El Ministerio del Tiempo 3×8: Tiempo de conquista

El Ministerio del Tiempo 3x8: Tiempo de conquista

El Ministerio del Tiempo 3x8: Tiempo de conquista

Series: El Ministerio del Tiempo

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Summary

Alonso y Pacino deberán viajar a América para evitar que el proceso de evangelización que se llevó a cabo en el siglo XVI suceda tal y como marca la historia.

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Esta semana El Ministerio del Tiempo ha tocado otro tema tan conflictivo como el de la semana anterior: la religión. Y en concreto lo hará en un momento no exento de polémica como fue la evangelización de los "salvajes" a manos de los españoles que fueron a las Indias para propagar la Fe verdadera.

Si hablar de "Fe verdadera" en la actualidad hace que a uno ya le recorra un escalofrío sólo de pensar en la cantidad de guerras que se libraron y que se siguen librando bajo esa consigna; mucho peor es cuando te encuentras de lleno con ejemplos de las barbaridades que los españoles cometieron en nombre de esa Fe y que, y eso es lo peor, durante mucho tiempo fueron ejemplo de algo bueno y necesario.

Así, Pacino y Alonso deberán viajar a las Indias para ayudar al monje Jerónimo de Aguilar a cumplir con su misión de evangelización, ya que éste había sido apresado por los mayas. En concreto por una tribu maya con la que habitaba Gonzalo Guerrero, un antiguo soldado que acabó aceptando la cultura maya, hasta el punto de que se convirtió en Jefe de la tribu y murió por sus hombres durante la conquista del Yucatán.

Todos estos ingredientes harán que el episodio de esta semana sea bastante trágico, y más cuando sus tres principales protagonistas no pueden ser más distintos: por un lado Pacino, un hombre que nunca ha dado importancia a la religión y que sólo quiere disfrutar de las cosas sencillas como ir a un concierto de rock; por otro Gonzalo Guerrero, un antiguo soldado que acabó en manos de sus enemigos y eso le hizo ver las cosas desde el otro punto de vista, el del "infiel" que ante todo era el inocente; y finalmente Alonso de Entrerríos.

Este antiguo soldado de los Tercios será el que más protagonismo acapare. No sólo porque volverá a encarnar a esa persona que pertenece a otro siglo y cuya mentalidad siempre va a chocar con la del resto, sino también porque deberá a hacer frente a algo que nadie quiere experimentar jamás: ese momento en el que descubres que tus héroes son realmente unos farsantes. Y si ese héroe resulta ser tu abuelo y el hombre por el que acabaste enrolándote en los tercios y dedicando tu vida a proteger los mismos ideales que creías que tenía ese hombre, pues mucho peor.

Todo esto lo vemos a lo largo de todo el episodio, pero sobre todo con un par de esas escenas en las que la máxima de "menos es más" se cumple a las mil maravillas. Esto es, cuando no hace falta decir mucho para dejar claro lo que piensa Alonso, pues basta con esa mirada de dolor que muestra al tener frente a él a su héroe y ya ser incapaz de verlo como tal.

Porque, cómo puede seguir siendo tu héroe ese hombre que es tu abuelo y que no tiene reparos en decir que si se fue a las Indias fue para alejarse de su mujer y su hijo, pues prefiere tirarse a todas las salvajes que hay allí. O cuando te dice que él no busca defender el honor y la patria de una corona, sino que lo único que le interesa es el oro.

Y si además a esa conversación tan trascendental le sigue la que Alonso tuvo siendo un niño, cuando era su padre (el mismo hombre al que sabemos que su padre no tuvo problemas en abandonar) quien le hablaba de las maravillas que hizo su abuelo, y ves que ese fue el momento justo en el que Alonso quiso convertirse en un soldado para seguir los pasos de ese "héroe", pues para de contar.

Pero lo más gracioso, o lo más triste según como se quiera ver, es que la mentalidad de ese héroe que Alonso descubrió que no lo era, no es del todo errónea. Y eso lo vemos cuando se nos presenta el otro punto de vista encarnado en la figura de Gonzalo Guerrero. Un hombre que más claro no puede ser cuando asegura que las batallas que libran los soldados no es realmente por su honor y gloria, sino por el honor y la gloria de los reyes. Y que mientras a esos reyes la Historia les reserva un hueco predilecto, a los soldados que han muerto para conseguirlo sólo les queda el olvido.

