How to get away with murder 3×10: We’re Bad People

How to get away with murder 3x10: We're Bad People

How to get away with murder 3x10: We're Bad People

Series: How to get away with murder

3.5 Stars

Summary

Una vez confirmado que el cuerpo que se encontró en casa de Annalise Keating pertenecía a Wes Gibbins, cuando sus compañeros todavía no se han hecho a la idea de que no van a volver a verle, toca seguir adelante. Y es que hay muchos asuntos pendiente que resolver: el primero de ellos, la acusación de Annalise de asesinato, pues ella es la principal sospechosa de lo ocurrido.

Coder Credit

El de esta semana ha sido un episodio diseñado para ir directamente a por el corazón. Cuando creíamos que ya nos habíamos hecho a la idea de que a partir de ahora Wes ya no estaría entre “Los 5 de Annalise” y que lo mejor era centrarse en averiguar quién había sido el responsable de su muerte, se nos ha presentado un episodio plagado de recuerdos y momentos felices que sólo sirven para llorar un poco más al amigo perdido.

Porque a diferencia de lo que Connor se empeña en decir, Wes sí era un amigo. Y tal vez hasta ahora no se habían visto momentos compartidos entre esos amigos, pues estábamos más pendientes de saber qué es lo que ocuría dentro del juzgado con los clientes a los que debían defender… pero justo hoy sí les hemos visto actuando como verdaderos amigos (y novio en el caso de Laurel)… Lo dicho, un episodio diseñado para clavarse cual puñal en el corazón.

Así, hemos tenido que “soportar” a ese Wes que salvaba a Asher de sus meteduras de pata, que tenía conversaciones con Michaella sobre lo enamorado que estaba de Laurel, y que hablaba con Connor sobre lo recomendable que sería que se alejara de Maggie, ya que ella era demasiado buena para Wes, como también lo era Oliver para el propio Connor. En resumen, hemos visto a un Wes dulce, divertido y maravilloso… justo cuando sabemos que no va a volver.

Vamos, que esta segunda parte de la temporada va a ser especialmente dura.

Pero si algo bueno tiene que jueguen con nuestros sentimientos, es que eso también ha servido para que podamos ver a los alumnos de Annalise comportándose por primera vez como amigos de verdad; de esos que están tanto para lo bueno como para lo malo, y que por primera vez eso malo no es algo que han causado ellos, como había ocurrido hasta ahora, por lo que si se mantenían unidos era sólo por miedo a que el otro les delatara. En esta ocasión no ha sido la falta de confianza de los unos en los otros lo que les ha llevado a crear piña, sino algo mucho más sencillo y que hasta ahora no habían tenido ocasión de experimentar. Esto es, el dolor al ver que un amigo de verdad había muerto.

Y aunque ese dolor también ha servido para que viéramos al Connor del principio de la serie (esto es, un tío bastante tocapelotas), afortunadamente tenía a su lado a Asher para darle el puñetazo que todos estamos deseando darle, y luego a Oliver para ser esta vez su apoyo, incluso cuando acababa de confesarle que se había acostado con Thomas sólo para hacerle daño… Y es que cada uno tiene sus propio mecanismo de defensa para hacer frente al dolor.

Pero también ha habido otra consecuencia de ver a los chicos haciendo piña y no separándose de la cama de Laurel, que ahora debe afrontar el reto más duro de toda su vida. Y esa ha sido que el encarcelamiento de Annalise haya pasado con menos gloria de lo que habría cabido esperar.

Porque esta no dejaba de ser la primera vez que veíamos a Annalise, la reina de hielo que siempre conseguía salvarse, en el sitio donde tiene muchos motivos para estar. Y sin embargo, al menos en mi caso, no me ha causado especial pena o preocupación, sino todo lo contrario. De hecho, lo que más me ha llamado la atención es ver a Annalise comportándose como una mujer demasiado elegante para hacer sus necesidades delante de un grupo de mujeres, cuando se supone que si algo la había caracterizado, era su capacidad de hacer frente a cualquier situación, por dura que fuera, incluso si era algo a lo que nunca había tenido que hacer frente... A lo que se debe añadir que, por mucho dinero que tenga ahora y muy acostumbrada que esté a una vida llena de lujos y opulencia, Annalise no dejaba de venir de una familia humilde. Por ello me ha resultado curioso verla tan afectada por ese detalle en particular, cuando existían muchos otros elementos por los que martirizarse: por ejemplo, la muerte de Wes.

Porque la muerte de Wes no sólo ha servido para unir más a los chicos, sino también para que veamos a Annalise de un modo frío… mucho más frío que como la habíamos visto hasta ahora. Sobre todo si, al recordar todo lo que ocurrió la fatídica noche de la explosión, recordamos que Annalise estaba más preocupada con borrar el historial de su teléfono (y de paso meter en problemas a Oliver) que en llorar la muerte de su querido Wes. Y por ello da igual cuántas veces la veamos en esos flashbacks en los que miraba con ternura a Wes, si a la hora de la verdad siempre estará más preocupada por salvarse el cuello.

Así que mucho me temo que Annalise va a tener que ganar muchos puntos para recuperar todos los que ha perdido hasta ahora, para que podamos ver algo mínimamente bueno en ella. Y eso es algo que piensan también sus alumnos, pues sólo Bonnie y Frank han mostrado un mínimo de interés en sacarla de la cárcel.

En resumen, todo apunta a que por fin Annalisse va a recoger todas esas tempestades que ha estado sembrando a lo largo de su vida... y ya era hora.

Sólo esperemos que lo haga sin que nadie más caiga en el proceso, como parece que está a punto de ocurrir con Frank Delfino… ¿En serio espera que alguien se crea que realmente fue él quien mató a Wes? Al menos en mi caso tengo claro que él no tuvo nada que ver, y que se trata más bien de su obsesión por culparse de todo lo que ocurre a su alrededor, siendo ese su mecanismo de defensa particular ante el dolor.

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Barbara Cruz

Periodista y escritora a tiempo completo. En los ratos libres veo de todo y leo cualquier cosa que caiga en mis manos. Nunca se sabe cuál será mi nueva obsesión.

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