meses les basta con una simple petición de cerrar el caso y pasarle la pelota al Tribunal Supremo. Esto es, a un grupo de siete jueces, todos ellos de raza blanca, que han tardado cinco minutos en desestimar la solicitud de Annalise Keating.

Así que digamos que, al lado de eso, todo lo que ha pasado con Isaac, con Denver y con Bonnie, como que me ha pasado más desapercibido.

Eso sí, el momento que se intuía que iba a ocurrir entre Annalise y Isaac, donde los dos han estallado, ha sido memorable. Sobre todo cuando ha tenido lugar después de esa escena en la cafetería comiendo tortitas y hablando de sus antiguas adicciones (la típica charla mientras desayunas, vaya), pero que en su caso se podía decir que era hasta romántica… lo que ya hacía intuir que la bomba estaba a punto de explotar.

Y así ha sido. El intento de Annalise para que se cerrara la investigación abierta contra Isaac por la muerte de su hija al final tampoco ha servido de nada. Aunque aquí tengo que echarle la culpa a Bonnie. Y sí, ha estado genial cuando le ha soltado el órdago a Denver diciendo que como le pase algo (estamos hablando de un fiscal general muy amigo de un magnate de las comunicaciones que comparten… compartían sicario) la conversación que grabó estaría en todos los medios de comunicación. Pero, por otro lado, creo que Bonnie ha sido bastante inocente al pensar que con ponerle ojitos al compañero de la fiscalía conseguiría lo que quisiera de él.

Puede que eso le hubiera servido en la primera temporada, cuando todavía no existía ese historial de asesinatos sin resolver o cerrados en MUY extrañas circunstancias que tienen ahora… Pero a estas alturas, ¿en serio creía que no se iba a mosquear desde el mismo instante en que Bonnie Winterbottom entrara en su despacho? ¿Que no van a dudar de cualquier persona que ha estado mínimamente relacionada con Annalise Keating, y que saben que todo lo que hacen es por su propio interés?

Pero lo dicho, afortunadamente esa parte se ha solucionado y al menos el caso de Isaac ha sido cerrado. Lo que no ha evitado, eso sí, que Isaac caiga de nuevo en el pozo de la adicción y le eche la culpa a Annalise. Una conversación en la que las puñaladas han volado como si no hubiera un mañana, y donde lo curioso es que los dos estaban igual de equivocados, al tiempo que también tenían razón. Porque es verdad que Isaac no tenía derecho a culpar a Annalise por su nueva bajada a los infiernos… pero no vamos a negar ahora que ella SÍ es una mujer que atrapa a la gente a la que intenta ayudar, por lo que todas sus relaciones son más tóxicas que sanas.

En resumen, creo que Isaac acaba de convertirse en otro nombre en la lista de enemigos de Annalise Keating.

Pero dejemos ya los momentos tristes del episodio para centrarnos en los más agradables. Por ejemplo, cuando por fin Laurel ha podido reunirse con su hijo y encima acompañado de su madre y Frank, aunque en esa ocasión él iba más como guardaespaldas que como posible futuro padrastro de la criatura. ¡Y además le ha puesto el nombre de Christopher en honor a Wes!

Y es verdad que al final esos momento más tiernos también han hecho que lloremos de pena y rabia cuando Laurel ha tenido que dejar otra vez a su hijo en manos de extraños… Pero al menos los cinco minutos que han estado juntos han servido para que tengamos un bonito momento que recordar para cuando las cosas se compliquen… y que no tardará en ocurrir.

Toca hablar ahora de la madre de Laurel. Una mujer que sigue siendo un enorme interrogante, pues cualquier cosa que creemos saber de ella al final resulta ser otra cosa completamente distinta. Si la semana pasada ya sorprendió su origen francés y, por supuesto, que conociera a Wes, en esta ocasión la duda ha surgido cuando se ha pasado toda la semana hablando con su exmarido, lo que ha hecho que a Frank le sonare la señal de alarma en su cabeza… Normal.

Pero al parecer esas llamadas respondían a un motivo mucho más inocente, como que era permitir que su hija pudiera ver a su bebé sin tener delante a su padre, y que lógicamente hubiera hecho que la situación fuera bastante más incómoda.

Pero como siempre ocurre en esta serie, de momento no tenemos más remedio que confiar en que lo que ha dicho es verdad, sin haber visto cómo ha tenido lugar esa conversación. Es decir, que no sabemos cómo ha conseguido convencer a su exmarido para que Laurel pudiera reunirse con su bebé sin tener a Jorge Castillo al lado.

Aunque en el caso de Frank sí que ha bastado conocer ese detalle para confiar en la mujer. Y, sobre todo, para atreverse a hacer algo que hasta ahora nunca habíamos visto: preguntar a las claras.

En serio que ese momento en el que le ha abordado en la calle y le ha preguntado directamente de qué conocía a Wes Gibbins y por qué se reunieron días antes de morir, enseñándole además la foto, ha sido como… ¡No puede ser! ¡Le ha dicho la verdad!

Si. Tiene guasa que en una serie de abogados en la que el primer consejo que siempre les dan a sus clientes es que les cuenten la verdad, nos sorprenda cuando son esos abogados los que deciden ir con la verdad por delante. ¡Aleluya! Tal vez Frank no ha sido el más coherente a la hora de hacer muchas de las cosas que ha hecho, muchas de las cuales han tenido lugar por impulsos, pero esta semana ha ganado muchísimos puntos al atreverse a preguntar directamente en lugar de actuar en base a suposiciones.

Lo malo es que hasta dentro de un mes como mínimo no sabremos qué le ha respondido Sandrine Castillo.

Y llegamos ya sí a esa escena final que ha permitido enlazar a tres mujeres de armas tomar: Annalise Keating, Michaela Pratt y Olivia Pope.

A estas alturas ya sabíamos que iba a haber un crossover entre HTGAWM y Scandal, pero quedaba la incógnita de cómo acababan juntándose estas dos mujeres. Y la responsable de ella no ha sido otra que la gran Michaela Pratt. El personaje que desde que comenzó la serie hasta ahora ha evolucionado como nadie, pasando de ser uno que no gustaba (al menos en mi caso) a uno de los más interesantes, siendo casi una mini Annalise… con todo lo bueno y lo malo que ello implica.

Pero en esta ocasión ha sido lo bueno, ya que cuando el resto de compañeros estaban lamiéndose las heridas al ver que todo su esfuerzo para demandar al estado de Pensilvania no servía de nada, ella no ha querido rendirse. Lo que ha hecho ha sido pensar fríamente en la situación, darse cuenta de que necesitaban un aliado poderoso… y buscar al más adecuado: Olivia Pope.

Y qué decir de ese instante que nos ha llevado a la primera escena de la serie, pero donde en esta ocasión ha sido Annalise Keating la que entraba en el aula y veía a otra mujer ocupando el foco de atención, escribiendo en la pizarra esa frase que sirve como perfecta carta de presentación: “Como sobrevivir a un escándalo”.  Simplemente maravilloso.

Lo malo es que hasta dentro de un mes no comenzará la clase, por lo que más nos vale descansar y reponernos. Y es que los tres últimos episodios de la temporada se los prometen de lo más moviditos.

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Barbara Cruz

Periodista y escritora a tiempo completo. En los ratos libres veo de todo y leo cualquier cosa que caiga en mis manos. Nunca se sabe cuál será mi nueva obsesión.

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