Entrevistamos a “Jon Snow”, “Norman Bates” y “Tracer” en la Gaming Explosion

La Gaming Explosion inauguró su primera edición por todo lo alto. En colaboración con Impact Game, Asociación Pop Culture España, Omega Center Madrid y Pure Gaming, los Cines Dreams Palacio de Hielo sirvieron como escenario para reunir a un nutrido grupo de apasionados de los videojuegos, y que además contaron con unos invitados de excepción: algunos de los dobladores más importantes de España y que han puesto voz no sólo a los personajes de esos videojuegos, sino también de algunas de las series más conocidas de ayer y de hoy.

Ana de Castro (Power Rangers, Overwatch) , Javier Balas (Tito Yayo, Joffrey Baratheon, Naruto, Norman Bates), Jorge Saudinós (Bob Esponja), Alex Saudinós (Campeones, director de doblaje de Los Caballeros del Zodiaco) y Eduardo Bosch (Jon Snow) se dieron cita en un evento especial pensado por y para los fans del doblaje. En una charla informal quisieron compartir anécdotas sobre una profesión en la que los dobladores españoles siguen considerados como de los mejores del mundo, y que tras haber afrontado con éxito una huelga que mantuvo en vilo a series, cadenas y espectadores durante meses, por fin ha llegado a buen puerto.

Y tras la charla, tuvimos la suerte de poder hablar con ellos para conocer un poco más de cómo se lleva a cabo su trabajo.

Como ya coincidimos con Eduardo Bosch en el taller de doblaje que tuvo lugar en la pasada edición del Festival de Series celebrado por Movistar, quisimos saber si él era habitual de estos eventos pensados para dar a conocer su trabajo.

En nuestra profesión también hay una parte de marketing para que, en el caso de que haya alguien que, por el motivo que sea, esté interesado en nuestra profesión, pues poder ofrecerle toda la información posible y animarle a que se convierta en otro doblador. Y es que los chavales que vienen a estos eventos son también nuestros sucesores, nuestro relevo, y hay que apoyarles en todo lo posible.

¿Qué es lo más complicado durante un doblaje?

Una de las cosas más complicadas es el no poder tener a tu compañero al lado para que te dé la réplica y que te metas mejor en ese momento de tristeza o alegría que tienes que plasmar con tu voz.

Y es que el principal problemas con el que cuenta un doblador es la inmediatez. Por ejemplo, yo sé que los martes me toca doblar Juego de Tronos y por tanto sé que voy a hacer a Jon Snow. Pero a lo mejor hoy me llaman del estudio de Alex Saudinós para una cosa que quieren doblar mañana o una convocatoria para un nuevo personaje del que necesitan una voz; y cuando llegas allí te dicen más o menos de qué va o qué es lo que quieren de ese personaje, y en esos dos minutos de preparación, con esa escasa información, tienes que intentar hacerlo lo mejor que puedes. No tienes nada de tiempo de preparación. Absolutamente cero. Es así que hemos tenido que aprender a disfrazarnos de cada nuevo personaje con tanta rapidez.

Llevas décadas en esta profesión, por lo que has visto la evolución de la profesión, pero también a la hora de aprender el oficio. ¿Qué importancia tuvieron en tu caso las escuelas de doblaje, que ahora cada vez hay más?

Cuando empezamos sí que existían esas escuelas de doblaje. Pero lo más importante es saber encontrar esa escuela de doblaje que realmente enseña y que quiere ayudar a que seas un buen doblador. Que no sea una escuela que se ve a sí misma como un negocio cuyo único fin es sacar dinero, sino como una manera de enseñar el amor por la profesión del doblaje, que es lo más importante.

Y luego está la gente que ama su profesión y que además tiene una parte docente, como es mi caso, que además de doblar también doy clases. No porque necesite el dinero, sino porque creo que hay que pasar el testigo. Creo que siempre llega una parte en tu vida en la que crees que ya has aprendido lo suficiente como para dedicarte a usar ese conocimiento adquirido para enseñárselo a los demás. Hay que traspasar ese legado. Y ahí no está sólo el mostrarle las técnicas, sino también el amor por esta profesión.

Qué es lo más complicado con lo que te has encontrado a la hora de ponerle voz a un personaje.

