El Ministerio del Tiempo 3×12: Contratiempos

El Ministerio del Tiempo 3x12: Contratiempos

El Ministerio del Tiempo 3x12: Contratiempos

Series: El Ministerio del Tiempo

5 Stars

Summary

Tras conocer al jefe del Ángel Exterminador Salvador Martí intentará tenderle una trampa, de paso que evita que el grupo secreto acabe con la Democracia asesinando a Adolfo Suárez.

Coder Credit

Traiciones, falsos asesinatos, primeros presidentes de la Democracia, luchas entre grupos secretos, secretos del pasado y paradojas temporales de campeonato es lo que hemos tenido en el penúltimo episodio de El Ministerio del Tiempo, sin olvidarnos de ese maravilloso recuerdo a uno de los artífices de esta serie. Un conjunto de sorpresas que han hecho que, una detrás de otra, pongan a la temporada final de El Ministerio del Tiempo en ese punto álgido que hará que nos tiremos de los pelos si no se renueva… Como ya viene siendo habitual.

Y es que, como ya ha ocurrido en otras ocasiones, el episodio de esta semana ha sido grandioso por esa capacidad de contarnos un sinfín de historias de tal modo que todas nos atrapaban, hasta el punto de que parecía mentira que todo hubiera ocurrido en el mismo episodio. Y sí, es verdad que los 70 minutos que dura cada episodio da para más que los 40 que suele ser lo normal… Pero en ese mayor tiempo también está la dificultad de conseguir mantener el interés durante todo ese tiempo, y en ese sentido el Ministerio del Tiempo lo ha vuelto a hacer.

Comencemos por una de las tramas que más enjundia ha tenido, la de Lucía, ya que en ella se ha juntado una paradoja temporada (y que habría dado para una explosión del Universo si hiciéramos caso al doctor Emmett Brown de Regreso al futuro), una sorprendente revelación del pasado y un sentido recuerdo al señor Pablo Olivares, co-creador de El Ministerio del Tiempo junto a su hermano Javier, y que nos dejó hace tres años por culpa precisamente de esa terrible enfermedad llamada ELA (esclerosis lateral amiotrófica).

Pero cuando aún no habíamos terminado de recuperarnos de ese homenaje, con Salvador saludando al cuadro de Pablo tras recordarle como el mejor Subsecretario que había tenido el Ministerio, han llegado el resto de novedades. Novedades que eran para ver dos y tres veces seguidas para hacerse una idea de todo lo que estaba pasando, y eso que daban respuesta a una de las dudas que quedaban pendientes por desvelar de Lola Mendieta… O, mejor dicho, la que creíamos que era la única duda que quedaba por desvelar de esta sorprendente mujer.

Porque tal vez muchos se habían preguntado (al menos yo lo había hecho) que dónde estaba y quién era el padre de Lucía. Así, cuanto más conocía de la compleja vida de Lola Mendieta, quien había sido reclutada dos veces y no había estado precisamente ociosa ni antes ni después de formar parte del Ministerio del Tiempo (ninguna de las dos), más pensaba que cómo era posible que le hubiera dado tiempo a tener una hija y criarla… Lo de que además esa hija es mayor que ella (que cualquier de las dos Lolas) mejor lo dejo aparte, porque si no nos terminamos de volvernos locos.

Pues bien, al final la respuesta era precisamente esa: que Lola no tuvo tiempo de tener una hija porque en realidad no era su hija biológica sino del matrimonio que consideraba eran los asesinos de su padre, y que asesinó en una época en la que su deseo de venganza la llevó a cometer muchos errores… como dejar huérfana a un bebé y luego entregar ese bebé a otra pareja que se pudiera hacer cargo de ella.

Así, si ver de nuevo a la primera Lola Mendieta ya ha sido todo un lujo, poder disfrutar de esas conversaciones entre las dos Lolas, donde se ve que son la misma persona pero al mismo tiempo son dos mujeres distintas como consecuencia de las distintas decisiones que han tomado en sus distintos pasados, ha sido simplemente maravilloso. Y como traca final, para recordarnos que la primera Lola Mendieta es de esos personajes que por ser fieles a sí mismo muchas veces cruzan una línea que les hace ser más villanos que héroes, nos quedamos con ese secreto de que en realidad fue ella quien mató a los padres de su hija, y que ella se llevará a la tumba para al menos darle paz a Lucía en sus últimos días de vida.

