Fernando Cayo: “El público pide cosas distintas. Es un buen momento para la ficción en España”

Fernando Cayo es uno de los actores con más trayectoria del momento. Ahora mismo podemos verle en “El Caso: Crónica de sucesos” y en la película “La punta del iceberg”, además de haber participado en casi todas las series de éxito de los últimos años: “El Ministerio del Tiempo”, “Mar de Plástico”, “La Señora”, “Toledo” o “Punta Escarlata”. Hemos podido charlar con él sobre sus proyectos y acerca del fascinante mundo de la ficción española.

 En “El Caso: Crónica de sucesos” interpretas a Rodrigo Sánchez, el director del semanario más leído de la segunda mitad del siglo XX, y que siempre debe lidiar entre la censura, la policía y sus propios redactores… ¿Qué es lo que más destacarías de este personaje?

 Es una combinación muy especial. Es un personaje que por una parte es un pionero y un luchador en pro de la verdad y de la libertad de prensa, pero por otro lado es un empresario un poco canalla que sobre todo le interesa el dinero. Pero también es un ser humano con grandes debilidades, lo que le da un punto bastante cómico al personaje y con una historia de amor muy bonita que mantiene con Paloma.

Todas esas combinaciones, a las que se une la historia de amistad con Jesús, el personaje de Fernando Guillén Cuervo, hacen que sea un personaje muy complejo y muy bonito a la vez. De él destacaría, sobre todo, la energía y el digamos poderío que tiene, para sacar adelante este periódico en unos momentos muy complicados.

Fernando Cayo en El Caso: Crónica de sucesos. Foto por Pipo FernándezFernando Cayo en El Caso: Crónica de sucesos. Foto por Pipo Fernández

Aunque “El Caso: Crónica de sucesos” fue uno de los semanarios más leídos de su época y que incluso conoce gente que no llegó a verlo publicado, han tenido que pasar décadas hasta que se decidiera hacer una serie sobre él. ¿Por qué crees que ahora sí es buen momento para que una serie de este tipo vea la luz?

 Creo que es un buen momento en general para la ficción en España. Ahora mismo, también por la influencia de las series americanas, el público está pidiendo series más allá del formato familiar. Pide cosas distintas y con una mayor calidad de realización, una fotografía más cuidada y unos personajes complejos. Por eso creo que este es, sin duda, un buen momento, ya que no deja de ser lo que el público lo demanda (ahí tienes la repercusión de series como “El Ministerio del Tiempo”, o “El Caso: Crónica de sucesos”). Más allá de que sean series muy bien hechas, también son series que tienen una gran repercusión porque calan en el público.

 También tiene mucha importancia, por supuesto, la originalidad, y el hecho de que sea una producción de ficción nacional. Se trata de una serie que no se parece a nada de lo que se ha hecho anteriormente. No es una copia de otro producto americano, como ocurre con muchas otras series españolas.

 El Caso: Crónica de sucesos”, nació de una idea de Fernando Guillén Cuervo. ¿Conoces algún detalle de cómo surgió esta idea?

 La historia es bastante curiosa, pues Fernando Guillén Cuervo llegó a aparecer en El Caso al sufrir un atropello cuando era pequeñito (tendría unos 4 años)… A lo mejor esto marcó ya un antecedente, a lo que se suma que luego apareció en algunos capítulos de “La Huella del Crimen” y finalmente que un día, dando un paseo, se encontró con una recopilación de revistas de El Caso. Creo que ese fue el momento clave en el que se le encendió la bombilla.

DSC_9720Fernando Cayo por Sergio Frías

 ¿Llegaste a leer “El Caso” cuando se editaba? Y si es así, ¿te ha servido de inspiración lo que recordabas del semanario para interpretar a tu personaje?

 Sí. Lo recuerdo de pequeño como algo fascinante y truculento. Sobre todo era visto así por las familias de clase media de la España de finales de los 70, muy religiosas, y que lo veían como algo de mal gusto. Era un periódico para la gente interesada por las cosas truculentas, y de hecho se le llamaba “el periódico de las porteras”. Pero a mí siempre me pareció fascinante, tanto la parte truculenta como también la que estaba llena de misterio, porque había muchas noticias que no tenían nada que ver con ese mundo más siniestro.