El famoso “hold the door” de Juego de Tronos, por supuesto. Los juegos de palabras o los chistes en los que la traducción se pierde el significado es sin duda lo más complicado a la hora de doblar a otro idioma. Porque ya no son sólo los juegos de palabras que dejan de tener sentido, sino también lugares o personajes que, si los sacas de ese sitio, también pierden todo su sentido. Por ejemplo, tu hablas de “un ingeniero de Lepe” en España y ya le ves la gracia, pero si dices eso en otro país no entienden por qué te hace tanta gracia un sitio llamado Lepe. Pues en Estados Unidos eso pasa con los chistes de irlandeses y todo el tema de los acentos, pero que si los contáramos aquí tal y como hacen allí, tampoco nos enteraríamos de nada.

Con todos los personajes que has doblado, ¿en alguna ocasión te ha pasado que estás viendo una película en la que has trabajado pero no la recuerdas?

Muchísimas veces. Más de las que te puedas imaginar. Pero no es sólo que tardes un rato en reconocer la película y a ti mismo, sino que estás viendo la película y es como si la vieras por primera vez. Y cuando ya llevas más de la mitad de repente como que te empieza a sonar algo, como le puede pasar a cualquiera que ya ha visto esa película pero no lo recuerda, y de repente aparece un personaje y te das cuentas de que eres tú. Pero lo más curioso es que, aunque la sigo viendo y ya sé que soy yo, no recuerdo absolutamente nada: ni quién la dirigía o de qué iba o cuándo se hizo. Y es que a lo mejor estamos hablando de un doblaje que hice hace 15 años.

Y es que el trabajo de doblador siempre es contrarreloj y en muchas ocasiones, para aprovechar el tiempo, a lo mejor vas a un estudio para rodar un episodio de una serie pero de repente te llaman para decir una frase en otra sala de grabación que está allí mismo. Simplemente te piden que digas esa frase y tú no sabes ni de qué es ni por qué, por lo que te limitas a decir tu frase y punto. Así me pasó en concreto con un personaje de Perdidos, Carl, que apenas hablaba, por lo que todas sus frases las gravé en unos cinco minutos. Y años después un amigo me hablaba del personaje que había hecho en Perdidos, y yo era “pero si nunca he trabajado en Perdidos”. Pero sí, resulta que sí lo habías hecho.

Con Javier Balas, doblador de personajes tan dispares como Joffrey Baratheon y Norman Bates, o el Tito Yayo y Naruto, aprendimos más curiosidades sobre cómo se desarrolla el trabajo de un doblador.

A la hora de conseguir un papel para doblar a un personaje, en realidad lo que ocurre es que se dan una serie de pequeños milagros que al final permiten que tú acabes en un estudio de sonido, listo para doblar. Porque no es sólo que realizas un casting para doblar a tal o cual personaje, sino que después, cuando ya has conseguido ese papel, a lo mejor al productor de la serie no le interesa esa voz porque prefiere darle otra tonalidad al personaje y quiere que lo haga otra persona. Y por último hay un tercer filtro donde es el director de contenidos de la cadena al que a lo mejor no le convence tu voz, no porque lo hagas mal o bien, sino simplemente porque es la misma voz que otro personaje de otra serie, por ejemplo, y no quiere que la gente relacione su serie con otra. Así que, en resumen, cada vez que estás frente al micro, es porque se han dado toda esa serie de pequeños milagros.

Pero en realidad la cosa no acaba ahí, porque luego entra en juego la audiencia, por supuesto. No siempre sabes cómo va a reaccionar la audiencia ante una serie. Por ejemplo, ahora mismo estoy doblando la serie de Bates Motel, que en Estados Unidos lo ha petado pero aquí son muy pocos quienes las ven. De momento ya llevamos cuatro temporadas, pero si las audiencias bajan a lo mejor la quinta temporada no llega a emitirse en España, por lo que a mí nunca me van a llamar.

Y luego está el caso contrario, de por ejemplo series que se emiten ahora por primera vez después de que hayan pasado años que se hicieran. Eso es lo que me ha pasado con Star Trek. Como ahora Netflix va a emitir la nueva serie de Star Trek, ha comprado los derechos de todas las series de la saga que se han hecho hasta ahora. Y entre ellas se incluye una temporada que en España nunca se dobló, por lo que ahora ha tenido que doblarse por primera vez después de décadas. En esa serie en concreto yo tenía un papel pequeño, de un adolescente, que doblé cuando tenía unos 17 años… Así que imagínate cómo ha sido doblar a ese mismo personaje ahora que tengo 40 años.

