How to get away with murder 4×03: It’s for the greater good

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Series: How to get away with murder

4 Stars

Summary

Annalise y sus chicos continúan con sus planes para seguir adelante. Mientras Michaela lucha por una beca en la prestigiosa firma de abogados Caplan & Golden, Asher, Laurel y Connor tratan de conseguir un trabajo da igual dónde sea… y Annalise se pasa al voluntariado para ayudar a que todo el mundo tenga su segunda oportunidad.

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Los acontecimientos vividos la semana pasada han tenido grandes consecuencias para Annalise Keating. Y ya sea porque nadie se fía de ella en las ligas mayores de abogados, porque ahora tiene mucho tiempo libre y eso con su problema de alcohol no es nada bueno, o porque realmente quiere marcar una diferencia, al final ha decidido que quiere ayudar a gente como Jasmine. Esto es, gente que no pudo disfrutar de una vida digna por el simple hecho de ser pobres, pero que ella hará todo lo posible para que tengan su segunda oportunidad.

Y resulta curioso que eso lo piense la misma mujer a la que conocimos siendo la abogada de criminales confesos pero a los que ella conseguía librar de la cárcel por la simple satisfacción de ganar y por el dinero que ganaba con ello. Pero supongo que finalmente Annalise ha tenido su gran epifanía. Y que después de tantas muertes la de Wes marcó un punto de inflexión y ha decidido que a partir de ahora realmente quiere ser una buena persona y ayudar a la gente que realmente lo necesita.

¿Problema? Que Annalise es de las de o todo o nada, por lo que por muy leal que sea su objetivo, al final va a tener consecuencias. Y es que Annalise no se ha conformado con trabajar para el Estado y ayudar en los miles de casos que hay retrasados por falta de tiempo y efectivos (más o menos lo que pasa en el Turno de Oficio en España, y que también es una triste realidad del sistema de justicia nacional), sino que directamente ha decidido ir a por quien controla la situación.

Esto es, contra el responsable de que gente como Jasmine muriera tras pasarse toda la vida en la cárcel o que Ben fuera juzgado por su aspecto y no contara ni con 45 minutos para que se preparara su defensa, acabaran en la cárcel: el propio Sistema de Justicia.

Y aunque sean palabras mayores, no tengo ninguna duda de que Annalise puede conseguir lo que se proponga, más aún si ese propósito también tiene consigo ayudarla a sentirse mejor persona, que falta le hace… Lo malo es que, con la facilidad que tiene esta mujer de crearse enemigos y ya tiene unos cuantos dentro de la fiscalía, ¿va a sumar ahora unos cuantos del propio sistema de defensa? Sería lo último que le faltaría, pero no subestimemos la capacidad de Annalise Keating de complicarse la vida.

Aunque ella no es la única que tiene este problema. Aunque más bien habría que decir que esa es una lección que enseñó muy bien a sus alumnos, que también tienen ahora esa facilidad de meterse en problemas. Y es verdad que en el caso de Laurel y Michaela el lío en el que se van a meter viene por un motivo muy concreto, que es que se haga justicia pero, ¿a cambio de qué? ¿Que Laurel pierda a su bebé? ¿Que Michaela pierda una oportunidad de trabajo increíble?

Eso tardaremos en descubrirlo, así que de momento centrémonos en ellas y las estrategias que están siguiendo. Por un lado Michaela nos confirma que ella es la única que está en la cima del éxito, convirtiéndose en la mejor de la firma de abogados Caplan & Gold. Y además lo hace derrotando a Simon, lo que da puntos extra. Pero todo apunta a que ese éxito acabará pasándole factura ya que, tras dudarlo unos instantes, finalmente va a ayudar a Laurel a acabar con su padre. Y lo hace cogiendo al toro por los cuernos y poniéndose a las órdenes de la mejora abogada de la firma y a la que sólo soy capaz de ver como otra Annalise, lo que no es algo bueno si vas a tenerla como rival.

Pero esos no dejan de ser los efectos colaterales de la amistad: por muy locura que te parezca si tu amiga te pide ayuda para descubrir al hombre que mató a su novio, y que además es el padre de su hijo nonato, pues resulta muy difícil que decir que no. Y es curioso que al principio Michaela se negara a ayudarla diciendo que por primera vez las cosas les iban bien y que lo que tenían que hacer era seguir adelante en lugar de meterse en líos, pues eso era justo lo que hacía Wes y mira cómo acabo… Porque la verdad es que eso es justo lo que está haciendo Laurel: la que al principio parecía que iba a ser la nueva Annalise, al final se ha convertido en la nueva Wes, defensora de las causas perdidas.

Sólo esperemos que no acabe igual que Wes. Y con respecto al bebé, todavía confío en que realmente esté bien, porque perder a lo único que le queda de Wes sería lo último que podría pasarle a la pobre Laurel.

Y ya tenemos unos cuantos desgraciados en el grupo: Asher no deja de preguntarse cuánto tardará Michaela en dejarle, pues ella está saboreando las mieles del éxito y él sigue siendo un paria; Oliver se ve obligado a traicionar a Annalise porque necesita trabajo, da igual quién le dé las órdenes; y Connor…

Lo de Connor ya es otra historia. Y si la semana pasada apostaba conque esta temporada sabríamos más cosas de su familia y de su pasado, el que haya acertado no ha impedido que soltara uno de esos suspiros tan propios de las telenovelas y que también son una constante en HTGAWM. Ya sabéis, cuando de repente ocurre algo que no veías venir por ningún lado y hace que te lleves las manos a la boca y te pegues más a la pantalla para no perderte un detalle porque “¡¡no puede ser!!”

En el episodio de esta semana eso ha ocurrido por partida doble. Una cuando Annalise ha sentado en el estrado a su jefa (cuántos daríamos por hacer eso al menos una vez en la vida) y otra cuando han aparecido los padres de Connor. Siendo “padres” el término correcto al ser “dos padres”.

Ha sido verles en la discoteca, donde Connor seguía emperrado en disfrutar de la vida y olvidarse de la abogacía mientras Oliver y Asher trataban de meterle un poco de sentido en la cabeza, y ha sido como “¿perdona? ¿Desde cuándo Connor tiene dos padres?”

Y por Dios, no es que eso esté mal… Salvo por el hecho de que toda la teoría que se había ido formando en mi cabeza de por qué Connor llevaba toda la vida yendo a terapia se ha visto desmontada con esa simple imagen. Porque siendo Connor gay y siendo su padre abogado, no voy a mentir y diré que había tirado de tópico y me había imaginado a Connor viviendo en una familia de lo más tradicional donde la homosexualidad no estaba bien vista.

Pero ahora que sabemos que Connor no compartía con su padre sólo sus aspiraciones de trabajo dentro de la abogacía, sino también sus aspiraciones personales de conocer a un hombre que le quisiera… ¿por qué su infancia fue tan horrible como nos la ha pintado hasta ahora? ¿Por qué criticaba a sus amigos por no aceptar sus propias decisiones, diciendo que eso es lo que hace una verdadera familia que le apoya... como si eso fuera justo lo que él no había tenido?

En resumen: con muchísimas ganas de saber más de ese pasado, y más aún de ver la conversación de Oliver con los suegros, que seguro va a ser épica.

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Barbara Cruz

Periodista y escritora a tiempo completo. En los ratos libres veo de todo y leo cualquier cosa que caiga en mis manos. Nunca se sabe cuál será mi nueva obsesión.

About Barbara Cruz

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