 Para inspirarme a la hora de crear este personaje, más que lo que yo recordaba de El Caso, destaca la impronta de esa época. El cómo hablaban entonces y sobre todo cómo son cada uno de los personajes; la energía que transmiten. En ese sentido hay que tener muy en cuenta el cine español de los años 60, donde tienes todo un referente de la época y que sirve de inspiración para estos personajes. También está, por supuesto, lo que recuerdo de mi propia familia y sobre todo de mi padre.

 ¿Qué opinas sobre que se haya vuelto a publicar este semanario, precisamente a raíz de la serie?

 Pues me parece estupendo –entre risas–. Es una demostración de que la serie de televisión “El Caso: Crónica de sucesos”, tiene efectos beneficiosos para la salud.

 El Caso: Crónica de sucesos” parte como la típica serie de policías o investigadores, pero con la gran diferencia de que son españoles y de una época muy complicada, lo que da un toque nuevo. ¿Por fin se empieza a crear ficción original y sin necesidad de inspirarse en lo que viene de fuera? ¿O crees que la ficción española siempre ha tenido un toque distintivo y lo que pasa es que antes no se la respetaba tanto como ahora?

 Hombre, yo creo que la ficción española, aunque sea una copia de una serie americana, siempre es una reinvención. Y eso ya es algo nuevo. Y en el ejemplo concreto de “El Caso: Crónica de sucesos”, la verdad es que me hace sentir muy orgulloso porque aquí siempre ha habido gente muy creativa a todos los niveles: en el audiovisual, como realizadores, productores, guionistas, actores y actrices, diseños de vestuarios… Creo que hay gente muy talentosa y hay que apostar por ello, pues por fin estamos saliendo de esa tendencia de ir a lo que ya está hecho. De pensar “¿qué es lo que han hecho los americanos?, pues voy a copiarlo”. Me parece que eso es demasiado fácil y nunca me ha interesado.

 Y sobre la imagen que se tiene de la ficción española, pienso que siempre se ha respetado bastante. De hecho, las producciones nacionales siempre se han visto. Yo arranqué en este mundo con “Manos a la obra”, que tenía un promedio de ocho millones de espectadores, así que con eso te lo digo todo… Por no hablar de los fenómenos televisivos como “Médico de Familia”, “Los Serrano” y otras series en las que he podido participar, como “La Señora”.

 Lo cierto es que siempre se han hecho cosas muy interesantes. Personalmente, yo siempre me he sentido muy orgulloso de una serie que no tuvo mucha repercusión, “Punta Escarlata”, pero que fue la precursora de otra serie de éxito como ha sido “Mar de Plástico”. Hice esa serie para Globomedia y en ella interpretaba al Sargento Reyes, de la Guardia Civil. Fue una ficción de asesinatos que estaba muy bien hecha. Me gustó muchísimo y fue muy auténtica.

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Como el Sargento Reyes en Punta Escarlata

 También podemos verte en “La punta del iceberg”, que trata la sobreexplotación de los trabajadores. ¿Qué punto de vista se ha seguido para este tema tan delicado, teniendo además el agravante de estar basado en hechos reales? ¿Y cómo te lo planteaste a la hora de desarrollar tu personaje, siendo el director de la empresa donde han ocurrido los suicidios?

 “La punta del iceberg” no deja de ser una película. Y como película que es, siempre debe haber una gran parte de espectáculo. El ámbito en el que se desarrolla, desde luego, es la explotación de los trabajadores en la empresa y que en algunos casos les lleva al suicidio. Pero ese no deja de ser el marco en el que se sucede la trama. Es un thriller de empresa donde vas descubriendo una serie de historias ocultas y donde hay muchísima emoción que te atrapa. En fin, ese es el objetivo de este tipo de películas que son como una montaña rusa que te van llevando de un lado a otro.

 A la hora de plantearme los personajes que interpreto, siempre lo hago intentando comprender como ser humano lo que son y lo que representan, mucho más allá de lo que aparece en el guión. Por supuesto, huyo siempre de los clichés. Por ejemplo, aunque los últimos personajes que he tenido que interpretar son “jefes” (el Alférez de “Mar de Plástico”, Napoleón en “El Ministerio del Tiempo” o el director de “El Caso: Crónica de sucesos”), para mí son personajes totalmente distintos que no tienen nada que ver. No es lo mismo un guardia civil que Napoleón en un capítulo de “El Ministerio del Tiempo”, que tiene un toque de comedia bastante acentuado, o mi personaje en “El Caso: Crónica de sucesos”, que es una serie con tintes de cine negro y una estética en muchos casos de cómic.