Pero si las paradojas temporales no fueran ya suficiente motivo para dejar este episodio en lo más alto, también hemos tenido esa lucha a tres bandas entre El Ministerio del Tiempo, los Hijos de Padilla y el Ángel Exterminador. Y la verdad que no puedo por más que alabar el trabajo de los guionistas (y compadecerles por el tremendo quebradero de cabeza que ha debido ser escribir esta historia), pues había veces que ya me perdía con tanto grupo secreto y no sabía de quién estaban hablando en ese momento.

Y es que si ya es complicado tener a dos grupos secretos conspirando, cada uno por sus propios intereses (para resumir, los Hijos de Padilla quieren cambiar la historia para que se haga justicia entre los oprimidos, mientras que el Ángel Exterminador lo que quiere es volver al antiguo régimen donde la libertad del pueblo es lo de menos), mucho peor cuando encima hay micrófonos ocultos de por medio y quieres engañar a esos dos grupos, pero de tal manera que los primeros no se enteren (los hijos de Padilla) y los segundos crean que se han enterado pero en realidad sólo saben una décima parte del plan… Vamos, que si ya es complicado entender lo que acabo de escribir, ni me imagino cómo debió ser escribir ese guión y que al final todo cuadrara.

Y además lo han hecho plantándonos una muerte épica que, a diferencia de lo que muchos hubiéramos deseado cuando vimos morir a Julián, en realidad no ha sido tal. Sí, me refiero a ese momento en el que Pacino dispara por la espalda a Alonso pero todos estábamos convencidos de que era un farol y estábamos esperando a que Alonso abriera los ojos… Y cuando los minutos pasaban y veías no sólo que Alonso no abría los ojos, sino que además Pacino estaba de lo más compungido porque acababa de matar a su compañero, era como… “¿pero sigue siendo un farol, verdad?”

Y sí, al final había sido todo un farol. Porque Alonso podrá ser de otra época y no entender los adelantos de la Democracia cuando él fue muy feliz en una época en la que el Rey y el honor lo eran todo… pero lo que nunca va a ser es un traidor.

Y por último tenemos la trama de Adolfo Suárez, el primer presidente español. Un personaje histórico que por el mero hecho de aparecer ya hace que suba la categoría del episodio… Normal que tanta gente esté tan empeñada en matarle, bien directamente o matando a sus antepasados, pues lo que se consiguió gracias a él y todo lo que le seguimos debiendo a día de hoy es asombroso.

Y en esta ocasión, además de dejarnos el recuerdo de ese poema de Antonio Machado y que sí, parecía escrito por un funcionario de El Ministerio, nos ha regalado otra de esas paradojas fantásticas… Y eso que ya habíamos visto unas cuantas en este episodio y que pueden haber sido el desencadenante de un efecto mariposa asombroso: porque si Lola le ha dicho a su yo del pasado (siendo en realidad mayor que ella) que no trabaje con Darrow para no morir y ella le hace caso y sobrevive… ¿significa eso que puede llegar a haber dos Lolas en 2017? ¿O automáticamente se ha creado otra línea temporal, como pasó con el padre de Pacino, con lo que es imposible que coincidan?

Y añado ahora la otra paradoja: si fue Adolfo Suárez quien eligió a Salvador Martí como Subsecretario del Ministerio, pero antes de eso fue Salvador quien le contó a Adolfo la existencia de las puertas del tiempo… ¿Adolfo eligió a Salvador porque sabía que si no lo hacía él no llegaría a ser presidente, pues fueron los funcionarios del tiempo quienes le salvaron la vida?

Sí, es tanto lo que hay que suponer que casi mejor dejar la pregunta en el aire y quedarse con el disfrute de este episodio, da igual por qué o cómo han pasado las cosas. Especialmente cuando la semana próxima tendremos esa traca final en forma de metahistoria de viajes en el tiempo: una serie que va sobre viajes en el tiempo y que está inspirada en los viajes en el tiempo de El Ministerio del Tiempo… ¿Se puede pedir más?

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Barbara Cruz

Periodista y escritora a tiempo completo. En los ratos libres veo de todo y leo cualquier cosa que caiga en mis manos. Nunca se sabe cuál será mi nueva obsesión.

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