Frank Miller, invitado de honor en la Heroes Comic Con de Madrid

Frank Miller fue sin duda el invitado más esperado y aplaudido de la Heroes Cómic Con Madrid. El gran autor de algunas de las historias de Batman más célebres de todos los tiempos, como Batman año 1 (del que además este año se celebra el 20 aniversario con la publicación de una edición especial) o El regreso del caballero oscuro o historias propias fuera del mundo de los superhéroes (300 ó Sin City), es una auténtica leyenda viviente para cualquier aficionado a los cómics que se precie. Por ello cada palabra que salía de su boca era seguida con atención y casi devoción, lo que ocurrió tanto con la charla que ofreció al público en general (y que se puso en pie para recibirle, al grito de “¡aú, aú, aú!”), como sobre todo en la rueda de prensa que fue posible gracias a ECC Ediciones, ya que Frank Miller venía a la Héroes Cómic  Con como invitado de ECC.

El momento en que Frank Miller entró en el pequeño salón organizado para la rueda de prensa fue una auténtica revolución de flashes que trataban de captar el más mínimo movimiento del dibujante y escritor, tras lo que quiso compartir algunos de sus proyectos de futuro (dando la poca información que podía ofrecer, eso sí), de paso que hacía balance de su larga trayectoria. Todo ello haciendo gala de ser ese gran dibujante y creador de historias de cómic que no necesita explayarse en sus respuestas, pues puede decir lo mismo usando pocas palabras, y sobre todo sabiendo cómo crear expectación, dejando varios segundos de silencio entre cada respuesta para hacerse un poco más con el control de la situación… pese a que eso era algo que ya había conseguido desde el instante en que entró en la sala, ataviado con su eterno sombrero y del que no se desprendió el tiempo que estuvo en la Heroes Comic Con.

Entre alguna de sus confesiones destacó el momento en que decidió convertirse en dibujante de cómics, y que fue a los 5 años. Fue entocnes cuando le dijo a su madre que quería dedicarse a escribir cómics durante toda su vida, ya que era un auténtico apasionado de estas historietas, hasta el punto de que fue así como aprendió a leer. Su sueño era poder contar historias sobre héroes y no pocas noches se dedicaba a escribir historietas en la máquina de escribir de su padre. “Tuve otros trabajos como repartidor de periódicos o conserje de noche –comentó-. Pero era tan malo en ellos que no tuve más remedio que dedicarme a los cómics, porque era lo único que se me daba bien”.

Aun así, también reconoció que sus inicios no fueron todo lo dulces que uno cabría esperar para la gran figura del noveno arte que es hoy. Y es que, como gran admirador que era del dibujante Neal Adams, un día quiso enseñarle sus dibujos; y siguiendo el ideal que inspira a muchos de sus personajes, hizo todo lo posible por conseguir su sueño y poder hablar con Neal Adams. Así, se le ocurrió algo tan sencillo como buscar en la guía de teléfonos su teléfono: “Tuve la suerte de que sólo había un número que coincidía con él, por lo que llamé a su casa, me cogió el teléfono su hija y le conté que quería enseñarle los dibujos a su padre, a lo que la niña respondió: papa dice que vengas”.

Sin embargo, pese a un inicio tan prometedor, Neal Adams acabó siendo el más duro de todos a la hora de criticar su trabajo, aunque hoy día sigue reconociendo que esa crítica fue de la que más aprendió, pues fue la que le hizo no cesar en su empeño de convertirse en dibujante de cómic: “Me dijo tres cosas –comentó Miller, con humor pero un deje de melancolía–: que no sabía dibujar, que nunca sería bueno en ello y que me volviera por donde había venido”. Aun así Miller no se desanimó y le preguntó si podría volver dentro de un tiempo con más dibujos, y no paró hasta que una editorial llamó a Neal Adams preguntando si podía hacer un encargo para ellos, y el creador les dio el nombre de Miller: “no dibuja bien pero sabe contar historias, fue lo que les dijo de mí –broméo Frank Miller–. Y así fue como conseguí mi primer trabajo como dibujante: un cómic de tres páginas para Twilight Cómics, de donde tiempo después pasé a dibujar para DC cómics y luego para Marvel... La moraleja de esta historia es que siempre hay que insistir y nunca dejar de llamar a la puerta”, señaló Miller, como buen maestro de futuros creadores de cómics.

Y precisamente como el gran maestro que es, inspirador de tantos jóvenes que sueñan con dedicarse en el futuro a dibujar historias para las grandes editoriales de superhéroes, varias de las preguntas fueron encaminadas a posibles proyectos que permitirán precisamente eso: enseñar a otros dibujantes más jóvenes.

Quiero hacer cosas para niños. Y lo digo muy en serio –confesó, efectivamente serio-. En Estados Unidos tenemos la tradición de hacer libros para niños, pero la gran mayoría son libros muy experimentales porque parten de que la mente de los niños es mucho más abierta; por ejemplo, Alicia a través del espejo o Alicia en el país de las maravillas. Por ello las historias para niñas abre un mundo de posibilidades con las que merece la pena trabajar, y en menos tiempo del que os imagináis, digamos un año más o menos, os podré dar más detalles”.

Del que sí pudo dar más datos fue del nuevo proyecto en el que ya está inmerso, y que no es otra cosa que la continuación de 300, donde se narra la historia del rey Jerjes de Persia. “Se trata de un recorrido muy místico, político y de guerra. Hay mucho material en este libro y se va a convertir en un gran libro; en una gran historia” comentó con auténtico orgullo, lo que es todo el aliciente que necesitamos para querer leer ya esa historia. Y es que si 300 sorprendió por su gran argumento y el coraje de sus héroes (ganó el premio Eisner de ese año, el equivalente a los Oscar en los cómics), saber que Frank Miller está orgulloso y con ganas de mostrarnos su continuación, es señal de que el cómic estará al menos a la altura de su precursor.

