Eyewitness 1×05: Los lirios

Eyewitness 1x05: Los lirios

Eyewitness 1x05: Los lirios

Series: Eyewitness

4.5 Stars

Summary

Helen continúa al acecho del asesino de Tivoli. Para ello su siguiente paso será demostrar que Bella no se suicidó sino que fue asesinada, para lo que tendrá que contar con el apoyo de la persona más inesperada. Por su parte, Lukas sigue sin terminar de reponerse de lo sucedido, mientras que Philip recibirá una sorpresa que trastocará un poco más su vida.

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A mitad de temporada de Eyewitness las distintas tramas que se han ido desarrollando a lo largo de estos cinco primeros episodios, y que van mucho más allá de un triple asesinato presenciado por dos adolescentes, han llegado a un punto en el que cada escena es para verla un par de veces y poder procesarla con calma.

A simple vista uno podría pensar que las escenas más intensas de este episodio han sido las protagonizadas por Philip o su madre, cuando Philip intenta ser el hijo responsable que quiere ayudar a su madre drogadicta; o sobre todo esa escena tan arrolladoramente conmovedora en la que, estando con Anne y Philip y en lugar de entrar en cólera cuando Philip le confiesa que su madre sabe “lo suyo”, Lukas le dice a la mujer a la que acaba de conocer, casi tartamudeando porque en ese gesto está rompiendo el cascarón en el que lleva encerrado toda su vida, que quiere a su hijo.

Y tal vez no lo hace diciendo esas palabras tan directas que todos deseamos oír, pero para un Lukas que hace cuatro episodios limpiaba el botellín de cerveza que estaba compartiendo con Philip para dejar claro que “él no era de esos”, decir que “el modo en que le gusta Philip no es fácil de demostrar en un sitio como en el que viven”, es si cabe mucho más intenso.

La lástima es que tuviera que decirlo a plena luz del día y a cielo abierto, por lo que Philip no tuvo más remedio que mantener las formas. Porque la verdad es que me hubiera encantado (a mí y a todos, estoy segura) que esa mini confesión hubiera tenido lugar en un sitio más privado, sólo ellos dos, para que Philip hubiera podido ser totalmente sincero cuando POR FIN Lukas había tenido un gesto bonito con él.

Pero Lukas no sería Lukas si, después de romper un poquito el corazón de Philip, esta vez para bien, luego no se lo siguiera rompiendo a base de desprecios. Por ejemplo, exigiéndole que le diera las drogas de su madre porque tenía tal nivel de estrés que sentía que se estaba volviendo loco…

Pero como decía, aunque efectivamente los momentos protagonizados por Philip y Lukas siguen estando entre los más intensos de la serie, y más cuando entra en escena la madre de Philip; no han sido ni mucho menos los únicos para enmarcar en este episodio.

El otro instante clave, en mi opinión uno de los más dramáticos que se han podido ver en lo que llevamos de serie por la cantidad de emociones contenidas por parte de todos los implicados, ha sido en el que la madre de Philip se ha presentado por sorpresa en la casa de Helen y Gabe.

Y es que en este episodio hemos podido saber un poquito más de esa gran mujer que es Anne, aunque sea simplemente porque ha parido a un gran chico como es Philip. Y aunque seguimos sin saber qué clase de relación tenía Anne con Helen y Gabe antes de que Philip acabara en casa de la sheriff, o cómo fue el proceso por el que Philip acabó tutelado por el matrimonio de Tivoli; sí que hemos podido ver que Anne es una mujer que quiere a su hijo…

Y eso es precisamente lo que lo complica todo un poco más. Porque sería mucho más fácil describirla simplemente como una mujer que permitió que las drogas destrozaran su vida y la de su hijo y que eso demuestra que es una mala madre. Pero en lugar de ello tenemos a una mujer que se ve incapaz de superar su adicción por mucho empeño que pongan las personas que le rodean, pero que eso no significa ni muchísimo menos que no se preocupa por su hijo. Sólo significa que, aunque quiera mucho a su hijo y se preocupe por él, la adicción que tiene le impide tomar las decisiones correctas; como por ejemplo ingresar en el centro de rehabilitación y curarse de una vez por todas, permitiendo que Helen y Gabe cuiden de su hijo mientras tanto.

Por ello Anne acabará haciendo lo último que querría la “otra” madre de Philip. Esto es, presentarse sin avisar en la casa donde ahora vive su hijo y alejar a Philip de Helen en un momento en el que ella necesitaba más que nunca estrechar los lazos con el chico al que quiere ayudar y por el que siente un gran cariño.

Tengo que reconocer que ese momento en el que Gabe tiene que sujetar a Helen para que no vaya detrás de Anne después de que la mujer le haya repetido por activa y por pasiva que Helen no es su madre, todavía me pone la piel de gallina. Porque por mucho que la sheriff Helen sea quien pregunta a Gabe si van a permitir que una drogadicta esté con el chico al que se han comprometido a cuidar, quebrantando así una orden judicial; es la Helen que es más madre que sheriff la que tiene que ver cómo Philip se aleja de ella y lo único que puede hacer es abrazarse a su marido para mantener la entereza.

En mi opinión estas dos escenas, la de Philip y Lukas con Anne, y la de Gabe y Helen con Anne, han sido de las más destacables de todo el episodio. Pero ni mucho menos han sido las únicas porque, como comentaba al principio, hemos llegado a una situación en la que todas las tramas han llegado a tal punto, que cada minuto del episodio es para comentar.

