Expediente-X 11×02: This

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Series: Expediente X

3.5 Stars

Summary

Mulder y Scully tienen que huir de una misteriosa organización mientras intentan encontrar pistas sobre un extraño mensaje que Mulder ha recibido en su teléfono.

Coder Credit

Tras el intenso y desconcertante (por no decir otra cosa) episodio de la semana pasada, nuestros protagonistas continúan con sus vidas sin saber que los Expedientes X aún no han acabado con ellos. El capítulo mejora respecto al inicio de temporada y, aunque sentimos que falta algo para que termine de engancharnos, nos trae multitud de recuerdos de años anteriores, antiguos personajes y ese toque que mezcla misterio y humor que tan bien saben usar.

Los dos agentes están tranquilamente dormidos en el sofá de casa cuando el teléfono de Mulder empieza a hacer cosas extrañas, no podemos calificar de otra forma que aparezca el rostro de Langly mientras lo llama. Scully es la primera en despertar y los dos miran a la pantalla confundidos, recordemos que Los Pistoleros Solitarios murieron como héroes en la novena temporada por lo que la repentina aparición de Langly es cuanto menos sorprendente. Pero lo más inquietante es cuando el hombre pregunta si está muerto, porque en ese caso: “ellos saben lo que sabe”.

No somos los únicos en preguntarnos a qué se refiere, porque Mulder y Scully tampoco saben de lo que habla pero no tienen más tiempo para pararse a pensar en ello porque son asaltados en casa por tres hombres armados. La escena del tiroteo es genial entre la música y el ver a los agentes demostrando que están perfectamente en forma: logran acabar con dos de ellos pero el tercero escapa. Comienzan a sospechar que el misterioso mensaje de Langly y el ataque están relacionados, motivo por el que Mulder esconde su teléfono mientras Scully avisa a las autoridades de lo sucedido.

Se agradece ver caras conocidas aunque sea en esta circunstancias

Pero las cosas se complican aún más cuando dos coches con varios hombres armados aparecen exigiendo que se entreguen. Ellos no se fían y se preparan para un enfrentamiento aunque Scully decide llamar a Skinner por si puede ayudarlos, sin embargo, la respuesta del hombre es simple y llanamente que se rindan si quieren tener una opción de salir con vida: ¿qué diablos está ocurriendo? Ni Mulder ni Scully tienen intención de dejarse capturar y presentan resistencia pero los superan en número y no tardan en capturarlos.

Los hombres hablan entre ellos en ruso y precisamente buscan el teléfono móvil de Mulder, el líder se refiere a “ella” como la persona que los ha enviado allí y dice que una vez tengan el teléfono acabarán con la vida de los dos agentes. Justo Langly vuelve a tratar de comunicarse haciendo que todos descubran dónde se encuentra el aparato, pero esto también sirve de distracción para que Mulder y Scully se revuelvan contra sus captores y puedan huir en dirección al bosque.

Allí se encuentran con Skinner que ha ido a tratar de ayudarlos, vemos la desconfianza con la que se tratan y es que no han olvidado que el que fue su jefe y amigo tuvo un encuentro clandestino con el fumador y no saben si pueden fiarse de él o no, y nosotros tampoco estamos seguros. Skinner les explica que los tiempos han cambiado, ahora hay más agencias de inteligencia y hasta agencias privadas, a la que pertenecen los rusos, que están por encima del FBI y él no puede hacer nada para detenerlos. El hombre les da dinero y se marcha ante la negativa de los agentes a subirse en el coche con él.

Una de las grandes dudas es si podemos fiarnos de Skinner o no

Ahora la pregunta principal es: “¿está Langly realmente muerto? Y en ese caso, ¿quién está tratando de contactar con Mulder?” Conociendo las habilidades como hacker del hombre deciden buscar pistas en el cementerio donde los tres pistoleros fueron enterrados. Mulder se da cuenta enseguida que la fecha de nacimiento del Langly es errónea, lo que hace que se fijen en las lápidas de Byers y Frohike. Resulta que las fechas de estos dos últimos corresponden con las muertes de JFK y Roosvelt, por lo que el cambio en el nacimiento de Langly debe corresponderse con el fallecimiento de otro presidente, Scully sabe la respuesta y dice que fue cuando murió Eisenhower.

Me encanta la reacción de Mulder cuando dice que para qué usar google cuando se tiene a Scully al lado, y no se equivoca, porque la mujer ha mostrado su inteligencia en innumerables ocasiones. Y vuelve a demostrarla cuando se da cuenta que se tratan de los presidentes 32, 34 y 35. Si se han saltado el 33 debe ser por algún motivo y deciden mirar las lápidas separadas a tres tumbas de la de Langly y se encuentran con una gran sorpresa. Nunca supimos su nombre real sino su alias: Garganta Profunda, el informante de Mulder que tanto lo ayudó en la primera temporada hasta que fue asesinado.

