How to get away with murder 4×06: Stay Strong, Mama

How to get away with murder 4x06: Stay Strong, Mama

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Series: How to get away with murder

4.5 Stars

Summary

La cruzada de Annalise para poner contra las cuerdas al Sistema de defensa sigue su curso con la ayuda de dos grandes aliados: Connor y Claudia, una de las presas con las que compartió celda, y que resultará clave para conseguir la victoria.

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En el episodio de esta semana hemos sido testigos de muchas relaciones y de lo más variadas. Algunas de ellas eran viejas conocidas, como la protagonizada por Laurel y Frank, otras son completamente nuevas, como la formada por Isaac y su exmujer, y otras han tenido a protagonistas que ya conocíamos pero que nos han mostrado una faceta de su relación que no habíamos visto hasta ahora.

Sí. Me estoy refiriendo a Annalise y Connor, que han sido los grandes triunfadores.

Cuando la semana pasada nos quedamos con que Annalise pedía ayuda a Connor para que la ayudara en su caso, después de que Bonnie lo hubiera mandado casi todo a la mierda, estaba convencida de que veríamos saltar las chispas entre ellos como si no hubiera un mañana.

Pero, fíjate tú por donde, ha ocurrido lo contrario y al final han resultado ser el equipo perfecto para el caso que tienen entre manos y que ya no es tan secreto como querrían. Y ya sea porque ahora mismo Connor estaba en una época mala y le ha sentado de maravilla ver que es útil y puede ayudar a la gente, o porque Annalise ya no es esa mujer despiadada que todo lo que hace es en su propio interés y porque, qué demonios, aunque no lo parezca la gente cambia; pero el caso es que se han compenetrado a las mil maravillas.

Y sí, en esa compenetración ayuda mucho el tener momentos tan íntimos como compartir un helado mientras se halagan el uno al otro: que si hiciste bien en no acostarte con ese tío cuando tienes a un novio que te adora en casa, que si la habitación de motel en la que vives ahora no está mal pero como oficina no es de lo mejor… Sí, tal vez los halagos no sean lo que cabría esperarse fuera de los juzgados, pero a la hora de trabajar han demostrado ser la combinación perfecta entre mentes brillantes y con la confianza necesaria para que su cliente hiciera lo que ellos querían, que al fin y al cabo era lo importante.

Y lo que han conseguido ha sido enchufarles un golpe tremendo al Gobernador, al fiscal Denver y al Juez Sabarski, quien no va a tener más remedio que encargarse del juicio aunque en un principio no quisiera. Todo en uno. Annalise ha sido capaz de ello gracias al conejo de Connor de que dejara hablar al hijo de su cliente. Porque qué hay más demoledor que un hijo pida justicia para su madre al mismísimo gobernador del estado frente a un millón de cámaras, y suplique que la fiscalía no les deje a él y sus hermanos de patitas en la calle, ni más ni menos que como castigo por querer sacar a su madre de la cárcel tras no haber sido defendida correctamente.

Como conclusión de tan demoledoras declaraciones, Annalise está ahora muy por delante de sus enemigos, lo que es bueno, pero ahora todo el mundo sabe lo que quiere hacer, lo que no es tan bueno. Y además ha conseguido que Bonnie se arrepienta de haber saboteado su investigación, gracias también al rapapolvo que le ha echado Nate… lo que todavía no sé si es bueno o malo vista su relación amor/odio.

Pero eso es lo que ha pasado dentro de los juzgados. Fuera de ellos hemos visto cómo la relación entre Annalise y su psiquiatra daba un paso más, aunque Annalise todavía no se haya dado cuenta de ello.

Y es que por fin sabemos qué es lo que afecta tanto de Annalise a Isaac, que no es otra cosa que ambos sufrieron la pérdida de un hijo. Pero en lugar de sugerirle a Annalise que se busque a otro psiquiatra porque él no puede ayudarle al ser un tema demasiado personal, lo que hace es pedir ayuda a su propia terapeuta, que no es otra que su exmujer Jacqueline.

Dejando aparte que todo esto está muy mal, pues no tiene mucho sentido que una persona con tantos problemas personales se atreva a dar consejos sobre los problemas de otras personas (mi teoría sigue siendo que alguien movió los hilos para que estas dos personas tan dañadas acabaran coincidiendo), esta revelación ha servido para que seamos testigos de otro de esos momentos tan cargados de tensión y dramatismo.

