How to Get Away with Murder 3×11: Not Everything’s About Annalise

How to Get Away with Murder 3x11: Not Everything's About Annalise

How to Get Away with Murder 3x11: Not Everything's About Annalise

Series: How to Get Away with Murder

3.5 Stars

Summary

La confesión de Frank Delfino como autor del asesinato de Wes ha dado un giro de 180 grados a la situación, donde tanto Annalise como sus alumnos y Bonnie viven entre el dilema de saber si realmente lo hizo, o si se trata de una mentira que puede acabar afectándoles a ellos.

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Esta semana todos y cada uno de los protagonistas de “Cómo defender a un asesino” han tenido su momento estelar, a través del cual hemos visto como van procesando, poco a poco, el hecho de que Wes ya no está con ellos y, lo que es peor, que su muerte puede haber sido causada por alguien que conocen. Alguien que, además, puede hacer que la soga que llevan teniendo en torno al cuello desde hace años, esté cada vez más prieta.

Porque la presencia de Frank Delfino en comisaría culpándose de la muerte de Wes a raíz de un ataque de celos tras haberse enterado de que Laurel estaba embarazada, ha mosqueado a todo el mundo. Y con razón. No sólo porque ninguno del trío implicado sabía que Laurel estaba embarazada en el momento en el que murió Wes, por lo que evidentemente Frank está mintiendo, sino también porque Frank conoce todos los asesinatos que se han cometido en casa de Annalise (incluido el que él mimo cometió con Lyla) y si ya que está por comisaría le entran ganas de hablar... pues que tiemble todo el mundo.

Así, viendo que han vuelto a salir los cadáveres que ya creían tener bien ocultos bajo la alfombra: el de Sam Keating cometido por Wes, de la fiscal  cometido por Asher, o el de Rebeca, que acaban de descubrir que está muerta pero todavía no saben que fue Bonnie quien la mató, por lo que las sospechas vuelven a aparecer; es normal que todos y cada uno de ellos se planteé qué va a ocurrir ahora y cómo pueden librarse de una más que previsible cárcel.

Y las reacciones han sido cuanto menos llamativas, tanto dentro como fuera de esa cárcel.

Dentro de ella hemos visto a Annalise haciéndose poco a poco a la idea de que va a estar en la cárcel una temporada larga pese a todos los intentos de Bonnie. Y al igual que ocurrió la semana pasada, la verdad es que su comportamiento ha dejado bastante que desear en mi opinión, sobre todo con la propia Bonnie… Porque ahora mismo ella es la única que está ayudando a Annalise por el simple motivo de librarla de la cárcel y no para salvar su trasero, como están haciendo el resto; ¿y cómo la paga Annalise este apoyo incondicional? Pues llamándola poco más que inútil cuando todos sus esfuerzos sólo han servido para que Frank sea inculpado de la muerte de Wes... junto a la propia Annalise, por lo que sigue teniendo que dormir en la cárcel.

Pero lejos de ver lo que acaba de hacer Bonnie, que es permitir que un inocente cargue con las culpas de un asesinato que no cometió (probablemente el único asesinato por el que se le ha culpado que realmente no cometió), y encima siendo ese inocente el hombre por el que siente algo; le culpa por no haber hecho bien su función de abogada… Eso sí, lo dice justo después de admitir que se merece estar allí (y en eso estamos todos de acuerdo), con lo que la sensación que deja Annalise es que le gusta putear a la gente por el simple placer de hacerlo...

Ya fuera de la cárcel tenemos las reacciones de los tres alumnos que quedan de Annalise. Cuatro si contamos con Laurel, aunque en su caso es poco lo que ha podido hacer al estar todavía ingresada en el hospital, si bien al menos ha conseguido capear los ataques de la fiscal Atwood, que sigue emperrada en meter en la cárcel a Annalise de por vida, y tratar de que Nate deje de husmear.

Y dentro del trío compuesto por Michaela, Asher y Connor, la verdad es que ha habido un poco de todo. La más sorprendente sin duda ha sido la reacción de Michaela, que se ha transformado en una versión más joven de Annalise cuando la situación lo requiere, por lo que parece mentira que sea la misma niña pija que perdió los nervios cuando no encontraba su anillo de prometida la famosa noche de la hoguera.

