How to get away with murder 3×09: Who’s Dead?

How to get away with murder 3x09: Who’s Dead?

How to get away with murder 3x09: Who’s Dead?

Series: How to get away with murder

5 Stars

Summary

Por fin descubrimos quién ha muerto… Y no, no es una broma.

Coder Credit

¿Sabéis esa sensación de querer reír y llorar a la vez? Pues ahora estoy más o menos en esa situación, pero donde no sé si insultar a los guionistas de How to get away with murder, con Mr. Peter Nowalk a la cabeza, o levantarme y aplaudirles por lo que han conseguido.

Porque hemos llegado a un punto en esta espectacular serie en la que, aparte de disfrutar de sus historias, sus enseñanzas (aunque sea aprendiendo que eso es justo lo que no hay que hacer) y unos diálogos que son para verlos en bucle una y otra vez, "How to get away with murder" se ha convertido en una especie de juego entre los guionistas y el espectador. Un gigantesco Cluedo, La mansión de la tía Agatha o cualquier juego similar donde el jugador/espectador va recogiendo las pistas que se le dejan en cada episodio para intentar averiguar quién es el asesino o, en ese caso, quién es el muerto.

VIOLA DAVIS

Pero a diferencia del juego en la serie contamos con un detalle que lo cambia todo: el deseo de los guionistas por engañar al espectador para al final alcanzar ese objetivo último que todo creador sueña con conseguir alguna vez en su vida: dejar al espectador con la boca abierta e incapaz de procesar lo que acaba de ocurrir.

Y eso es justo lo que han conseguido cuando, al final del episodio y todas las pistas nos indicaban que el cadáver era el de Nate Lahey, estábamos esperando que la forense levantara la sábana para ver el cuerpo de Nate Lahey… y de pronto hemos oído la voz de Nate Lahey.

Entonces, en cuestión de segundos, al ver que el que creíamos que era el muerto estaba bastante vivo, el cerebro de los jugadores/espectadores ha intentado recordar todas las pistas que había ido recogiendo a lo largo de la temporada para encontrar ese algo que había pasado por alto: ¿Qué otro personaje varón y de color había podido acabar en la casa de Annalise Keating? ¿Tal vez alguno que todavía no nos habían presentado?

Pero no. Como ya ha ocurrido en otras ocasiones, al final todo ha resultado ser lo más evidente. Y si hablamos de un personaje varón y de color que está más tiempo en la casa de Annalise Keating que en la suya propia, ese es Wes Gibbins…

CONRAD RICAMORA, MATT MCGORRY

No sé si os ha pasado lo mismo pero cuando han dicho su nombre, han mostrado su cara quemada y de paso han recuperado las escenas de lo que está ocurriendo en ese mismo instante en otros escenarios: Bonnie contándoles a los chicos quién ha muerto, Laurel y Meggy en el hospital, con Laurel escribiendo el nombre de Wes en una libreta, o Annalise en la cárcel con cara de circunstancias; mi mente ya había ideado un montón de explicaciones posibles para que al final Wes no fuera el muerto: ¿Tal vez habían conseguido localizar a otra persona que se pareciera a Wes para hacer creer a todo el mundo que estaba muerto¿ ¿A lo mejor Wes estaba fingiendo su propia muerte en la sala de autopsias? O ¡qué demonios! incluso se me pasó por la cabeza que hubiera un hermano gemelo malvado escondido por ahí y que se mereciera morir.

Todo menos aceptar que Wes ya no va a aparecer por la Universidad. Porque Wes Gibbins NO podía ser el muerto porque ya le habíamos descartado, porque Wes YA había aparecido vivito y coleando en la noche de autos.

AJA NAOMI KING

Pero entonces ha tocado aceptar la realidad y comprender que How to get away with murder no es una serie de ciencia ficción o una telenovela donde tienen cabida los hermanos gemelos malvados, sino que es una serie ideada de principio a fin para engañar al espectador.

Y para engañarnos tienen a su favor una carta mágica: los flashforwards.

LIZA WEIL

Porque estábamos tan acostumbrados a que nos indicaran que estábamos ante un hecho que va a ocurrir en el futuro, que cuando no aparecían esas letras de “una semana después” o el relojito que ya es signo distintivo de cada final de temporada, ya dábamos por hecho que lo que estábamos viendo estaba ocurriendo en el presente y en la noche de autos. Y, por tanto, si habíamos visto a Wes declarando en la comisaría y firmando un acuerdo de inmunidad de a saber qué, significaba que Wes no estaba muerto; al igual que no lo podía estar Connor porque estaba con Thomas, Asher porque estaba emborrachándose en la universidad, u Oliver porque estaba hablando con Annalise frente a su casa ardiendo.

Pero estábamos equivocados. Porque el que hubiéramos visto a Wes no significaba que eso hubiera ocurrido en el presente. Simplemente significaba que en esa ocasión habían decidido no indicarnos que estábamos ante un hecho pasado, y prescindir del relojito que dijera que eso había ocurrido horas antes de que la casa se quemara.