Sabiendo eso, ¿cómo no van a entrarle ganas a uno de quedarse con los salvajes? Tal vez vayan en taparrabos y coman frutos exóticos, pero en cuanto a humanidad les daban mil vueltas a los más ilustrados de España.

Junto a esta trágica historia encarnada en la figura de Alonso, a quien a partir de ahora resultará interesante seguir sus pasos y ver si su forma de ver las cosas ha cambiado; han sido muchas otras cosas las que han ocurrido en El Ministerio del Tiempo.

Y es que Los Hijos de Padilla han estado a punto de acabar con su mayor enemigo, Salvador Martí, y casi sin darse cuenta. Cuando lo que sólo pretendía ser una amenaza para recuperar a Pere Folch (quien está muerto) acaba poniendo en riesgo la vida del secretario del Ministerio por culpa de un puñado de cacahuetes.

Pero a la tensión de saber si Salvador saldrá o no con vida hay que sumarle toda esa acción que siempre proporcionan las historias de espías, y más cuando hay rivalidades entre los integrantes de un mismo grupo. Y eso es precisamente lo que le ocurrirá a Marta, la que fue novia de Pacino y que formaba parte de los Hijos de Padilla porque lo que quería era que hubiera justicia… pero no cuando eso ponía en riesgo la vida de un niño inocente. Incluso si ese niño acabaría convirtiéndose en su peor enemigo.

Con el episodio de esta semana no sólo se han dado pasos de gigante en la trama de los grupos secretos, pues el Ministerio del Tiempo ha conseguido atrapar a uno de sus grandes enemigos. También hemos tenido otro maravilloso ejemplo de cómo la vida no se mide en buenas y malas acciones, o en héroes y villanos; sino que en realidad todos somos buenas y malas personas a la vez, y que todo depende de a quién tengamos enfrente.

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Barbara Cruz

Periodista y escritora a tiempo completo. En los ratos libres veo de todo y leo cualquier cosa que caiga en mis manos. Nunca se sabe cuál será mi nueva obsesión.

About Barbara Cruz

Periodista y escritora a tiempo completo. En los ratos libres veo de todo y leo cualquier cosa que caiga en mis manos. Nunca se sabe cuál será mi nueva obsesión.

2 thoughts on “El Ministerio del Tiempo 3×8: Tiempo de conquista

  1. Aunque no me estaba sintiendo decepcionada con esta tercera temporada del Ministerio, sí que había notado que las historias estaban siendo menos redondas que las dos temporadas anteriores. Quizás porque había que encajar la falta de Rodolfo Sancho primero, y de Aura Garrido después. Y porque, hasta este último capítulo, la nueva Lola Mendieta no acababa de convencerme.
    Pero este ha sido redondo y me ha devuelto el Ministerio que echaba de menos.
    Por cierto, me ha descubierto un personaje que ni siquiera sabía que existió y que me ha encantado conocer.

    1. Opino exactamente igual. El personaje de Lola fue uno de los que más me gustó desde el principio, pero la nueva versión más joven no terminaba de engancharme.
      Pero puede ser que sea lo que comentas y que necesitamos un tiempo para habituarnos a los cambios que ha habido en esta tercera temporada. Y es que muchas veces lo más complicado para una serie es superar las expectativas que teníamos de ella y claro, como El Ministerio del Tiempo llegó como algo tan original en la ficción española y que encima estaba tan bien hecha, pues normal que a partir de ahí no nos conformaramos con menos.
      Pero como bien dices, siempre nos ofrece episodios de nuestra historia que pocos conocíamos. Con el personaje de Gonzalo me quedé igual que con el episodio de la operación “carne picada” o el de Los últimos de Filipinas: Cómo era posible que eso hubiera pasado y jamás hubiera oído hablar de ello? En ese sentido El Ministerio del Tiempo nos está enseñando muchísimo y sólo por eso ya es una gozada verla cada semana.
      Muchas gracias por compartir tu opinión, y hasta la próxima 🙂

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