How to Get Away With Murder 3×13: It’s War

How to Get Away With Murder 3x13: It's War

How to Get Away With Murder 3x13: It's War

Series: How to Get Away With Murder

4 Stars

Summary

La salida de Annalise Keating de la cárcel ha prendido la mecha para el inicio de la guerra. Una guerra que enfrentará a los chicos de Annalise con la fiscalía a consecuencia de la desaparición del cadáver de Wes, y en la que acabará apareciendo un enemigo entre las sombras.

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La muerte de Wes Gibbins y todo lo que ha surgido a raíz de ella, especialmente con la desaparición de su cadáver, nos ha afectado tanto que casi sin darnos cuenta estamos ya al final de la temporada. ¡Y es que sólo quedan dos episodios para el final!

Y viendo cómo han sido los finales de las dos anteriores temporadas, es de intuir que sólo descubriremos quién mató a Wes en el último episodio, por lo que no nos queda otra  opción que terminar de hacer nuestras conjeturas sobre quién fue, cómo lo hizo y, más importante aún, por qué lo hizo.

En mi caso, tengo que reconocer que ahora mismo estoy bastante contenta por cómo están yendo las cosas, ya que por fin se ha nombrado al que es para mí el principal sospechoso: Charles Mahoney. Así, ese momento en el que Laurel ha señalado, y con toda la razón del mundo, que en lugar de preocuparse por si Frank o Annalise se pueden pasar toda la vida en la cárcel, pues tienen motivos de sobra para estar donde están, lo que tienen que hacer es buscar al asesino de Wes y al que ella ya tiene puesto un nombre y apellido; ha sido todo un subidón.

Pero por desgracia las cosas nunca son fáciles, y menos para ellos. Y es que son demasiados los frentes que se han abierto en torno a Annalise Keating. El famoso dicho de que cada uno recoge lo que siembra ha acabado estallando en el peor momento posible, por lo que para poder averiguar quién mató a Wes, primero han tenido que deshacerse del otro gran enemigo que se había creado: la fiscal Rene Atwood.

Y siendo directa, la fiscal ha resultado ser toda una perra. La primera vez que la ví, cuando quedó claro que ella no se iba a achantar a la hora de plantarle cara a Annalise, me alegré de que por fin tuviera frente a ella a una mujer de armas tomar… Pero, quién lo iba a decir, al final su enemiga ha resultado ser peor que la propia Annalise. Porque tal vez Annalise tenga la manía de complicarle la vida a la gente que le rodea y de acabar metidos todos en un lío más grande cuando estaba intentando que salieran de otro… pero lo de deshacerse del cadáver de un inocente sólo para poder incriminar a su rival en los juzgados ya es de traca. Y para colmo no tiene reparos en incriminar a Nate Lahey, su supuesto novio, de la desaparición del cadáver de Wes Gibbins…

Bueno, en ese sentido sí que se ha comportado igual a como lo haría Annalise, a quien recordemos que en su día no dudó en incriminar a Nate por la muerte de Sam Keating, sólo para tener más tiempo para buscar otra salida…

Y es que una cosa está clara: a Nate se le da muy mal lo de encontrar a una mujer que le quiera por lo que es y no por las influencias que pueda tener. Y si encima es de los que vuelven a por más tan pronto como le ponen ojitos cuando ya hace tiempo que tendría que haber mandado a la porra a Annalise o a Rene, pues para de contar… Si es que no se puede ser tan bueno.

Pero afortunadamente, tras una escena ciertamente conmovedora entre Annalise y Nate en el coche, los dos llorando por primera vez por la muerte de Wes, parece que por fin se han librado de ese sabueso y la fiscal ha acabado saliendo escaldada. ¡Y encima lo han hecho dejando que Frank Delfino tenga su momento de gloria!, soltando un discurso que, por mucho que fuera siguiendo las directrices de Bonnie, y por ende de Annalise, le ha dejado por todo lo alto, demostrando que es algo más que un matón y una cara bonita…

Y si encima ese discurso frente a la juez que ha conseguido que aparten a la fiscal del juicio por el asesinato de Wes Gibbins, ha tenido lugar después de esa breve pero intensa llamada de teléfono con Annalise, siendo la primera vez que hablaban desde el famoso incidente del “suicídate si es lo que quieres”, pues muchísimo mejor.