Afortunadamente, mi voz no ha cambiado mucho y puedo darle ese toque agudo, que también es lo que hace que pueda doblar a personajes mucho más jóvenes que yo. Gracias a eso he podido ponerle voz al mismo personaje muchísimos años después, lo que es muy raro que ocurra. De hecho, cuando te cambia la voz y empiezan a salirte esos gallos, es una época en la que los dobladores directamente no pueden trabajar. Pero en mi caso, como tuve la suerte de que se me ha quedado estancada la voz, no me pasó… Y si no hubiera sido así, pues no habría habido más remedio que buscarse a otro doblador. Y entonces pasa eso que a muy poca gente le gusta, que es que de repente le cambien la voz a un personaje que te gustaba.

¿Ha habido ocasiones en las que, tirando de orgullo, has visto que el doblaje mejoraba el resultado original?

Pues no te voy a mentir –rie-, pero es verdad que en muchas ocasiones, cuando estás viendo la escena final, te das cuenta de que la cosa podría mejorar muchísimo si le dieras un toque distinto. Eso pasa sobre todo con los personajes animados, donde no hay una cara real a la que, por su simple aspecto, ya se deduce qué tipo de voz tiene que tener y lo lógico es que tú respetes esa voz.

Luego hay casos y casos, claro. Por ejemplo, muy conocido es el de Humphrey Bogart, que era un actor que siempre hacía de tipo duro pero cuya voz original tenía un timbre muy agudo, con lo que en parte se perdía esa masculinidad que había que darle al personaje. Y en español el doblaje quedaba mucho mejor, porque su voz respondía más a la clase de personaje que estaba interpretando.

En mi caso concreto algunas de las mayores alegrías que me he llevado con esta profesión han sido con ese tipo de situaciones. Por ejemplo, cuando comenzamos a doblar al personaje del Tito Yayo le pedí al director de doblaje darle una entonación distinta al original y que sonara un poco a Crispín Klander. Y esa fue la voz que se quedó en español… Así que imagínate mi sorpresa cuando nos llegan los episodios originales de la siguiente temporada y vemos que la voz americana también se parece a Crispín Klander. Es decir, que los tipos de Estados Unidos habían escuchado mi voz para doblar a ese personaje y les había gustado más que la original, así que decidieron cambiarla para que fuera como la mía.

Y algo parecido me pasó con Steven Spielberg, con una cosa que me ocurrió hace ya unos cuantos años y que ha día de hoy todavía no soy capaz de creer. Resulta que me llamaron para doblar un personaje que, nada más verlo, me extrañó que me hubieran llamado a mí porque creía que otros compañeros podrían hacerlo mejor. Le comenté esto al director de doblaje e imagina mi sorpresa cuando me dijo que “había sido Steven Spielberg quien quería que yo doblara a ese personaje en la versión española”. Todavía me acuerdo y me emociono sólo de pensar que un director como Spielberg no sólo me conoce, sino que además le gusta mi trabajo.

¿Y lo contrario? ¿Algún ejemplo de ese doblaje imposible que no había manera de sacar adelante?

Hubo una escena de Naruto de la que todavía nos acordamos de vez en cuando nos encontramos con algo parecido. Resulta que, antes de empezar a doblar una película o serie nueva, el director de doblaje recibe una serie de “palabras prohibidas” que nunca, bajo ninguna condición, pueden mencionarse en la versión doblada. Y en ese sentido las productoras infantiles, como Disney, son las más exigentes. Por ejemplo, en ninguna película o serie de Disney jamás escucharás ningún insulto, lógicamente, pero tampoco palabras como “culo” “caca”, “pis” “sangre”, “pedo” y cosas así. Y tampoco puedes decir “muerto” o “muerte”.

Pues bien, al principio existía una censura similar en Naruto, donde no podías decir ni “sangre” ni “muerte” o “muerto”. Pero claro, ahí la cosa era más complicada porque Naruto es un Ninja… Así que un día nos encontramos con una escena en la que un personaje moría y estaba tendido sobre un charco de sangre. Recuerdo que miré entonces al director de doblaje, preguntándole que leches íbamos a decir ahora… “¿Qué está muy resfriado?” Así que desde entonces tenemos la coña de que, cada vez que aparece algún muerto, decimos que en realidad no está muerto sino “muy resfriado”. Y en cuanto al doblaje final, pues no te queda más remedio que usar otras palabras no censuradas, como “ya no está entre nosotros” o cosas así.

Con tantos personajes a los que has puesto vez, siendo muchos de ellos muy conocidos, ¿te reconocen por la calle cuando hablas?

No tanto, no te creas. Para la mayoría somos actores invisibles, también porque no hemos dado el salto a la pequeña pantalla o al teatro. A no ser que seas un Ramón Langa, que todo el mundo va a relacionar con Bruce Willis, es muy difícil que te reconozcan por la calle.

