Eyewitness 1×04: Cream Brulee

Eyewitness 1x04: Cream Brulee

Eyewitness 1x04: Cream Brulee

Series: Eyewitness

4 Stars

Summary

El cerco al responsable del triple asesinato en la cabaña, la muerte de los dos asesinatos por sobredosis y ahora la muerte de Bella Milonkovic, haciendo creer que se suicidó, sigue cerrándose gracias a una sheriff Helen Torrance que coge todas las pistas al vuelo.

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Como viene ocurriendo desde el inicio de la serie, el final del episodio de la semana pasada nos dejó impactados con la muerte de Bella Milonkovic. Pero para desgracia de Ryan Kane, asesino de Bella y principal investigador de todas muertes que han ocurrido en Tivoli, haber eliminado a la única persona que podría delatarle no le va a poner las cosas fáciles.

Y no lo hará porque la sheriff Helen, si es algo, es una policía muy cabezota que se niega a dejar un caso por mucho que todo el mundo le diga que realmente no hay caso… Especialmente cuando todas las pistas que se va encontrando le dicen justo lo contrario.

Eyewitness - Season 1

Pero además de ver cómo Helen se va acercando cada vez más a su asesino, incluso compartiendo información con ese mismo asesino, también hemos podido ver un pequeño recuerdo de su vida anterior a Tivoli. Y puede que tan sólo haya sido un minuto con el que se ha iniciado el episodio de esta semana… ¡pero qué minuto! Porque aunque no tenemos ni idea de si el niño era suyo o de quién se estaba escondiendo, lo que está claro es que Helen no lo ha tenido fácil en el pasado. Y aun así, pese a vivir momento trágicos y terroríficos al mismo tiempo, ello no ha hecho que se esconda o refugie en el dolor, sino que sigue luchando y demostrando que es una policía increíble, una mujer fuerte como ella sola y una madre entre un millón.

Y ahí es donde interviene el otro gran protagonista de este capítulo y de la serie en general: Philip Shea. Si la semana pasada pudimos disfrutar de esa conversación entre Philip y Gabe en el lago, hablando sobre lo que era estar enamorados e indicando así que padre e hijo se iban acercando poco a poco, esta semana se ha confirmado la buena relación que existe entre los dos, aunque sea confesándose pequeños secretos a espaldas de Helen, precisamente por ese deseo de Gabe de que Philip termine de confiar en él. Así, Philip ha demostrado que él también ha tenido una vida difícil al confesar que de pequeño uno de los novios de su madre le pegaba y luego estuvo presente cuando murió por sobredosis, pero que no por ello va a estar toda la vida asustado. Todo lo contrario: tal vez sea más callado que el resto, pero nunca va a dejar de intentarlo y hacer lo que siente que debe hacer, incluso si hay muchas posibilidades de que vuelvan a hacerle daño.

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De este modo, en sólo diez minutos  hemos sido testigos de dos recuerdos, uno en forma de flashback y otro con una conversación, donde queda claro que Helen y Philip son los dos protagonistas más fuertes de la serie y a los que es imposible no querer. Helen como esa mujer que se mete de lleno en cada investigación, por malos recuerdos que le traiga del pasado, y Philip como ese chico que es consciente de que sus mentiras están dañando su relación con Helen y Gabe, y al que además le duele tener que guardarse secretos sobre Lukas, sobre lo que vieron y sobre lo que siente, pero que sigue luchando cada día para seguir adelante.

Y esta semana ha sido una bastante dura para Philip. Pese a que ha podido desprenderse de parte de la pesada carga que llevaba sobre los hombros al confesarles a Helen y Gabe que es gay, lo que de paso permite que dejen de sospechar sobre sus otros secretos, no ha sido suficiente para que Philip se sienta un poco más querido. No cuando luego debe hablar con Lukas, que como ya se intuía la vuelta a Tivoli ha hecho que olvide todo el camino que recorrió en Nueva York al besar a Philip en público y darle un poquito de cariño para variar. Así, en lugar de seguir por el buen camino Lukas vuelve a encerrarse en sí mismo y a apartar a Philip de su lado cada vez que ve que alguien sospecha de la relación que tiene con el chico de la ciudad… Algo bastante lógico, por otro lado, pues aparte de Lukas Philip no habla con nadie, siendo siempre ese chico solitario que lo observa todo desde la distancia.