Así, Michaela ha sido quien ha llevado la voz cantante cuando la directora de la universidad sólo quería asegurarse de que sus alumnos estuvieran bien, y también ha sido la que no ha tenido reparos en amenazar al bueno de Oliver cuando se ha negado a trabajar más para ellos, ahora que sabe todo lo que había que saber sobre los asesinatos con los que están relacionados.

Afortunadamente, después de ver a esta Michaela pasar de dulce abogada a depredadora de los tribunales (y eso que no estábamos en ningún tribunal), Asher ha permitido que veamos de nuevo todo lo bueno que hay en Michaela y recordemos que su actuación se debía más a un mecanismo de defensa para intentar salvar su cuello y el del resto de compañeros. Y sí, eso está muy bien… pero también es lo mismo que empezó a hacer Annalise en su día, y mira dónde ha acabado al final.

Pero el caso es que, con esta actuación, Asher ha pasado de ser el personaje que pocos entendíamos por qué estaba ahí, si nunca se enteraba de nada y cuando sí lo hacía sólo complicaba aún más la cosa, para ser ese compañero que mantiene al grupo unido, aunque sea a su peculiar modo: pegando a Connor cuando éste se pasa de la raya, y dando masajes a Michaela cuando ha hecho su función de jefa mandona y sexy que toma las decisiones por el resto.

Y por último tenemos a Connor. Y al hablar de Connor tenemos que hablar de Oliver. Porque ahora más que nunca la vida de Oliver está ligada a la de su ex novio (o novio, si tenemos en cuenta ese momento final de la pareja) y a la de todos los crímenes a los que Connor está atado. Y es que por fin Oliver puede entender la situación que vivió Connor desde que empezaron a salir, cuando ya tenía las manos manchadas de sangre aunque no hubiera cometido ningún asesinato, y al fin comprende por qué actuaba de aquel modo tan extraño.

Así pues, la reacción de puro desconcierto y temor de Oliver no deja de ser la misma que tuvo Connor en su día, y motivo por el que le pide que se quede a su lado después de preguntarle lo que sólo alguien como Oliver podría preguntar al enterarse del infierno que lleva siendo su vida desde hace más de un año: “¿Cómo pudiste aguantar todo esto tu sólo?” Y aunque hubiera esperado que Connor le respondiera con un sincero: “No lo hice, te tenía a mi lado”, sus acciones han acabado valiendo más que las palabras, con ese momento tan adorable de los dos tumbados en el sofá… Más les vale que repongan energías, porque lo que está por llegar va a ser muy movidito.

Y por último llegamos a la reacción de Bonnie. Una persona a la que ahora entiendo menos incluso que Annalise. Porque puedo entender que quiera salvar a Annalise a toda costa debido a esa enfermiza relación que tienen donde no puede permitir que le ocurra nada malo… ¿Pero hacerlo a costa de Frank, el hombre por el que se supone que siente algo… o lo hacía hace un mes? ¿Y encima para salvar a la misma mujer que iba a permitir que Frank se suicidara en su casa, incluso incitándole a que lo hiciera?

¿Cómo puede ser que Bonnie cambie tan rápidamente de parecer?

¿O es que ella sabe algo que los demás no, y la autoinculpación de Frank forma parte de un plan mucho más complejo? Por lo que hemos visto en la última escena parece que es así, siendo Frank la última persona que estuvo con Wes, pero por orden de Bonnie.

El principal problema que veo con todo esto, es que ahora mismo las dos personas que parecen controlar la situación son dos personas mentalmente inestables y que nunca se sabe por dónde van a tirar…

Dicho en otras palabras: ¿Hasta qué punto está relacionada Bonnie, la mujer que mató a Rebecca en su día, con la muerte de Wes?

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Barbara Cruz

Periodista y escritora a tiempo completo. En los ratos libres veo de todo y leo cualquier cosa que caiga en mis manos. Nunca se sabe cuál será mi nueva obsesión.

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