How to get away with murder 3×03: Allways bet black

3 Stars

Summary

Annalise Keating vuelve a los juzgados con uno de esos casos a los que ya nos tenía acostumbrados: el de un cliente que lleva escrito el cartel de culpable y al que el dinero le ha abierto muchas puertas, pero al que el azar ha llevado a tener que recurrir a la clase de Annalise para que sus alumnos le defiendan.

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Parece mentira lo rápido que nos acostumbramos a las cosas buenas, y más con una serie cuyo título ya deja claro que las buenas acciones no van a ser la tónica general. Pero después de dos episodios en los que vimos que los alumnos de Annalise defendían primero a un padre que acabó en la cárcel para salvar a su hija, y luego a una mujer que cometió un asesinato tras décadas de maltrato por parte de su marido; encontrarnos ahora con que defiende a un “hombre” por llamarle de algún modo que no merece que nadie mueva un dedo por él y que al final se acaba librando, ha sido bastante duro.

Lo más curioso es que esto haya pasado después de que en las dos temporadas anteriores viéramos con toda tranquilidad como asesinos y pecadores en general se salvaban de la cárcel, y pensáramos sólo en el monstruo de abogada que era Annalise, capaz de conseguir lo imposible… Pero han bastado sólo dos episodios en los que sí que parecía que ahora eran buenas personas, para que la defensa de un asesino que no merecía ser defendido nos caiga como un jarro de agua fría.

Annalise Keating ha vuelto a los juzgados con ganas de pelea...
Annalise Keating ha vuelto a los juzgados con ganas de pelea. Y lo ha hecho tan divina como siempre...

Y puede que al final el tipo no se haya librado de la cárcel pero, ¿cuatro años es suficiente para todo lo que hizo? Y qué decir del hecho de que uno de sus crímenes se haya acabado encasquetando a otro criminal, ni más ni menos que gracias a la ayuda de Nate, un policía que olvida lo que es la justicia cuando se trata de ayudar a Annalise.

Lo dicho. Nos hemos acostumbrado demasiado rápido a las buenas acciones, o es que simplemente tenemos demasiada confianza en nuestros chicos y estamos convencidos de que en el fondo son buenas personas… Por supuesto, ese es el momento justo en que los creadores de esta serie, empeñados en hacernos sufrir, se sacan de la manga uno de esos casos de la primera temporada que nos recuerdan esa gran frase que dijo Annalise en su día: “un buen abogado no es quien demuestra que su cliente es inocente, sino el que hace lo imposible para que el jurado no pueda decidir que es culpable”.

En esta ocasión, los chicos se han quedado en el banquillo, viendo como sus compañeras resuelven el caso
En esta ocasión, los chicos se han quedado en el banquillo

Aparte de este jarro de agua fría, cruel pero soberbio a la hora de recordarnos de qué va esta serie, en el episodio de esta semana las grandes protagonistas han sido las mujeres. Y por muchos motivos.

La primera de ellas ha sido Michaela, quien parecía que iba a ser la abogada estrella del caso pero al final no ha tenido más remedio que renunciar por motivos éticos, lo que sólo demuestra que la chica todavía tiene moral. Eso sí, luego no ha tenido problemas en dilapidarse parte del dinero manchado de sangre de su cliente, y acabar pagando la deuda con el anillo de compromiso de su prometido… Sí, el famoso anillo que tanto le trajo de cabeza en la primera temporada todavía estaba dando vueltas, y al final ha acabado en una casa de empeños por culpa del mal momento personal que estaba atravesando la muchacha. Y es que tener que defender a un asesino asqueroso la misma semana que te enteras que tu antiguo prometido ya está prometido con una chica mucho más rica que tú, no sienta muy bien.

Bonnie Winterbottom siempre tiene la capacidad de darte pena un segundo, y al siguiente querer huir de ella...

La segunda protagonista ha sido la propia Annalise, que se ve que tenía ganas de juzgado, pues no ha dejado títere con cabeza. Ha conseguido librar de una condena mucho más larga a un cliente que no merecía ni ser defendido, y de paso esa victoria le ha servido para mejorar su reputación ante la universidad, que falta le hacía, resolviendo el caso de una desaparición que llevaba años estancada… Cómo se nota que la chica asesinada en cuestión, Jani Sherwin, no era uno de los cadáveres que todavía tiene escondidos bajo la alfombra, y que por supuesto tiene intención de que sigan así por mucho tiempo.

Por alusiones a ese caso, Bonnie también ha acabado destacando en el episodio de esta semana, aunque sólo haya sido para demostrarnos lo mucho que cambian las cosas según sea el punto de vista desde el que se mira. Porque si bien cierto es que es muy cruel que Bonnie tenga que tratar con un depravado cuando su propio padre le hizo lo mismo a ella, no deja de ser un tanto hipócrita que piense en la pobre madre de esa chica asesinada, Jani, que sigue buscando a su hija cuando Bonnie sabe que está muerta, cuando sus propias acciones del pasado han hecho que otra madre, la de Rebecca, se encuentre exactamente en la misma situación.

Está claro que la cosa cambia cuando uno se convierte en el asesino.

A los tribunales ha llegado una dura rival para Annalise. Su nombre es Rene Atwood
A los tribunales ha llegado una dura rival para Annalise. Su nombre es Rene Atwood

Y llegamos así a la última protagonista del episodio, aunque no quiero olvidarme antes de la nueva fiscal, Rene Atwood, que en sólo un juicio se ha convertido en una dura rival para Annalise al conseguir echarla de su despacho en el primer cara a cara que han tenido… Eso sí, teniendo en cuenta lo que le pasó a la última fiscal que se enfrentó a Annalise, no le auguro un final feliz a René. Pero como estoy segura de que volveremos a verla pronto, me centraré esta vez en Laurel Castillo.

¿Sabéis ese momento en el que lleváis mucho tiempo esperando algo pero al final no es lo que esperabais? Sí, nos ha pasado a todos con las últimas películas de DC, pero también me ha ocurrido algo parecido con el encuentro entre Laurel y su padre. Y tal vez es porque ya me había emocionado con historias de mafias y una fortuna millonaria construida a base de drogas, venta de armas y demás negocios ilegales (aunque está claro que algo de eso sí que ahí), pero lo cierto es que el padre de Laurel me ha resultado increíblemente normal…

Laurel del Castillo ha ido a visitar a papá, y ahora entendemos mejor por qué le atraen tanto los hombres como Frank
Con la visita de Laurel a su padre, se entiende por qué le atraen tanto los hombres como Frank

Vale, la parte de que secuestraron a Laurel con 16 años y su padre no quiso pagar el rescate, muy normal no es que sea, pero lo cierto es que esperaba encontrarme con algo un poco más grandilocuente (entiéndase “El Padrino”) y no con un hombre que evidentemente tiene mucho dinero y pocos escrúpulos, pero que no deja de ser un hombre de negocios que no parece tan peligroso como me había imaginado…

Claro que esta es la primera vez que le vemos en su salsa y ya sabemos que las primeras impresiones nunca son las que cuentan, y menos en una serie llamada “Cómo defender a un asesino”. Así que de momento seguiré pensando que el hombre también guarda algún que otro cadáver bajo su alfombra, a la espera de saber de qué forma Laurel ha acabado vendiendo su alma a su padre para saber dónde está Frank Delfino.

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Barbara Cruz

Periodista y escritora a tiempo completo. En los ratos libres veo de todo y leo cualquier cosa que caiga en mis manos. Nunca se sabe cuál será mi nueva obsesión.

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