Gunpowder 1×03: Episodio 3

Gunpowder 1x03: Episodio 3

Gunpowder 1x03: Episodio 3

Series: Gunpowder

4 Stars

Summary

Con todo el plan ya en marcha, Catesby y sus aliados se preparan a que llegue el 5 de noviembre para realizar el atentado, sin sospechar que Lord Robert Cecil está siguiendo sus pasos.

Coder Credit

Llega el final de la miniserie de la BBC basada en la Conspiración de la Pólvora, que ocurrió tal día como hoy de 1605. El resultado final es bastante bueno, pero nos queda la impresión de que se han apresurado demasiado con el último capítulo y tal vez deberían haber concedido un poco más de tiempo para contar algo más de la historia.

Hay muchos detalles desconocidos sobre el atentado y los conspiradores, pero sí que hay cosas que están documentadas pero han sido ignoradas o cambiadas en la serie para darle mayor importancia a otras, o para otorgarle más dramatismo. Es imposible que una serie sea 100% fiel a la historia y podemos perdonar que hayan omitido el retraso del complot debido a la epidemia de peste que hubo en Inglaterra, y parezca que todos los hechos hayan sucedido en pocas semanas, cuando fue algo que se gestó durante varios años.

Una vez aclarado eso, nos encontramos con todo el desenlace. Ya sabíamos cómo iba a terminar y sólo nos quedaba asistir al descubrimiento del atentado y la caída uno a uno de Catesby y sus allegados. La hora de capítulo pasa prácticamente volando, entre que preparan los últimos detalles, con Guy Fawkes responsable de encender la pólvora y el resto esperando para iniciar una batalla para hacer que el país vuelva a ser católico.

Todos los conspiradores reunidos

Tal y como habíamos visto la semana pasada, el Condestable de Castilla había llegado a un acuerdo con Cecil del que ambos salieran beneficiados. El inglés quería recuperar la confianza de su rey, y el español recuperar varios de los barcos perdidos en la guerra entre los dos países, y el segundo no duda en quitar la protección a los católicos ingleses ante la oferta hecha por el secretario de Jacobo I. Pero la cosa no queda ahí, y el trato consiste además en descubrir lo que están tramando Catesby y compañía.

El Condestable no dudará en encontrarse con el padre Henry Garnet, amigo personal de Catesby y que se mantiene oculto de los hombres del rey, intentando sonsacarle información pero el hombre no cede y en su lugar lo envía a hablar con el padre Gerard. Éste se halla escondido tras haber huido de la Torre con ayuda de Catesby, y cree al ayudante del Condestable cuando le dice que están allí para ayudar a que el complot salga bien. El sacerdote acaba dándole toda la información que más tarde será entregada a Cecil como parte del acuerdo que servirá para firmar la paz entre España e Inglaterra.

Podemos quedarnos perplejos ante la pantalla por semejante traición, pero si lo pensamos bien es la forma en que se comporta la humanidad desde siempre: por interés. Uno de los puntos fuertes de “Gunpowder” es mostrarnos que la religión es la excusa que se usa tanto en un bando como en otro, da igual las atrocidades que vayan a cometer porque lo hacen por Dios. Y cuatrocientos años después, es un pensamiento que sigue existiendo.

El gran “pero” que se le puede poner a la serie es que los personajes parecen dividirse entre buenos y malos con mucha claridad, Catesby y los suyos son los buenos mientras que Lord Cecil es el villano al igual que sus hombres. Creo que podrían haber dedicado algo más de tiempo en mostrar que los personajes son grises, las cosas no son blancas ni negras, ambos lados cometen crímenes en nombre de Dios.

Mostrar a los conspiradores como los soldados valientes y nobles no tiene ningún sentido, sí, están siendo cazados, torturados y ejecutados pero si su plan hubiera salido bien, ¿acaso no habrían hecho luego ellos lo mismo con los protestantes? Tal y como decía, la excusa es la religión.

Acuerdos de paz a escondidas

Volviendo al episodio, todo está ya preparado y Robert Catesby tiene un último encuentro con su prima Anne a la que le pide que cuide de su hijo si las cosas no salieran bien. La mujer intenta convencerlo para que detenga toda la operación, le dice que va a cometer múltiples asesinatos pero el hombre está tan cegado por la venganza que ya no hay vuelta atrás: o triunfa, o morirá peleando.

