Gone y The Dissapearance, thrillers en estado puro en Calle 13

The Dissapearance

The Dissapearance

Series: The Dissapearance

4 Stars

Summary

Anthony Sullivan es un niño muy curioso que acaba pagando las consecuencias de su curiosidad. Al no llegar a casa en el día de su décimo cumpleaños su familia tratará de seguir su pista hasta el momento en que desapareció, dando inicio a una investigación policial que acabará desentrañando muchos más secretos aparte del paradero de Anthony.

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Calle 13, el canal por excelencia especializado en thrillers, ofrece esta temporada dos nuevas series que cuentan con todos los ingredientes para enganchar desde el primer episodio, si bien cada uno lo va a hacer por un motivo distinto, y eso que ambas tienen en común el haberse atrevido a tratar un tema tan delicado como es el secuestro de niños.

Y es que pese a centrarse en el mismo tema, la diferente manera en la que se tratará, uno con más acción y otro con más drama, será lo que termine de enganchar al espectador, según cuál sea su preferencia.

Por un lado tenemos a Gone, la que puede considerarse como la más típica de estas dos novedades, en tanto que nos encontramos con la clásica serie policial en la que un ajeno al cuerpo pero que es todo un experto en algo muy concreto acabará involucrándose en una serie de casos policiales de lo más complicados.

Eso sí, a diferencia de otras series del estilo donde ella es la policía y él el experto que la ayuda (Castle, El Mentalista, Sleepy Hollow y un larguísimo etcétera) en Gone ella será la experta que acaba involucrándose en un equipo especial centrado en los casos de niños desaparecidos.

Pero, ¿qué tiene de especial Kick Lannigan (Leven Rambin), la protagonista de Gone? De entrada, es una mujer de armas tomar que domina todas las técnicas de combate cuerpo a cuerpo, por lo que no nos encontramos ni mucho menos con la típica damisela en apuros que espera a que su compañero la rescate.

Y por otro lado está el motivo por el que ha acabado formando parte de este equipo especial, que se podría definir como un “Mentes Criminales” pero con más presupuesto, ya que no sólo tienen con un avión particular que les lleva allí donde se ha cometido el secuestro de un niño, sino que además ese avión cuenta con tanta tecnología que ni el Air Force One.

El caso es que Kick (su verdadero nombre es Kit pero odia que la llamen así) es toda una experta en desapariciones y secuestros de niños, por la sencilla razón de que ella también fue una víctima. En otras palabras: ella conoce cómo piensa ese depredador que hace de los niños sus víctimas y por ello sabe dónde buscar antes de que pasen las temibles 48 horas desde el momento del secuestro, y que reducen a cero las posibilidades de encontrarle con vida.

Se trata, no hay duda, de un tema peliagudo: no sólo vamos a ver en cada episodio a un monstruo que secuestra a gente, sino que además sus víctimas van a ser siempre menores, niños indefensos ante la crueldad humana. Pero lejos de presentar Gone como ese drama que deja claro lo cruel que es el mundo, serán el resto de ingredientes los que permitan convertirla en una serie de acción al uso.

Tenemos así al resto del equipo que formará parte del cuerpo especial del FBI dedicado a las desapariciones de menores. Por supuesto, el primero de ellos tiene que ser ese compañero masculino que no puede faltar, necesario para que se cree la tensión sexual no resuelta que todo el mundo espera ante este tipo de thrillers. Y siendo ese compañero un hombre que también domina el combate cuerpo a cuerpo (en su primer encuentro no queda mucha tensión sin resolver) y que tiene guardados unos cuantos secretos empezando por su nombre, ya que tan sólo se hace llamar Bishop, pues ya lo vuelve todo más interesante. Y además el actor que le da vida, Danny Pino, es uno de los fieles a los thrillers, pues en Calle 13 ya le hemos podido ver en Chicago P.D. o en Ley y Orden: Unidad de Víctimas Especiales, por lo que es un acierto seguro.

A él le acompaña, para no alejarnos de los tópicos, ese genio informático, hacker y experto en cualquier cosa que tenga teclado, además de en soltar el comentario gracioso en el momento oportuno… Hasta aquí nada nuevo, pero resulta que James (Andy Mientus - Smash) tiene otra particularidad: también fue secuestrado cuando era un niño, pero lejos de pasarse toda la vida lamentando su mala suerte quiere aprovechar su desgracia para ayudar a otros niños y evitar que le ocurra lo mismo a ellos. En otras palabras, James seré ese compañero más gracioso pero que, probablemente, cuando menos nos lo esperemos soltará algún que otro detalle de su pasado diseñado expresamente para que le cojamos más cariño aún.