 En “La punta del iceberg”, que digamos tiene un toque más naturalista, este ejemplo de jefe es otro tipo completamente distinto. Es un tecnócrata que hace muy bien su trabajo y que pretende sacar el máximo beneficio de sus trabajadores. Creo que lo más tremendo de este personaje es que es el más real de todos los que he hecho últimamente, y esto se observa en la película: que a pesar de que lo que está haciendo, como espectador crees que es pernicioso o inhumano, él está justificado. Y de hecho hay gente que trabaja en empresas similares, gente a la que todos conocemos (nuestros padres, parejas, cuñados o hermanos), pero que no dejan de ser seres humanos… Ahí está la reflexión que ofrece esta película.

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Con Maribel Verdú en La Punta del Iceberg

 Volviendo a la televisión, siempre hemos podido verte en algunas de las series más seguidas: desde “Manos a la obra” pasando por “La señora”, “14 de abril” “Toledo” o “Mar de plástico”. Aunque sé que resultará muy difícil con tu larga carrera profesional, ¿cuál de estos trabajos recuerdas con más cariño?

 Una serie que recuerdo con mucho cariño es la que ya he comentado de “Punta Escarlata”, porque fue una serie producida con mucho cariño y con dos meses de ensayo donde teníamos del primer al último capítulo ya escrito antes de empezar a rodar, con lo que tenías todo un recorrido claro del personaje a interpretar. Ese fue un trabajo para el desarrollo y preparación de una serie ideal, además de que guardo un grato recuero de Guillermo Groizard y Pablo Barrera, sus directores.

 Y, por supuesto, el equipo que tenemos ahora en “El Caso: Crónica de sucesos” es tremendo, plano a plano, y además me siento muy orgulloso de participar en una serie que ha sido ideada por un actor. Siempre he creído en el poderío creativo de los actores y las actrices, así que esto me parece un motivo de satisfacción enorme.

 En cada uno de los proyectos en los que me sumerjo, intento dar el máximo y llevar a cabo una gran investigación. Por ejemplo, tengo un gratísimo recuerdo de “Manos a la Obra” porque fue mi primera serie de televisión en la que participé y donde aprendí muchísimo del pobre Ángel de Andrés, que falleció hace poco, y también de Carlos Iglesias.

 Pero también guardo muy buen recuerdo de “La Señora” y de participaciones en capítulos como el de “Los Misterios de Laura” donde interpretaba a tres personajes distintos (un mago, su hermano y el personaje que interpretaba el mago), que tenía mucha chispa.

 Hace poco también pudimos verte en otra de las series de más éxito del momento: “El Ministerio del Tiempo”, donde interpretaste ni más ni menos que a Napoleón Bonaparte… Sé sincero: ¿Te han parado por la calle llamándote Napoleón y no Fernando Cayo? Y si eso te ha ocurrido: ¿Cómo te sienta que se acuerden del personaje y no del actor?

 Pues mira, lo cierto es que me da igual. A veces se acuerdan del personaje y a veces del actor. El hecho de que la gente se acuerde de ti ya es importante, y mucho mejor si lo hacen con respeto. Porque muchas veces se acercan con demasiada confianza, aunque entiendo que para ellos es como si estuviéramos dentro de sus casas y nos conocieran de toda la vida.

 Lo que me hace mucha ilusión, por ejemplo, es que la gente se acuerde de personajes no tan conocidos. Por ejemplo, hice un papel para la TV MovieDiario de un skin” y cuando alguien me para y me dice “oye, me encantó tu papel en Diario de un skin”, pues me da mucha satisfacción, porque a priori no son cosas tan mediáticas.

 Con Napoleón, la verdad es que hay amigos que ya me llamaban desde hace tiempo Napoleón, antes incluso de hacer ese papel en “El Ministerio del Tiempo”, porque siempre me han sacado un parecido con ese personaje. Así que no deja de ser algo curioso y divertido.

 Además de “El Ministerio del Tiempo”, en algunos de los últimos trabajos que has hecho coincide que no transcurrían en la época actual. Por ejemplo “La Corona partida”, “Toledo”… ¿Está de moda volver al pasado para crear ficción?

 Pienso que siempre se ha utilizado el pasado para crear ficción. Y es que el pasado es un mundo mágico. Por ejemplo, la Edad Media con las espadas, las capas, los caballos, la princesa en el castillo… es el mundo de los cuentos de hadas y de las leyendas, que siempre ha resultado fascinante. Cuando se mira al pasado con cierta distancia, hay una especie de patina de ilusión, misterio y fantasía sobre sus protagonistas: los héroes son más brillantes y los malvados son más malvados, adquiriendo todo una especie de brillo especial. Además que revisitar la historia de España me parece algo estupendo.