Cosa que, por otro lado, también es más relajado, sobre todo cuando haces de villano y ves que muchos fans te odian a ti porque sólo ven al personaje al que pones voz. En mi caso en concreto, cuando doblé a Joffrey Baratheon en Juego de Tronos, yo no entendía el odio que le tenía la gente a este personaje. Porque claro, hay que tener en cuenta que nosotros cuando doblamos sólo vemos los fragmentos de las escenas en las que nuestro personaje está hablando, así que en realidad no vemos la secuencia entera. Y así pasó que, cuando emitieron la serie y pude ver los capítulos entero y todo lo que hacía Joffrey, también cuando no hablaba, me di cuenta de que sí… El Joffrey ese era bastante cabrón.    

La última actriz de doblaje con quien pudimos charlar fue Ana de Castro, una de las más jóvenes del grupo pero también de las más polifacéticas, ya que también es actriz, bailarina y cantante.

Lo más curioso es que yo estudié para guionista, pero en seguida empecé a hacer cositas para la radio de la universidad y vi que lo que me gustaba era el doblaje. Así que me puse a estudiar interpretación, canto, danza… Distintas ramas que se van sumando a tu paquete como actor de doblaje.

Porque claro, no es sólo cuestión de saber encajar las palabras en la boca del bicho cuando habla. También hay que saber transmitir, aunque la pauta te la dé el original. Y en ese sentido, por ejemplo, el canto me ha ayudado a poder variar mi registro vocal y poder hacer de persona mayor cuando soy mucho más joven, o gritar sin hacerme daño en las cuerdas vocales.

Permíteme una pequeña duda: siguiendo ese dicho de “en casa de herrero cuchillo de palo”, ¿ves las series dobladas o en versión original?

Uff. Ese es un terreno muy pantanoso –rie-. Porque todas esas voces que se oyen en las versiones dobladas, para nosotros son compañeros de trabajo y casi como una parte de la familia por la cantidad de horas que pasamos juntos.

En mi caso concreto, sí que me pasa que escucho antes la voz de mi compañero antes que el personaje de la película que estoy viendo, lo que hace que salga un poco de la historia porque no soy capaz de ver a ese señor sino a mi compi en el estudio de grabación. Así que tengo que hacer un esfuerzo extra para ser capaz de centrarme en la historia y no en la voz.

Y ya como cierre, sabiendo que la huelga de dobladores ya ha terminado tras haber llegado por fin a un acuerdo, ¿cómo habéis vivido toda la situación?

Pues con mucho miedo, la verdad –comentó Jorge Saudinós-. Miedo sobre todo porque veíamos que esta profesión, que nos apasiona tanto y a la que dedicamos tantas horas al día que ya no la consideramos como una profesión sino como una parte de nosotros, cada vez estaba siendo más infravalorada. Y cuando ves que algo por lo que tú darías la vida se ve tan menospreciado, te duele muchísimo.

Afortunadamente hemos ganado esta batalla, y en esa victoria los que más han contribuido han sido los espectadores. Así que estar aquí y poder charlar con ellos es un placer y una manera de agradecer todo lo que han hecho por nosotros. Porque siempre decimos lo mismo: los dobladores somos invisibles para el mundo del espectáculo y la única manera de hacernos oír es gracias a los espectadores. Así, sólo cuando esos espectadores comenzaron a hablar con las cadenas, a través de las redes sociales, y les dijeron que iban a dejar de suscribirse a sus canales (Netflix, HBO…) porque no podían ver las series que querían, fue cuando las cadenas se plantearon esta huelga como algo serio y acabaron aceptando nuestras condiciones para mejorar nuestra situación.

Cuando nos encontramos con casos de series que dejan de emitirse –señaló Javier Balas- son muchos los fans que nos preguntan cuándo va a emitirse la nueva temporada. Y siempre les digo lo mismo: vosotros sois nuestra voz. Si queréis que sigan emitiendo la serie hay que presionar a las cadenas para que nos llamen y se doble, porque sois los espectadores los que realmente tenéis el poder de conseguirlo. Por eso estamos muy agradecidos a los espectadores por todo lo que nos han apoyado en esta situación, y motivo por el que seguiremos trabajando muy duro y con el mismo cariño que le venimos dedicando desde hace tantísimo tiempo.

Entevistas realizadas en colaboración con concdecultura.

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Barbara Cruz

Periodista y escritora a tiempo completo. En los ratos libres veo de todo y leo cualquier cosa que caiga en mis manos. Nunca se sabe cuál será mi nueva obsesión.

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