Pero como ya bastante me explayo con cada análisis, no tengo más remedio que seleccionar y centrarme sólo en algunas de esas escenas que te dejan con la boca abierta… Y uno de esos momentos, evidentemente, ha sido en el que Ryan Kane ha hecho las cosas bien por una vez y, con un gesto tan simple como es recoger la servilleta tirada al suelo por Mythat Mylonovick, ha conseguido que un hombre que hasta ese momento sólo era quien llevaba el negocio de la droga en la zona, pase a convertirse en un ser depravado que viola a su propia hija.

He de reconocer que hasta ese instante Ryan me parecía un personaje que no se merecía estar donde estaba. Le veía más como a un hombre que actuaba a base de impulsos y no razonando las cosas y que tan sólo se valía de su atractivo para conseguir lo que quería, por ejemplo la cooperación por parte de su compañera Kamilah. Y aunque está claro que Ryan sabe sacar provecho de todas las armas que tiene a su favor (incluyendo su físico), pensaba que daba lo mismo la cantidad de sonrisitas que le mostrara a Kami o que le regalara chocolates al salir de prisión, pues si esos gestos tan amigables luego no venían acompañados de un plan bien organizado, de poco le iba a servir.

Pero esta vez ese plan sí que le ha salido bien y de un plumazo ha conseguido no sólo que Helen pierda el rastro que podría involucrarle en el asesinato de Bella, sino que además le ha servido en bandeja un sospechoso para todos los crímenes cometidos en Tivoli y que no tiene más remedio que aceptar. Y encima ese sospechoso llega en el peor momento posible: cuando el instinto materno de Helen estaba a flor de piel y creía que había compartido un momento sincero entre dos padres que querían a sus hijos y veían que ese sentimiento no era recíproco; sólo para descubrir después que ese hombre (ese deprabado, a tenor de las pruebas) le ha mentido a la cara.

No sé qué es lo que más duele de todo lo que estamos viviendo con Helen. Verla echa polvo al saberse engañada, o que nosotros la veamos tan echa polvo sabiendo que ha sido doblemente engañada.

Y encima, para complicar aún más las cosas, el cuerpo de Bella ya ha sido incinerado, por lo que no es posible hacer una segunda autopsia que demuestre que fue Ryan quien se acostó con Bella; y además Sita ha matado a la única personas que podría haber devuelto a Helen al camino correcto de la investigación: Mytath.

Pero afortunadamente no todo ha sido recibir palos por parte de Helen, ya que en el momento de más desesperación ha recibido un poco en ayuda en forma de algo que jamás habría imaginado y que nosotros estábamos deseando que ocurriera desde el primer minuto de la serie: la confesión por parte de los auténticos testigos del triple asesinato.

Y aunque esa confesión no es del todo correcta, pues Philip también estaba en la cabaña la noche de los asesinatos; al menos ha conseguido que Helen no tire la toalla y siga en el camino correcto para desvelar el misterio. Y, de paso, tal vez también consiga que Lukas tenga un poco de paz al hablar de lo que ocurrió aquella noche, aunque sea a la fuerza, y deje de pensar en ideas absurdas como drogarse o incluso quitarse la vida.

Y llegamos así al último minuto del quinto episodio… Un minuto que está diseñado para dejarnos con el corazón en un puño pero que además, en mi caso, me plantea más dudas de las que ya tenía con respecto a Lukas. Porque lo cierto es que, a día de hoy y con la mitad de la termporada ya vista, sigo sin entender por qué Lukas es así.

Porque lo suyo sería que Philip fuera un chico retraído y siempre encerrado en si mismo por culpa de todos esos golpes que le ha dado la vida (una madre drogadicta y unos compañeros de su madre que le pegaban) y que le han enseñado que lo mejor es estar siempre en un segundo plano y no llamar la antención. Y sin embargo Philip es un chico que nunca piensa en rendirse y que siempre quiere ayudar.

Y por el contrario Lukas, el chico que ha tenido una vida fácil, es el que parece que tiene miedo hasta de su propia sombra.

Porque está claro que no es fácil crecer sin una madre a su lado y con un padre que tiene aficiones que son totalmente opuestas a su forma de ver la vida… Pero tampoco hemos visto en el padre de Lukas a un hombre cruel y homófobo (aunque para terminar de confirmar ésto hay que esperar al momento de la salida del armario definitivo) ante el que es lógico tener auténtico terror porque descubra la verdad. Sólo hemos visto una relación entreun padre y su hijo inexistente, donde el no hablar de temas que saben que les acabarán haciendo daño, como es una madre y esposa que les dejó antes de tiempo, sólo está consiguiendo que cada vez se distancien más hasta acabar convirtiéndose en completos desconocidos.

No obstante, visto el desarrollo de la serie y lo mucho que se juega con esos detalles que no se mencionan o con lo que cada personaje sabe del resto (por ejemplo, el hecho de que hasta el cuarto episodio no sabíamos que Sita no sabía que su marido era el informante de su hermana), tal vez aún falte por mostrarse esa pieza que falta y que termine de explicar por qué Lukas es como es.

Sólo esperemos que esa pieza del puzzle que es Lukas se desvele a tiempo, antes de que el propio Lukas ponga fin a su vida.

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Barbara Cruz

Periodista y escritora a tiempo completo. En los ratos libres veo de todo y leo cualquier cosa que caiga en mis manos. Nunca se sabe cuál será mi nueva obsesión.

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