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Llegado a este punto lo más lógico sería acordarse de toda la familia de los guionistas por jugar de ese modo con el espectador. Y de hecho lo mismo me ocurrió la temporada pasada, también al final de la midseason, cuando tuvieron a bien de poner la imagen en la que se veía a Asher (quien no había aparecido hasta ahora) en la mansión de los Hapstall, lo que daba la vuelta a todas las teorías que habían surgido hasta ese momento… Entonces reconozco que me enfadé porque lo veía como una manera absurda de engañar al espectador.

Y ahora me pasa lo mismo pero, en lugar de cabrearme porque me han engañado otra vez, sólo puedo aplaudir porque “me han engañado otra vez”. Conseguir eso en una tercera temporada, conscientes de que cada semana los espectadores analizan cada escena para desvelar la verdad y aun así conseguir engañarnos OTRA VEZ es sorprendente. Tanto, que por mucho que quiera odiarles por haber matado a Wes Gibbins, en el fondo no puedo hacerlo.

ALFRED ENOCH

Sólo puedo repasar en mi mente cada escena de la temporada, ver de nuevo los momentos claves que utilizaron para hacernos creer lo que no era… y tener de nuevo esa sensación de querer gritarles y aplaudirles a la vez.

Por ejemplo: en esta temporada ha aparecido un nuevo escenario que en un principio parecía que sólo se había metido para rellenar minutos de metraje. Me refiero al salón de belleza en el que habíamos visto en alguna ocasión a Annalise poniéndose una peluca nueva mientras charlaba con sus amigas y hablaba de Sam. Ello hizo que, cada vez que aparecía ese lugar, automáticamente pensara que estábamos otra vez ante un recuerdo del pasado. Por ello, cuando en este capítulo hemos vuelto a ver a Annalise en ese escenario, incluso la hemos visto hablando de sus problemas de alcohol, juro que en todo momento pensaba que estábamos otra vez en el pasado… Hasta que han mencionado a la fiscal del distrito y ha sido como “espera un momento… ¿Esto es el presente?”

MILAUNA JACKSON

Y si han podido hacer eso con una escena que en principio sólo servía para que Annalise Keating amenazara con poca discreción a la fiscal Rene Atwood, ¿por qué no usarlo también para matar al que ya nadie creía que pudiera estar muerto?

Dicho en otras palabras, no sé vosotros pero yo voy a aprovechar el parón hasta enero para ver otra vez los primeros nueve episodios, desgranar todo lo que ocurre ahora que sé la verdad, y desear poder meterme por un segundo en la mente de Peter Nowalk porque este hombre es un genio.

LIZA WEIL

Eso sí, siento que este análisis se haya dejado en el tintero otras escenas memorables que habrían requerido bastante más atención: el momento en que Annalise descubre que Bonnie y Frank se acostaron; el reconocimiento de Frank de que Bonnie se merece algo mejor que él; el beso entre Bonnie y Annalise y la cantidad de puertas que abre a su relación; la conversación entre Laurel y Wes sobre si sus relaciones se basan en querer salvar a la gente y el egoísmo que ello implica; el pasado de Michaela y la relación con su madre; el pasado de Laurel y la relación con su madre; la miguita que le ha dejado Connor a Oliver sobre la que pasó la noche en la que murió Sam y saber por qué o si incluso era consciente de lo que le decía… y como remate la aparición del cadáver de Rebecca… ¡Ah! Y el hecho de que Wes ya estaba muerto antes de que la casa explotara.

KARLA SOUZA, ALFRED ENOCH

Como tendremos toda la segunda temporada para analizar todo esto, que no es poco, he preferido que el final de la midseason se centrara en Wes Gibbins. Él es un personaje que seguiremos viendo a lo largo de la temporada y tal vez en futuras temporada (eso es lo mejor de una serie que se basa en flashbacks y flasforwards), pero que en este episodio se ha despedido a lo grande: Dejando a todo el mundo en shock y con ese momento en el que sale de la comisaría a cámara lenta, mirando por encima de su hombro cuando ya sabemos que se dirige a su muerte, que ya ha quedado grabado en la retina de los espectadores para siempre.

Te echaremos de menos, Wes Gibbins.

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Barbara Cruz

Periodista y escritora a tiempo completo. En los ratos libres veo de todo y leo cualquier cosa que caiga en mis manos. Nunca se sabe cuál será mi nueva obsesión.

About Barbara Cruz

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2 thoughts on “How to get away with murder 3×09: Who’s Dead?

  1. Desde ayer he tratado de explicar lo que me causó este episodio y no había podido, hasta que he leído este artículo. Totalmente de acuerdo. También pensé lo del gemelo de Wes o que de pronto puede ser un sueño y que Wes va a aparecer vivo.

    1. Me alegro que mis desvaríos te hayan servido! Y es que muchas veces pienso, mientras escribo los análisis de HTGAWM, que me estoy emocionando y nadie va a llegar al final XD
      Y no sabes qué alegría me das al saber que no soy la única que pensó en el sueño o el hermano gemelo! Si es que Dios nos cría y, aunque sea viendo series, nos acabamos juntando 😉

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