Y para completar el grupo tenemos al jefe del equipo de la mano de Frank Booth (Chris Noth – Ley y Orden, The Good Wife), que es algo así como la figura paterna que Kick nunca tuvo y quien más confía en sus habilidades, y la que sí es la madre biológica de Kick pero que también fue quien más provecho sacó de la desaparición de su hija, por lo que digamos que su relación no es precisamente cordial.

Todos estos elementos permiten crear una serie que, partiendo de algo tan clásico como es un equipo del FBI especializado en lo que quieran y al que no les falta presupuesto, van a ofrecer episodios autoconclusivos donde la acción, la interacción entre los personajes y el trabajo en equipo serán la tónica general, ofreciendo 12 episodios de cuarenta minutos de lo más entretenidos.  

Justo lo contrario de lo que nos vamos a encontrar con The Disappearence, donde el punto de partida es el mismo, la desaparición de un menor, pero con importantes diferencias.

Primero, el desaparecido no es un niño al que la primera vez que hemos visto ha sido en una fotografía a través del ordenador del equipo de policías especializado y al que en principio se verá de nuevo al final de cada episodio, cuando hayan podido rescatarle.

Aquí ocurre justo lo contrario: primero conocemos al niño y a toda su familia; le cogemos cariño porque resulta que el chico, Anthony Sullivan, es de lo más ingenioso y además es el día de su décimo cumpleaños… y luego no le volvemos a ver.

Aquí la víctima ocupa un lugar central en la trama, lo que hace que sea más difícil permanecer impasible ante los hechos que están ocurriendo. También porque mientras nos presentaban a la que se iba a convertir en la víctima hemos podido conocer a sus padres, que están a punto de divorciarse, a su tía enfermera, a la que le encanta la espontaneidad de su sobrino, y a su abuelo, Henry Sullivan, que es el principal responsable de que su nieto sea tan curioso.

Y que será justo lo que acabe llevando a Anthony a la boca del lobo… y razón por la que desaparece.

Con este cambio de perspectiva, cuando se suceden las clásicas escenas propias de la historia de un secuestro: ese momento en el que la familia continúa con su vida sin darse cuenta de que el niño está tardando en llegar del colegio, cuando aparece la policía e interroga a la familia intentando explicarles las estadísticas y que lo normal es que vuelva a casa en menos de una hora, y finalmente ese trágico momento en el que se encuentra la bicicleta del niño pero sin rastro de él… sólo contribuyen a dar más dramatismo.

Cada uno de esos momentos, pese a ser algunos que ya hemos visto en infinidad de thrillers, en The Disappearance consiguen que nos sintamos más identificados con esos padres que no tienen ni idea de lo que le puede estar pasando ahora mismo a su hijo, o con todos los compañeros y vecinos que jamás imaginaron que esa sería la última vez que verían a Anthony.

La tensión, y esta vez sin nada de sexualidad, se convierte así en la nota dominante del thriller, creando una angustia y un drama que no desaparecerá a lo largo de la temporada.

Lo bueno es que esa temporada, autoconclusiva, es de tan sólo seis episodios, por lo que al menos sabemos que el drama, la tensión y la información que se va a ir desvelando poco a poco, donde cada detalle que se revele va a tener una importancia capital, estará en su justa medida.

Añadir un último elemento que hace de The Disappearance un thriller que engancha desde el primer episodio, pero por otros motivos completamente distintos a los de Gone:

Además de mostrarnos a la familia de Anthony, presentando a todos sus integrantes con sus peculiaridades, sus defectos y sus virtudes, también se nos desvela a base de flashbacks parte del pasado del juez Henry, quien hace poco se jubiló y quedó viudo y está interpretado por un actor de la trayectoria de Peter Coyote, lo que ya da caché a la historia.

Un detalle que en principio no tiene por qué guardar relación con la desaparición de Anthony, ya que tan sólo sirve para explicar cómo conoció a su mujer, pero que está presentado de tal manera que uno no puede evitar pensar que ahí hay más secretos de lo que parece, y que el misterio va a ir más allá aparte de la desaparición de su nieto.

Porque lo cierto es que Anthony es el único que ha visto a su secuestrador y el único que sabe por qué le ha secuestrado. A nosotros nos toca ir descubriéndolo poco a poco a lo largo de los seis episodios de la temporada, que prometen mantenernos en vilo cada mísero minuto.

Calle 13 ofrece así dos nuevos thrillers trepidantes que no van a resultar indiferentes. Ahora toco elegir cuál es el que más se adapta a los gustos detectivescos y policiacos de cada uno.

Gone llegará a calle 13 el próximo 1 de febrero, mientras que The Dissapearance se estrenará el 6 de febrero. Llega un mes repleto de thriller.

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Barbara Cruz

Periodista y escritora a tiempo completo. En los ratos libres veo de todo y leo cualquier cosa que caiga en mis manos. Nunca se sabe cuál será mi nueva obsesión.

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