El objetivo: 98 minutos de adrenalina

El objetivo: 98 minutos de adrenalina

El objetivo: 98 minutos de adrenalina

2 Stars

Summary

Un médico comete el error de atender en el hospital a un hombre que estaba siendo perseguido por la mafia. Ello hará que ambos hombres, junto a la mujer embarazada del médico, acaben en el punto de mira de una banda de asesinos.

Coder Credit

El objetivo en un thriller coreano que sirve como remake para la cinta “Cuenta atrás”, de Fred Cavayé. Reconozco que no he visto el original pero, si os sirve de aviso, en realidad no es más que otra película de producción coreana donde no hay nada que pase que no se viera venir desde el primer minuto.

La trama se centra en un médico que está a punto de ser padre y que tiene la mala suerte de atender a un hombre que estaba siendo perseguido por los mafiosos de turno, y que por supuesto tienen contacto con la policía que investiga el caso. Policía que no dudará en amenazar con hacer daño a la mujer embarazada del médico para obligarle a entregarle al paciente al que está atendiendo.

El objetivo

No sé si habéis tenido la ocasión de ver una película de este género y nacionalidad. Si es que sí, pues ya sabéis que El objetivo es otra más. Y si es que no y queréis probar a ver un tipo distinto de cine, esta cinta es un buen ejemplo, sobre todo por la duración de la misma. Y es que uno de los grandes problemas de las películas coreanas es que en las escuelas de cine no debieron enseñarles qué es eso de la edición, con lo que las historias pueden alargarse fácilmente hasta las dos horas y media, sobrando buenamente una hora de película.

Pero en ese sentido no tenéis por qué preocuparos, que El objetivo solo llega hasta la hora y cuarenta minutos. Poco menos de dos horas que, no obstante, en ocasiones se hacen eternas por culpa de esas escenas que no pueden faltar en una película coreana, por muy thriller que sea. Por ejemplo cuando se demuestra lo mucho que se quiere el chico y la chica de turno, acompañado del ocasional flashback sobre esa infancia feliz o ese recuerdo trágico que aparece justo en el momento oportuno.

En realidad todo se resume en un pobre desgraciado que tuvo mala suerte en elegir paciente al que atender, más otro pobre desgraciado que tuvo aún peor suerte al estar en el lugar equivocado en el momento menos indicado. Y todo aderezado con charlas insustanciales que no vienen a cuento pero que se repiten hasta la saciedad, pues no se puede olvidar que el chico y la chica de turno se quieren muchísimo…

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Pero entre tanto amor no pueden faltar las peleas. Mejor dicho, entre tanta pelea, y que supone el 90% del film, aparecen de vez en cuando esas escenas pastelosas donde las haya, y que contribuyen a darle un aspecto más irreal al film. Mucho más incluso que esas peleas acrobáticas o persecuciones de media hora que dejan a las de James Bond a la altura de un principiante.

Eso es lo que tienen las películas coreanas. Cuando decides ver una, como el caso de El objetivo, tiene que aceptar desde el principio que no hay manera de cambiar el argumento y que, por poco sentido que tenga, siempre habrá un par de momentos pastelosos, unos cuantos recuerdos aún más edulcorados, el malo maloso de turno que nunca te queda claro por qué hace lo que hace, y ese héroe que, sin saber muy bien por qué, resulta ser un experto en artes marciales.

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Barbara Cruz

Periodista y escritora a tiempo completo. En los ratos libres veo de todo y leo cualquier cosa que caiga en mis manos. Nunca se sabe cuál será mi nueva obsesión.

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