Como si de una gincana se tratara, tienen que buscar otra pista, esta vez se fijan que la cruz está en relieve en vez de grabada sobre la piedra y así encuentran un medallón con un código QR. No pueden hablar mucho más porque son atacados por un extraño que los acechaba en el cementerio, logran noquearlo y salen huyendo. Ya a salvo en un ciber café miran el vídeo que enlaza con el código escaneado, uno referente a un edificio situado en Nueva York y del que Mulder hizo una investigación en los noventa con ayuda de Langly.

El cementerio les proporciona un camino a seguir

El problema ahora es entrar al despacho para examinar los casos antiguos y solo pueden recurrir a una persona: Skinner. Confrontan al hombre en el garaje y, tras intercambiar varias frases sobre la desconfianza que hay ahora entre ellos, Skinner les explica que todos los archivos fueron digitalizados y pueden consultarlos desde su ordenador. Curiosamente la empresa encargada de hacerlo es la misma que envió a los rusos a por Mulder y Scully, “Purlieu” (quedémonos con su nombre porque seguramente volverán a aparecer).

El cabreo inicial de Mulder porque Skinner nunca les dijo que los Expedientes X habían sido reabiertos, da paso a curiosidad cuando descubren que todo lo referente a Langly ha sido eliminado de los archivos. Pero encuentran una pista en las carpetas referidas a Frohike, que les conduce hasta una profesora universitaria que tenía una relación con Langly.

Ésta les hablará de que tanto ella como el hombre se unieron a Purlieu en un proyecto para salvar a humanidad. La idea central es que escaneaban los cerebros de los voluntarios, de manera que creaban una réplica informática con todos sus conocimientos e ideas que vivirían en una simulación y así podrían seguir trabajando una vez su cerebro físico muriera.

Pero algo ha debido ocurrir porque Langly está tratando de comunicarse con Mulder y tiene que tener un motivo de peso pasa saltarse las normas de la empresa. La profesora les presta un teléfono y les da indicaciones para que puedan contactar de forma segura con Langly pero es asesinada por el mismo tipo del cementerio antes de que pueda darles más información. Esta vez se quitan de en medio al tipo enviado por la organización y se marchan a esperar que Langly dé señales.

Mentes humanas dentro de una gran base informática, el futuro puede dar miedo

Cuando éste por fin logra hablar con ellos les dice que fueron engañados, que los tienen esclavizados en esa simulación y que deben ir al edificio para destruir el sistema y así liberarlos. Entrar allí no va a ser fácil pero nuestros agentes favoritos tienen recursos de sobra, por lo que fingen que Scully ha detenido a Mulder y tiene que encerrarlo allí para que la dejen pasar.

El plan se tuerce cuando son descubiertos y capturan a Mulder, pero Scully logra escapar e inicia el camino de subida hasta el piso donde está el sistema informático. Mientras tanto, Mulder se reencuentra con la misteriosa mujer que acompañaba al fumador 2.0 del episodio anterior, y al que refiere como Señor Y. Ésta insiste en que necesitan las mentes más brillantes para que la humanidad pueda colonizar otros planetas porque la vida en la Tierra es ya insostenible.

El agente la escucha ganando tiempo para que Scully logre completar la misión, pero todo da un giro interesante e inquietante a la vez cuando la mujer dice que ahora pueden escanear el cerebro de cualquier persona cada vez que usa su smartphone: “Expediente X” logrando otra vez que miremos con desconfianza las nuevas tecnologías, como ya han hecho en ocasiones anteriores. Finalmente Mulder pide ver las instalaciones antes de ofrecer su ayuda para matar al Fumador. Para entonces Scully ya está allí y entre los dos plantan cara a los hombres armados y logran desenchufar todo el sistema.

La batalla contra las conspiraciones está lejos de acabar

Cuando vuelven con refuerzos federales todo ha sido desmantelado y no hay prueba alguna de que alguna vez esa organización trabajó ahí. Pese a la frustración al menos estamos contentos porque han podido dar paz a Langly y resto de mentes prisioneras, pero nos equivocamos: el hombre vuelve a aparecer en el teléfono de Mulder diciendo que había un sistema de apoyo y también deben destruirlo pero cuando va a añadir algo más desaparece de la pantalla y en su lugar aparece el tipo del cementerio. Un final descorazonador para los agentes y para nosotros, que además nos hace preguntarnos quién es peor: ¿el fumador o esta nueva organización?

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Helena Rubio

Empecé en el mundo de las series acompañando a Mulder y Scully en Expediente X, luego seguí con Friends, CSI y otras cuantas, pero con Lost terminé de perderme. Cada año juro que no me engancharé a más series pero fracaso estrepitosamente, y mientras tanto hago malabares con los estudios.

About Helena Rubio

Empecé en el mundo de las series acompañando a Mulder y Scully en Expediente X, luego seguí con Friends, CSI y otras cuantas, pero con Lost terminé de perderme. Cada año juro que no me engancharé a más series pero fracaso estrepitosamente, y mientras tanto hago malabares con los estudios.