Hasta El Último Hombre

Hasta El Último Hombre (Hacksaw Ridge)

Hasta El Último Hombre (Hacksaw Ridge)

4 Stars

Summary

Desmond Doss es un joven miembro de la Iglesia adventista del séptimo día que al ver el horror de la Segunda Guerra Mundial, decide alistarse. Eso sí, como médico de combate y oponiéndose a tocar cualquier tipo de arma.

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Mel Gibson tenía ante sí la oportunidad de volver a Hollywood por la puerta grande. Tras protagonizar unas cuantas películas bastante olvidables, y sus idas y venidas con el alcohol,  hacía diez años que no se ponía detrás de las cámaras. El resultado de su nueva aventura "Hasta El Último Hombre" (Hacksaw Ridge) ha sido una reconciliación absoluta con público y crítica, que le ha valido ni más ni menos que seis nominaciones a los Oscar.

Nadie mejor que Gibson para llevar a la pantalla la historia de un soldado de la Segunda Guerra Mundial, Desmond Doss, miembro de la Iglesia adventista del séptimo día que se negó a llevar armas de ninguna clase.

La película comienza con la historia de Desmond (Andrew Garfield) como un miembro más de su comunidad, siempre interesado en la medicina y en salvar vidas, con un padre (Hugo Weaving) alcohólico, maltratador y que, en conclusión, está roto tras sobrevivir a la Primera Guerra Mundial.

Una historia sencilla, con buenas dosis de amor sobre todo en los momentos en los que Desmond trata de ligar con una enfermera del hospital, Dorothy Schuttle (Teresa Palmer). Pero que se rompe cuando el joven decide alistarse al ejército, siguiendo su máxima de no tocar un arma.

Es ya en el campamento cuando empieza su suplicio, primero por la desaprobación de sus superiores, donde destaca el sargento Howell (Vince Vaughn), y luego por sus propios compañeros que le consideran un peligro para su unidad.

Garfield se merece cada premio y nominación que reciba por su trabajo. No solo consigue hacernos reir, sino que luego nos hace sufrir y emocionarnos con él. Su escena principal en el campo de batalla encoge corazones y llega incluso a ser agónica, pero una agónica belleza.

Andrew Garfield es uno de esos actores que ha sido menospreciado por Hollywood sistemáticamente. Es cierto que tiene una cierta cara aniñada que no le ayuda con los papeles más viejos, y sin embargo puede que sea precisamente eso la que le hace perfecto para esta película.

Al construirse la historia absolutamente alrededor de Garfield, los secundarios tienen poco que decir en esta película. Teresa Palmer es la chica guapa que está junto al protagonista; Vince Vaughn hace un buen trabajo como instructor, pero al fin y al cabo tiene un desarrollo previsible. Sus múltiples compañeros del ejército, son los acompañamientos perfectos y está desde el fuerte que parece nacido para matar hasta el divertido y el extranjero, sin más pretensiones.

Hugo Weaving es, quizás, el mejor acompañante de la película. No solo permite a Gibson realizar una crítica al trato que los soldados reciben después de la guerra (tanto entonces como ahora) sino que permite adentrarnos en la psicología de un hombre destrozado tras la guerra que, aunque al final tenga su momento de gloria, no consigue su redención completa como héroe, y no lo consigue porque no lo es, ni mucho menos.

Gibson despliega en las sucesivas batallas que tendrán lugar en territorio japonés, un equipo técnico espectacular. No extraña pues su nominación al Oscar de "Mejor edición de sonido". Sin embargo, habiendo construido una historia en torno a Garfield, choca y cansa en determinados momentos la primera batalla en la que no se muestra en casi ningún momento al protagonista (cosa que no ocurrirá en el resto de conflictos armados), debido al excesivo tiempo que se emplea.

Gibson narra una historia bien contada, que emociona, dando la vuelta al típico héroe y soldado americano, pero sin ser tampoco revolucionaria. No se plantea la necesidad de la guerra y aunque él se muestra como el médico que quiere ayudar a todo el mundo entre tanto terror,  en todo momento apoyará la decisión de sus compañeros de llevar armas y matar. El hecho de que Desmond Doss decidiese no tocar un arma permite al espectador empatizar mucho más con él que con cualquier otro héroe que la historia cinematográfica estadounidense nos ha mostrado. Una empatía que va más allá de los motivos religiosos del protagonista y que se consigue con un Gibson que se atreve a ir más allá y contar los motivos terrenales de tal decisión a través de unos flashbacks bien repartidos, cortos y que se intuyen desde un principio sin desvelar nada hasta el momento preciso.

Los momentos finales de la película ponen el broche de oro a la camaradería con una banda sonora perfecta que completa el gran trabajo de Rupert Gregson-Williams durante toda la película.

No se puede negar la influencia de grandes producciones como "Hermanos de Sangre" o "The Pacific" en esta historia pero Gibson consigue hacer una historia que dentro de su género es única. Los Oscars se han redimido con él tras el silencio de Apocalypto y aunque sea difícil competir con el fenómeno de "La La Land", Hasta El Último Hombre devuelve a Mel Gibson  la fama que nunca debió abandonar y convierte a Garfield en una de las estrellas de su generación a tener en cuenta.

   
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Beatriz Noria

Empecé a ver Perdidos y ya no paré... Con Como Conocí A Vuestra Madre conocí lo mejor y lo peor de este mundo. Adicta a cualquier pantalla que emita series o películas. Mientras cargan, trato de estudiar algo.

About Beatriz Noria

Empecé a ver Perdidos y ya no paré... Con Como Conocí A Vuestra Madre conocí lo mejor y lo peor de este mundo. Adicta a cualquier pantalla que emita series o películas. Mientras cargan, trato de estudiar algo.