Eyewitness 1×09: Salvador Desconocido

Eyewitness 1x09: Savior Unknown

Eyewitness 1x09: Savior Unknown

Series: Eyewitness

5 Stars

Summary

Con Lukas entre la vida y la muerte tras haber sido disparado por Ryan, los acontecimientos se precipitan hasta llegar al esperado desenlace tanto a la hora de resolver los crímenes de Tivoli, como en cuanto a la relación entre Philip y Lukas.

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Después de nueve episodios en los que todos los protagonistas habían optado por el secretismo ha llegado el momento de decir la verdad. Y sin embargo, pese al tiempo que habíamos esperado y la cada vez más complicada situación que se había creado por culpa de esos secretos, cuando por fin se ha dicho la verdad no ha sido tan liberadora como esperábamos... Y es que la tensión que se ha vivido ha sido abrumadora.

Tensión por un lado desde el punto de vista de Ryan, ya que Helen le ha servido en bandeja lo único que le quedaba por descubrir: quién fue el otro testigo del crimen, para lo que no ha tenido más que ver la pantalla del teléfono de Helen. Y por si esto no fuera suficiente, las sospechas de Helen de que había un topo dentro del equipo de Ryan sólo han servido para que la Sheriff le haya ido adelantando cada mísero movimiento que hacía para atrapar a sus sospechoso… y en consecuencia Ryan no ha tenido más que esperar al momento adecuado para terminar de atar esos cabos sueltos que se le siguen escapando.

Y aunque al final Helen ha descubierto quién es el asesino… ¡¡¡ALELUYA!!! gracias a esa colonia que se ha convertido en la gran metedura de pata de Ryan (a quién se le ocurre guardar la misma colonia que te relaciona directamente con un asesinato), y a estas alturas Philip todavía no sabe que Helen ha estado trabajando codo con codo con el asesino al que vio hace semanas; sí que ha resultado de lo más interesante (e irónica) esa conversación entre Helen y Ryan.

En ese sentido he de reconocer que al principio me sorprendía bastante la buena relación que se había creado entre Helen y Ryan, pues no tenía mucho sentido que la misma persona que llevaba años viviendo con un hombre con el que todavía no se había sincerado del todo, le contara sus secretos más pasionales a un hombre al que acaba de conocer. Y del mismo modo, resultaba increíble la facilidad con la que Ryan prácticamente le confesaba todos sus crímenes a la misma mujer que le estaba acechando... obviando la parte de que se dedicaba a matar, claro está.

Pero en esta última conversación que han mantenido, y donde se ha visto que el principal problema de Ryan es que es un sociópata incapaz de crear vínculos, también se ha confirmado que si estas dos personas que están en bando opuestos (la presa y el cazador) se llevan tan bien, es principalmente porque son iguales. Al menos, son iguales en tanto que ambos son personas que arrastran un pasado lleno de violencia y que, intentando alejarse de ese pasado, han acabado en un pueblecito muy tranquilo pero donde las pesadillas siguen colándose cada noche en su mente. Y por ello, porque todavía no se atreven a sincerarse ante las personas que ahora forman parte de su vida (en el caso de Ryan se añade el importante detalle de que no tiene a nadie), al final no tienen más remedio que relegar en la única otra persona que les comprende. Incluso si se trata de su enemigo.

Y el resultado ha sido esa curiosa conversación donde Helen no hacía otra cosa que soltarle zascas a Ryan con cada palabra que salía de su boca: diciéndole que era descuidado, que estaba a punto de atraparle y unas cuantas lindezas más; mientras que Ryan no podía hacer otra cosa que poner cara de poker para que no se notara lo acojonado que estaba…

Pero en este episodio la tensión también se ha reflejado desde un punto de vista más emocional. Y precisamente esa tensión es la que nos ha impedido disfrutar de ese gran momento en el que por fin Helen ha descubierto la verdad. Así, en lugar de aplaudir cuando POR FIN Philip le ha contado a Gabe que estaba con Lukas en la cabaña y ha descrito someramente al asesino, lo justo para que luego Helen pudiera identificarle; en ese momento no hemos podido hacerlo porque todavía estábamos recuperándonos de las sobrecogedoras escenas vividas por Philip.

Por dónde empezar: ese momento de Philip esperando en el hospital junto a Gabe, viendo como todos podían estar con Lukas menos él y bajando un poco el muro de protección que había creado en torno a él para confesar que estaba harto de que toda la gente que estaba a su lado acabara sufriendo. Cuando al ver a Bo se ha alejado de manera instintiva, asustado a más no poder y se ha refugiado detrás de Gabe… En serio, a Gabe hay que hacerle un monumento. O finalmente cuando ha superado su propio límite y no ha tenido más remedio que soltar parte de esa carga que llevaba acumulando desde hacía ni se sabe... Y lo ha hecho a base de abrazos que nos han dejado con el corazón encogido, porque ya era hora de que Philip pudiera apoyarse en otra persona.