Porque la idea de que Annalise escribiera una carta a su marido Sam como manera de despertar todos los sentimientos reprimidos, no parecía tan mala idea. Pero en el caso de Annalise eso ha resultado ser mucho más complicado, pues cómo intentas escribirle una carta de despedida a tu marido, que resulta fue asesinado por el chico al que querías como a un hijo y cuya pérdida aún están intentando superar.

Si esto ya es dramático de por sí y hace que entendamos un poco más que Annalise se refugiara en la bebida, porque si algo así me pasara a mí no sería capaz ni de levantarme de la cama; la carta ha servido para que conozcamos más de otra de esas piezas que creíamos tener ya bien situadas en el puzzle, pero que sigue dando para mucho más.

Porque hasta ahora habíamos sido testigos del momento en que tuvo lugar el accidente y la posterior muerte del bebé con esa trágica fotografía que sigue apareciendo de vez en cuando como recordatorio de un momento que ninguna madre debería presenciar. Y también fuimos testigos del momento en que Annalise pudo despedirse definitivamente de su hijo cuando su madre la obligó a enterrar un papel con su nombre escrito, Sam, para así poder enterrarle y decirle adiós.

Pero hasta ahora no habíamos conocido cómo fue para Annalise ese otro momento tan trágico como es el del día después. Cuando comprendes que tienes que seguir adelante, levantándote cada día para rehacer tu vida pese a que al lado tiene una habitación perfectamente amueblada para ese hijo que no está contigo, y con tu propio cuerpo traicionándote al seguir creyendo que hay un bebé, pese a que nunca llegaste a conocerle.

Esa auténtica pesadilla fue la que tuvo que vivir Annalise, y fue lo que terminó de romperla y convertirla en esa mujer fría y despiadada que se empeñaba en ser. Y a su lado Bonnie fue el único testigo de su momento de mayor debilidad, con el intento de suicidio que Sam nunca llegó a conocer, por lo que probablemente ese fue el instante en el que Bonnie terminó de enamorarse de ella por todas sus similitudes, anclándose así en una relación que las está destruyendo a las dos pero que ninguna puede dejar marchar.

Y hablando de padres e hijos, la otra relación que ha acaparado atención esta semana ha sido la formada por Laurel y su padre, con esa acogedora cena en la que el señor del Castillo le ha soltado el bombazo: que Antares sale a bolsa.

En ese sentido tengo que admitir que he visto esa escena como tres veces, intentando captar cada detalle del padre de Laurel, porque me negaba a creer que el hombre no se ha dado cuenta de que su hija está embarazada cuando la ha tenido a menos de un metro de distancia, y siendo además el CEO de una empresa de telecomunicaciones y que tiene a matones a su cargo.

Es decir, que es un hombre que ya ha demostrado que está al tanto de todo lo que ocurre a su lado, pero también de lo que ocurre en la otra parte del mundo. Y si, como asegura Laurel, el verdadero motivo por el que su padre mató a Wes fue para que no salieran a la luz todos los secretos de su hija (lo que mandaría a la mierda las acciones de Antares en bolsa) cuando creía que Wes iba a traicionar a Annalise, ¿en serio piensa que no se ha enterado de algo que ha podido ver con sus propios ojos?

Claro que no hemos visto al señor Castillo después de cenar con su hija, con lo que esa puerta de lo que realmente sabe o no sabe sigue estando abierta.

Y otra relación que está comenzando a ser muy turbulenta es la que existe entre Michaela y Asher, y que todo apunta a que va a acabar muy mal: Hasta ahora parecía que el bajón de Asher era más por el hecho de que él, el hijo del abogado, era el único que no había conseguido encontrar trabajo, mientras que su novia había entrado en el bufete más prestigioso y encima era la niña de los ojos de Tegan, la mejor del bufete… Pero puede que al final los celos más peligrosos sean los personales antes que los puramente profesionales.

Y sí, volvemos a encontrarnos con el gran problema que siempre han arrastrado los chicos de Annalise y la propia mamá del grupo: la incapacidad de decir la verdad. Porque si al principio Michaela no quiere ir soltando por todas partes que está ayudando a su amiga para incriminar a su padre por el asesinato de su novio y posible padre de su hijo nonato, pues no parece mala idea… Pero si ese secretismo está haciendo que su novio dude de ella hasta el punto de que cree que está enrollándose con dicha amiga… ¿por qué demonios no le dice la verdad desde el principio?