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Como Napoleón en El Ministerio del Tiempo

 Ahora mismo la ficción española está atravesando un momento excelente en la televisión, con series que gustan tanto a críticos como al público. Sin embargo, siempre existe ese miedo a que la cadena la cancele porque no ha tenido tanta audiencia como había esperado… ¿Cómo vive un actor ese proceso de estar en la cuerda floja?

 Creo que lo más importante es hacer mi trabajo con toda la ilusión y creatividad por mi parte. Entregarme a tope y disfrutar de todo el proceso: el trabajo con los compañeros, con el director, con el productor y el resto del elenco. Eso es lo verdaderamente importante. Luego hay un montón de cosas que no dependen de un actor y una actriz y hay que ser conscientes de que esas decisiones están en manos de otros. Eso es así y hay que aceptarlo. Evidentemente, cuando haces un trabajo con mucho cariño y de repente se programa mal o se cancela, pues sientes muchísima lástima.

 En concreto, eso me pasó con la serie “Plan América”, que grabamos en Tenerife y a la que tenía muchísimo cariño, donde pude trabajar con Cristina Plazas, Dani Grao, Verónika Moral, Inma Cuesta, Pepe Sancho y un montón de compañeros. Iba sobre un grupo de cooperantes en la selva colombiana que estaba entre medias de la guerrilla, los narcos y los problemas diarios de la población. Creo que era una serie muy original y muy bien hecha pero que se programó horriblemente mal en esa época y fue muy triste para todos.

 Pero en fin, ahora que estamos a punto de renovar “El Caso: Crónica de sucesos”, estoy muy satisfecho. Espero que todo vaya bien y que no sólo podamos hacer una segunda y tercera temporada, sino también una cuarta o una quinta. Porque lo cierto es que es un producto muy especial y el hecho de que en cada capítulo se trate un caso distinto, nos da carta blanca para adentrarnos en un montón de casos reales que se narraron en el semanario, para así adentrarnos en aquella época de una manera que no se ha hecho hasta ahora.

 Porque lo que ha hecho “Cuéntame” es hablar de una parte de la historia de España que tiene más que ver con la vida de barrio, mientras que en “El Caso: Crónica de sucesos”, lo que estamos haciendo es adentrarnos en los bajos fondos y en el mundo de la política de una manera más incisiva.

 Y hablando de renovaciones, ¿hasta qué punto se debe tener en cuenta sólo a la audiencia a la hora de mantener una serie, cuando no deja de ser un producto cultural?

 Creo que lo primero es tener un criterio objetivo sobre la calidad de una serie. A veces las series son mediáticas y a veces lo son menos. Evidentemente, las series destinadas a un público juvenil, con chicos y chicas muy guapos y guapas tienen una audiencia determinada y creo que también son necesarias, porque tiene que haber todo tipo de productos para todo tipo de espectadores.

 Pero obviamente, también tiene que haber series con más enjundia intelectual, tramas más complejas y personajes más profundos. Por ello, considero que las cadenas evidentemente deben mirar por su audiencia pero, por ejemplo, en el caso de televisión española debe ir más allá porque no está sometida a la dictadura de la publicidad y puede preocuparse de hacer series mejor trabajadas y producciones más artísticas.

 Esta ha sido un poco la tónica hasta ahora y que no se ha visto sólo en “El Caso: Crónica de sucesos” o “El Ministerio del Tiempo”. También hemos tenido éxitos en el pasado como “Isabel”, “La Señora”, etc. Así que creo que, por una parte tiene que estar la audiencia, pero por otra parte tiene que haber una consideración objetiva sobre la validez y la calidad de ese producto que se ofrece al espectador.

 Y en “El Caso: Crónica de sucesos”, está claro que la calidad es excelente. Yo no he vivido un estreno de una serie de televisión con unas críticas tan excelentes como las que hemos tenido, así que estoy muy orgulloso del trabajo conseguido por todos.

Entrevista realizada por Clara Ortí y Bárbara Cruz

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Clara Orti

Friends cambió mi vida y Gilmore Girls me la terminó de fastidiar. Perdida en el mundo de la BBC e intentando llevar al día todas las series y vida social. O eso intento decirme cada día.

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