Sólo un dato a tener en cuenta sobre lo aislado que realmente ha estado Philip todo este tiempo, pese a estar en teoría rodeado de unos padres adoptivos y un novio: ¿Os habíais dado cuenta de lo alto que es Philip? Porque a mi me ha sorprendido su altura con respecto a Rose y Helen. Y es que hasta ahora sólo le habíamos visto intimar con Lukas, que es con diferencia el más alto de todos. Pero con el resto del mundo se comportaba como esa figura solitaria, siempre alejada del resto, por lo que daba la sensación de ser mucho más bajo de lo que realmente es.

Pero como decía, hoy Philip se ha podido acercar a más personas, y encima las personas elegidas han sido las perfectas. Primero Rose, la que se suponía que tendría que haberse convertido en su gran enemiga porque le había robado el novio, y que sin embargo ha dado muestras de una bondad asombrosa al ofrecerle ese consuelo que tanto necesitaban los dos. Porque más que enemigos ellos son los que mejor se entienden, pues ambos quieren a Lukas pero ninguno de los dos ha podido tenerle al cien por cien: Rose porque Lukas pensaba en Philip cuando estaba con ella, y Philip porque Lukas no se atrevía a salir de su caparazón.

Y cuando todavía no nos habíamos recuperado de ese gran paso dado por los dos, Philip ha sido el que ha demostrado que más bueno no se puede ser (aunque eso ya había quedado claro desde el principio) cuando ha sido él quien ha ofrecido consuelo (de paso que le permitía soltar un poco más de esa tensión contenida), abrazando a Helen tan pronto como la sheriff ha pedido perdón por haber permitido que el caso se interpusiera entre su familia.

Y por si todo esto fuera poco, también hemos presenciado un par de momentos de lo más emotivos y sobrecogedores, protagonizados en este caso por dos hombres tan opuestos en apariencia: Bo y Gabe.

En el caso de Gabe es cierto que ha necesitado la presencia de Helen para demostrar lo buena persona que es, ya que Helen ha sido la que ha dado el primer paso. Así, consciente de que con los secretos no se va a ningún lado (que irónico que ese consejo se lo haya dado Ryan), al final Helen le ha entregado esa famosa caja del pasado y que creo que ha supuesto tanto una liberación para ella como para nosotros; pues en el momento de verla hemos podido respirar tranquilos porque sabíamos que Gabe no iba a quedarse atrás. Y efectivamente, la simple cara de Gabe al ver la caja, y luego cuando Helen le ha confesado lo que iba a hacer el día en que se conocieron, también ha servido para dejar claro lo que ya sabíamos: que Gabe quiere con locura a su mujer y que siempre va a estar a su lado, pase lo que pase…

En serio, que alguien le haga un monumento a Gabe. Y luego a Philip, porque es digno "hijo" de su "padre".

Y por último pero no menos importante, tenemos a Bo Waldenbeck. El que se suponía que era el ogro de la historia porque era el que impedía que Lukas saliera del armario y hasta hacía pensar que había habido malos tratos de por medio (aunque todavía queda un capítulo para descubrir cómo reaccionará tras haber visto el beso de Philip), en esta ocasión le hemos visto como un hombre que en el fondo quiere a su hijo... pero que simplemente no sabe cómo demostrarlo. Y hemos visto a un hombre que sabe que por no haber podido demostrarle a Lukas que le quiere teme estar haciéndole daño por el simple hecho de estar a su lado, hablándole, ya que es bien consciente de que no se encuentra dentro del grupo de amigos y personas queridas por su hijo.

¿Puede ser más triste la cosa?

Sólo espero que el beso de Philip a Lukas, aunque evidentemente le ha dejado en shock, también le haya servido para juntar todas las piezas del puzzle que es su hijo y, eso sí, no acabe cometiendo una estupidez. Y en lugar de demostrarle a Lukas que tenía razón al querer ocultar su secreto, le haga comprender que más importante que el hecho de que a su hijo le guste un chico, es que él le quiere a su hijo, sin importar nada más.

Lo descubriremos en el episodio final de Eyewitness.

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Barbara Cruz

Periodista y escritora a tiempo completo. En los ratos libres veo de todo y leo cualquier cosa que caiga en mis manos. Nunca se sabe cuál será mi nueva obsesión.

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