Porque si Asher fuera una persona normal, con decirle que la está ayudando a sobrellevar el parto, habría bastado. Pero como Asher ni nadie del grupo es normal que digamos, lo único que ha conseguido es que se fíe menos de ella, hasta el punto de instalar una cámara espía en el peluche que le ha regalado.

En serio, ¿quién demonios hace eso? O mejor dicho, ¿quién demonios hace eso y piensa que al final la cosa no se va a descontrolar MUCHO? Porque no sé vosotros, pero ha sido ver el oso de peluche y pensar que Asher había cruzado una línea muy peligrosa… Sobre todo teniendo en cuenta que por el otro lado teníamos a Michaela intentando sonsacar información a Tegan sobre Antares con el noble propósito de ayudar a su amiga Laurel.

Y ambas situaciones, las que está viviendo Asher, aunque regale momentos de lo más irónicos con Frank (con él voy luego, que también tiene traca lo suyo), y las que está viviendo Michaela, ha sido como ver dos trenes a punto de chocar. Y ya sabemos que el choque tendrá lugar en menos de una semana. Porque si por un lado tenemos a una Michaela que como digna heredera de Annalise va a hacer lo que sea para conseguir lo que quiere, y resulta que sabe que su jefa tan maja también es lesbiana… ¿por qué no intentar camelársela desde todos los frentes posibles? Y sí, todavía no ha pasado nada, pero si una chica tan guapa viene a mi despacho, me ofrece una copa mientras hablamos de exparejas y sexo… ¿No sería normal que Tegan pensara lo que no es?

Y por otro lado tenemos a Asher, ese chico que al final no ha resultado ser tan capullo como parecía al principio, pues en realidad le afectan mucho las cosas, aunque sigue teniendo un gran problema: un pronto muy violento que no sabes por dónde va a aparecer (recordemos que fue él quien mató a la fiscal cuando esta le estaba presionando y diciendo un montón de barbaridades sobre su padre, cuando el hombre acababa de suicidarse)…

Y también es un chico que ya ha cruzado la línea de la paranoia hasta el punto de que se ha atrevido a espiar a su novia, que ya ha vivido lo que es ser el marginado del grupo (cuando todos sus supuestos amigos sabían lo de la muerte de Sam y el sólo se enteró cuando se lo chivó Annalise) y que ahora ve que lo está viviendo otra vez, ni más ni menos que por culpa de su novia… Con todos estos antecedentes, ¿qué más sería capaz de hacer Asher? O, mejor dicho, ¿Qué HA SIDO capaz de hacer?

Y por último pero no menos importante, están la relación entre Laurel y Frank. Una relación que vimos crecer en las primeras temporadas en las que apenas sabíamos nada del pasado de ninguno de los dos (y ya entonces parecían perfectos el uno para el otro), y que tras la epifanía que sufrió Frank la temporada pasada cuando decidió que a partir de ese momento todo lo que iba a hacer sería para ayudar a las personas a las que quería, parece haber dado pasos de gigante.

Porque sí, la pérdida de Wes fue horrible y no es cuestión de alegrarse de que esté muerto porque eso le está dando vía libre a Frank, pero tengo que reconocer que la complicidad que existe entre Frank y Laurel es una que nunca vi con Wes. Lo que no deja de ser lógico, pues los dos vienen de un pasado tormentoso y una relación penosa con sus padres.

Así, si cuando al principio Frank se acostaba con Laurel sólo sabíamos de él que era el tío duro de Annalise, ahora también sabemos que es el hombre que quiere ser mucho más que eso: un buen hombre con estudios y un buen padre para el hijo de la mujer a la que quiere, incluso si el hijo no es suyo… Y qué queréis que os diga, pero si un hombre viene a mi puerta y me suelta que me quiere y que me va a esperar lo que haga falta hasta que me de cuenta de ese hecho, como que yo no le haría esperar mucho tiempo.

Pero ahora toca esperar cuál será la decisión de Laurel, teniendo al menos la buena noticia de que Frank no es una de las víctimas.

La mala noticia es que, tras ver a Annalise limpiándose la sangre de vete a saber quién, la lista de posibles víctimas ha vuelto a reducirse y, de los que nos interesan, ahora mismo esa lista sólo tiene dos nombres: Tegan y Connor.

Hagan sus apuestas.

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Barbara Cruz

Periodista y escritora a tiempo completo. En los ratos libres veo de todo y leo cualquier cosa que caiga en mis manos. Nunca se sabe cuál será mi nueva obsesión.

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