Pero además de organizarlo todo para dejar a la fiscal Atwood entre las cuerdas, Annalise también ha aprovechado para tener reuniones con sus alumnos que, de un modo u otro, nos han regalado momentos épicos que terminan de confirmar lo mucho que han crecido sus chicos, tanto desde el punto de vista profesional como personal. Así, con Asher ha podido ver de primera mano que este chico ya no es el salidorro que sólo sabía gastar bromas, mientras que con Michaela hemos asistido a un mano a mano entre las dos únicas mujeres capaces de manter al resto a flote, da igual la sangre fría que se requiera. Y por último, con Laurel ha tenido lugar ese momento desgarrador vivido por dos mujeres que, cada una a su modo, querían a un buen chico que al final ha acabado pagando los platos rotos de todos.

Y ahí es donde llega el gran problema que tienen entre manos. Porque a diferencia de los otros asesinatos en los que se habían visto involucrados hasta ahora, aquí no es cuestión de salvar sus traseros y cargarle el muerto a otro, sino que se trata de pura sed de venganza. Pero lamentablemente, incluso siendo algo personal y estando Laurel dispuesta a hacer lo que sea para encontrar a la persona que mató a Wes y hacerle pagar por ello, el principal sospechoso hace que, por primera vez, Annalise quiera dar marcha atrás y retirarse sin causar problemas.

Porque Annalise ya ha tratado con ese sospechoso y en esa ocasión las cosas no salieron para nada bien: porque fue por culpa de Charles Mahoney que Wes se quedó sin madre y pasó de llamarse Christopher a Wes; que Annalise se quedó sin hijo y comenzó su rápido descenso a los infiernos; y que otro tanto le pasó a Frank Delfino, cometiendo un error del que todavía no puede perdonarse.

Pero como es lógico, el temor a lo que pueda hacerles Charles Mahoney (como él no sea el asesino, vamos a quedar todos como el culo), incluso conociendo sus antecedentes y, con ello, un poco más por qué Annalise es como es; no es suficiente para que los chicos, y especialmente Laurel, quieran dejarlo estar.

Pero eso no ha sido lo único sorprendente que hemos visto en este episodio. Y es que parece mentira que después de tres años engañándonos, puedan seguir haciéndolo con esa facilidad. Porque lo del secreto de Connor ha sido brutal. Y encima no es que podamos decir que no se veía que algo raro le pasaba.

Pero lo cierto es que Connor era el personaje perfecto para actuar de manera rara sin levantar sospechas. No dejaba de ser el mismo personaje que se puso en modo histérico cuando estaban descuartizando el cadáver de Sam Keating, o el primero que acusó a Wes de matar a su madre en lugar de tratarse de un suicidio. Así pues, por muy bien que nos caiga, hay que admitir que cuando quiere ser capullo lo hace de maravilla. Por tanto, ver que volvía a sacar su vena más bocazas (cuando le sugirió a Laurel que abortara o cuando seguía emperrado en decir que Annalise era culpable cuando todos veían que allí había algo más de lo que aprecía), era hasta un comportamiento lógico viniendo de una persona que ya estaba harta de acabar metido en un montón de líos, y encima acabar arrastrando a su novio con él.

Pero no. Resultaba que había algo más. Y que en esta ocasión Connor estaba siendo especialmente capullo y distante porque él había estado con Wes cuando ya estaba muerto y, por lo que se ha visto en esas últimas imágenes del episodio, quien intentó salvarle la vida sin éxito… Algo que, independientemente de cómo murió Wes (la casa no estaba ardiendo cuando le estaba haciendo la reanimación cardiopulmonar, por lo que lógicamente no murió de asfixia), no es algo agradable de presenciar.

Queda por saber, por tanto, qué demonios ocurrió entre el momento en que Nate dejó la casa de Annalise, con Wes dentro, y el instante en que Connor ya estaba allí con un Wes muerto.

Y ya sabéis lo que significa eso, ¿no? Que la semana que viene volverá a aparecer ese maldito reloj de la cuenta atrás, donde por fin estaremos más cerca de saber quién, cómo y por qué mató a Wes Gibbins.

La cuestión es saber cuántas cosas han podido pasar en poco en menos de una hora. Y por lo que hemos visto en las temporadas anteriores… está claro que han sido muchísimas.

Aunque, por otro lado, más les vale que así sea, porque todavía quedan muchísimas incógnitas por desvelar además de saber quién mató a Wes: ¿Qué había en el teléfono de Annalise que tanto le preocupaba eliminar? ¿Con quién habló Wes, refiriéndose a sí mismo como Christopher? ¿Cómo acabó incendiada la casa de Annalise y quién fue el responsable de ello?

¿Preparados para sufrir?

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Barbara Cruz

Periodista y escritora a tiempo completo. En los ratos libres veo de todo y leo cualquier cosa que caiga en mis manos. Nunca se sabe cuál será mi nueva obsesión.

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