Y si no daba ya bastante pena ver al pobre Philip debiendo mentir a sus padres cuando es bien consciente de que ellos sólo quieren ayudarle, o verle recibiendo las constantes quejas de Lukas sólo para que al segundo siguiente le diga que le gusta y que quiere que se sigan viendo, lo que sólo consigue que Philip no se vea capaz de mandarle a la mierda de una vez por todas, que es lo que realmente debería hacer; también hemos tenido que ver cómo grababa al chico del que está enamorado acostándose con una persona que no es él, y encima debiendo hacerlo porque el propio Lukas se lo había pedido.

En esa escena tan trágica, casi cruel, que destacaba de nuevo por la ausencia de diálogo, de fondo sólo esa suave melodía que atenuaba aún más el dramatismo, se mostraba al mismo tiempo el sorprendente egoismo de Lukas por pedirle algo así a Philip sabiendo que no era justo que se lo pidiera precisamente a él, y al mismo tiempo sabiendo que Philip jamás se negaría porque... en fin, tal vez Philip no ha dicho en voz alta lo mucho que le gusta Lukas, pero cuando están tan claros los sentimientos no hace falta decir nada.

Pero casi lo más triste ha sido ver que después de hacerle semejante putada a Philip, porque no tiene otro nombre lo que ha hecho, lo siguiente que hace Lukas es ir mendigando la atención de Philip. Algo que los dos saben que va a obtener porque apartar a Lukas de su lado es algo que Philip no se ve capaz de hacer, por lo que de momento tendrá que seguir recibiendo una de cal y otra de arena hasta que uno de los dos estalle: bien Philip cuando comprenda que no puede seguir así porque se merece mucho más, o bien Lukas cuando combrenda de una vez por todas que no puede seguir dañando de ese modo tan cruel a la persona a la que supuestamente quiere.

Pero además de este torrente de emociones que nos han vuelto a traer Phlip y Lukas, el episodio de esta semana ha destacado también por la investigación policial, que ha avanzado a pasos de gigante. Y, sobre todo, ha confirmado cosas que hasta ahora no habían terminado de aclararse. Así, hemos descubierto que Sita, la hermana de Kamilah, no sabía que su marido estaba colaborando con la policía, y también hemos visto a Sita encontrar la droga de Chris... pero no usarla para salvarse del castigo de los Vescovi y de paso cerrar el incidente con Mithat, ¡sino utilizarla para incriminar a su propia hermana! Y aunque no está del todo claro por qué ha hecho eso, lo que sí es evidente que cada uno de los implicados en la tragedia se va a aprovechar de los asesinatos y muertes que están ocurriendo en el pueblo para sacar su propio beneficio... Algo lógico y que al mismo tiempo va a propiciar inesperados giros de esos de dejarte con la boca abierta, lo que siempre es bueno.

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Y entre esos interesados en obtener su propio beneficio destaca, por encima de todos, Ryan Kane. Un policía/asesino/pedófilo cuyo principal defecto es que actúa sin pensar, por lo que se ha visto obligado a darse a conocer ante Helen para poder controlar cada uno de sus movimientos y estar siempre un paso por delante de ella. Y en ese sentido la estrategia sí que le ha funcionado, pues ya sabe que Helen está cada vez más cerca de dar con él. En menos de una semana ya sabe que es un pedófilo que se veía con Bella, que amañó la escena del crimen para incriminar a los Vescovis, y que también mató a Bella. Lo único que le falta es ponerle cara…

Sólo puedo esperar ansiosa y temer a la vez ese momento en el que Philip descubra que el asesino está trabajando con su madre...

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Barbara Cruz

Periodista y escritora a tiempo completo. En los ratos libres veo de todo y leo cualquier cosa que caiga en mis manos. Nunca se sabe cuál será mi nueva obsesión.

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