El proyecto con el que no se quiso, o no pudo explayarse tanto, fue sobre el nuevo superhéroe al que podrá ponerle las manos encima, y que además confesó es uno que tenía ganas de desarrollar desde hace tiempo: Superman. “De pequeño el héroe que más me gustaba era Superman, y además de Batman ya he hecho muchas cosas, por lo que sería interesante ir ahora en una dirección opuesta. Pero todavía no puedo decir nada sobre ese proyecto que servirá para celebrar el 80 aniversario de Superman, porque si lo hago la editora se cabreará bastante… y además cuando salga ya sabréis de que va y no compraréis el cómic” bromeó.

Pero siendo capaz de crear historias para personajes tan aparentemente opuestos como son Batman o Superman, así como personajes más alejados del mundo de los superhéroes, como es el rey Leónidas o los personajes de Sin City, ¿qué es lo que inspira a un gran inspirador como es Frank Miller?

La propia sociedad es la gran inspiradora de las historias de superhéroes, pues cada generación piensa que tiene más derecho a tener miedo del mundo en el que vive y por ello necesita tener a sus propios héroes y superhéroes –explicó-. Por ello cada generación tiene su propio superhéroe dependiendo de lo que ha vivido y a lo que debe enfrentarse. Y con respecto a lo que está pasando ahora, por ejemplo en Estados Unidos con el nuevo presidente, se trata de una gran fuente de inspiración. En ese sentido estamos viviendo un buen momento para los creadores de cómics, pero es un mal momento para las personas”.

Y aprovechando que parte de la atención de la Heroes Comic Con la acaparó la nueva película de Justice League, que acaba de estrenarse en cines, quisieron saber sobre todas las adaptaciones que se han hecho de sus historias. En concreto, sobre la cada vez mayor oscuridad que hay en las historias de DC.

Lógicamente, soy responsable de esa oscuridad porque fui yo quien creó parte de esas historias –confesó-. Pero lo que se haga después con esos personajes ya no depende de mí. Lo que sí que puedo decir es que, no es que quiera hacer sufrir a mis personajes, sino que la idea de la que parto es que una parte importante en la evolución de los hombres es la capacidad que tienen de superar todos los obstáculos que se interponen en su camino, da igual lo difíciles que sean… Además, a la gente se le olvida que Batman en realidad es un personaje muy divertido”.

Y con respecto a la próxima adaptación que se verá de uno de sus trabajos, en concreto de la tercera temporada de Daredevil, y que está inspirada en la obra que realizó junto a Bill Sienkiewicz, fue bastante claro: “Espero que hagan un buen trabajo”. De hecho, precisamente pudo reunirse con Bill en la Heroes Comic Con y aprovecharon para hacer planes de futuro, prometiéndose que pronto volverían a trabajar juntos para hacer “algo que ninguno nos esperemos”… Sin duda una gran noticia para los amantes del cómic y de las historias de acción en general.

Porque no hay que olvidar que muchas de las historias de Frank Miller son conocidas fuera del ámbito del cómic gracias a las adaptaciones que se han hecho para el cine, y algunas de las cuales ha co-dirigido el propio Miller. Y preguntando sobre qué adaptación le ha gustado más y cuál menos, su respuesta fue de lo más directa: “Las que más me han gustado han sido las adaptaciones de 300 y las dos Sin City. Y la que menos me ha gustado… Ninguna” confesó, tras dejar una pausa dramática al más puro estilo cómic.

Y siendo un creador que ha realizado tanto encargos para las grandes editoriales de DC y Márvel, como desarrollado historias propias como son 300 o Sin City, quisimos saber con qué tipo de proyectos se siente más cómodo:

Si la historia es tuya, eres como Gepeto; pero si la historia es de la editorial, es como si fueras Pepito Grillo… En realidad, es en las historias que son propias donde más límites me tengo que poner. Por ejemplo, en Sin City tuve que meter elementos para poder mantenerme fiel a la historia, y que además estaban ahí pensando en la versión que se haría para el cine, y para la que siempre estaré muy agradecido a Robert Rodríguez por haber sido capaz de reflejar tan fielmente la historia del cómic”.

Y finalmente, porque no dejábamos de estar en la Heroes Comic Con donde se reunieron fans de todo tipo de franquicias: DC, Marvel, Star Wars… Frank Miller se confesó como un gran fan de Star Wars, hasta el punto de que no querría hacer una historia sobre esa saga: “Hacer portadas, sí; hacer dibujos para el interior, también. Pero no quiero crear una nueva historia, porque con Star Wars primero soy fan y lo que quiero es disfrutar del cómic y que me sorprenda”.

Y es que no era para menos que Frank Miller, un gran creador de historias de ficción, sea también un gran fan de esas historias. La manera perfecta de cerrar el círculo entre creador y creación y que tuvo en la Heroes Comic Con el escenario perfecto…

¿Un escenario que tal vez se repita el próximo año? Por lo mucho que disfrutó el propio Frank Miller de su estancia en Madrid, como los cientos de seguidores que llegaron de todas partes para verle, ese sí que sería un gran sueño hecho realidad.

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Barbara Cruz

Periodista y escritora a tiempo completo. En los ratos libres veo de todo y leo cualquier cosa que caiga en mis manos. Nunca se sabe cuál será mi nueva obsesión.

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