Mientras tanto, el rey Jacobo es avisado del complot mediante una carta que recibe uno de sus Lores, curiosamente mientras cenaba con Wade quien se muestra particularmente insistente en que abra la carta y que nos hace sospechar que Cecil está detrás de dicha misiva. El rey no está muy convencido de la veracidad, hasta piensa que puede tratarse de un truco de Cecil para volver a ganar su favor, pero el miedo puede con él y manda a Wade y sus soldados a comprobar los alrededores del Parlamento, y aquí es cuando llega lo que estábamos temiendo.

Fawkes se prepara para presentar batalla cuando oye a los soldados llamando a la puerta, es la noche antes del atentado y no está dispuesto a rendirse sin más. El hombre llega a encender la mecha para al menos matar a los hombres que vengan a por él, pero lo atrapan y evitan la explosión haciendo que toda la operación se tambalee.

Wintour es testigo de la detención de Fawkes y parte a caballo a donde esperan Catesby y los demás. La mala noticia siembra la duda entre algunos de los conspiradores que decidan huir, mientras que otros no se echan atrás y seguirán a Catesby que, pese al duro golpe, está decidido a seguir enfrentándose al rey.

Catesby se despide de Anne

Fawkes es torturado para que entregue a sus compañeros pero el soldado resiste como buenamente puede a todo tipo de cosas horribles, solo logran arrancarle su propio nombre pero asegura que no entregará a los demás. El padre Garnet también es apresado porque se niega a escapar pese a la advertencias y súplicas de Anne, que al saber que el plan ha fallado huirá con el joven Robert Catesby lejos del alcance de Cecil.

El resto de conspiradores se encierran en una de sus casas a esperar que lleguen Wade y sus hombres. Están más que dispuestos a morir por la causa y pasan la noche entre rezos y súplicas para que Dios los proteja, pero están en inferioridad numérica y cuando empieza la batalla ellos mismos son conscientes de que han perdido. Tras unas cuantas ráfagas de disparos que acaban con uno de los compañeros de Catesby malherido y tirando una vela donde tienen la pólvora, y su consecuente explosión, los católicos salen espada en mano a plantar cara a sus enemigos.

Salir corriendo como locos hacia unos soldados con armas de fuego no es la mejor idea del mundo, y aún así intentan hacer que la escena resulte épica pero no nos convencen, unos cuantos mueren por herida de bala mientras Catesby y un par de hombres más resisten y matan a algunos de los que han venido a apresarles. Wade tiene al líder de la conspiración a tiro y le hiere en la pierna, haciendo que caiga de rodillas y tenga unos segundos para contemplar el desastre que hay a su alrededor. Pero el mismo Catesby ya había dicho que moriría antes que ser detenido, motivo por el que hace un intento de disparar a uno de los soldados que lo mata con una bala en el pecho.

Catesby y Wintour deciden salir a pelear

Los pocos supervivientes son ejecutados públicamente de forma sangrienta, como ya viéramos en el primer episodio, con Fawkes y Wintour a la cabeza. Más tarde será el turno del padre Garnet, todos los conspiradores han acabado muertos mientras Lord Cecil recibe el reconocimiento del rey por su servicio, y España e Inglaterra firman la paz.

Y no olvidemos el detalle final de ver las cabezas de todos los papistas clavadas en picas, Catesby incluido (seguro que no he sido la única en acordarse de Juego de Tronos y lo sucedido con Ned Stark). Y así termina la serie que nos ha querido enseñar más sobre lo que ocurrió realmente, donde hemos visto que Fawkes, pese a ser el nombre más reconocido, no fue quien orquestó el plan sino que fue obra de Catesby. Un hombre tan cegado por el dolor y la rabia que acabó conduciendo a una decena de hombres a la muerte y que, de haberse salido con la suya, podría haber cambiado completamente la historia del país.

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Helena Rubio

Empecé en el mundo de las series acompañando a Mulder y Scully en Expediente X, luego seguí con Friends, CSI y otras cuantas, pero con Lost terminé de perderme. Cada año juro que no me engancharé a más series pero fracaso estrepitosamente, y mientras tanto hago malabares con los estudios.

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