El Ministerio del Tiempo 3×10: El Cisma del Tiempo

El Ministerio del Tiempo 3x10: El Cisma del Tiempo

El Ministerio del Tiempo 3x10: El Cisma del Tiempo

Series: El Ministerio del Tiempo

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Summary

Alonso, Pacino y Lola deberán salvar al Papa Luna. Pero esta vez no deberán viajar en el tiempo hasta el siglo XV, sino en tren hasta la Peñíscola del año 2017.

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Si tuviera que definir con un sola adjetivo el episodio de esta semana de El Ministerio del Tiempo, ese sería “redondo”. Y es que ha sido sorprendente la capacidad que han tenido de combinar en un solo episodio una de las etapas más conflictivas de la historia de la cristiandad como fue el Cisma de Occidente, con una trama en la que aparecen a la vez los dos grupos secretos que vienen dando problemas al Ministerio: los Hijos de Padilla y el Ángel Exterminados. Y aun así han tenido tiempo de meter alguna que otra de sus perlas de humor para aligerar un poco tanta tensión católica, y añadiendo como toque final a los Templarios, que son algo así como la guinda perfecta a toda historia de religión y secretos que se precie.

Pero además de reunir todos estos elementos en tan solo setenta minutos, lo han contado de tal manera que no ha resultado demasiado atropellado y encima mientras aprendíamos un poco de Historia, lo que ya en sí es todo un mérito.

De entrada, han conseguido explicar de un modo asombrosamente sencillo en qué consistió el llamado Cisma de Occidente, que fue el momento en que la cristiandad contó, no con uno ni dos, sino con tres Papas. Y además uno de ellos fue uno de los cuatro únicos Papas romanos que ha habido y que, digámoslo sutilmente, no pasará a la historia por su comportamiento tan poco ético, como si ocurrió con los de la familia Borgia. Pero curiosamente, cosas de la religión, el Papa que destacó por poner siempre por delante a la religión y no a la Corona, no sólo fue considerado antipapa, sino además hereje, hasta el punto de que a día de hoy sigue sin ser reconocido como uno de los Papas oficiales de la Iglesia.

Y aquí conviene hacer una pequeña pausa histórica. Porque aunque Alonso haya conseguido resumir el Cisma de Occidente en unas pocas frases, digamos que hacen falta un par más de detalles para comprender por qué hubo un tiempo en el que hubo tres Papas sobre la faz de la Tierra. Y visto que uno de los aciertos del Ministerio del Tiempo es que nos descubren la Historia, ¿por qué no descubrirla un poco más?

Resumiendo se podría decir que el Cisma de Oriente fue ese conflictivo momento que duró unos 40 años (1378-1417) en que “los reyes no quisieron bajarse de la burra, o más bien de la Silla de San Pedro”. Y es que por aquel entonces ocupar el puesto de Papa era algo que no sólo beneficiaba al Papa, sino sobre todo a la corona que se había encargado de poner a ese Papa en su sitio. Y así ocurrió que en un momento en que Francia era el reino más poderoso de la Cristiandad y Roma se encontraba inmersa en sus propios conflictos internos y guerras con los Estados vecinos, la corona francesa se encargó de que todos los Papas que salieran “elegidos” en el famoso Cónclave fueran, casualmente, todos franceses, y que además residían en su propia sede papal de Avignon. Pero lógicamente esto no hacía gracia a los ciudadanos romanos, quienes veían que con la ausencia del Papa en Roma la ciudad cada vez tenía menos prestigio y poder, hasta el punto de que llegó a convertirse en una ciudad fantasma. En consecuencia la curia romana decidió que el Papa nombrado en Avignon no era el Papa legítimo, y decidieron nombrar a su propio Papa.

Así que en ese momento había dos Papas y ninguno de ellos se bajaba de la burra (ni las Cortes y Coronas que estaban detrás, apoyando a sus campeones). Y la cosa no mejoró cuando murió el Papa de Avignon pero, en lugar de dejar que el otro que seguía vivo ya fuera el definitivo, en Avignon hicieron su propio Cónclave y fue elegido Papa el famoso Papa Luna, Benedicto XIII. La situación había llegado a tal punto que alguien de la Iglesia decidió poner un poco de sentido común y en el Concilio de Pisa se nombró a un tercer Papa, Alejandro V, que sustituiría a los otros dos y que sería el definitivo. ¿Y qué paso? Pues que el sentido común de esa persona no se impuso y los otros dos Papas dijeron que no aceptaban a ese tercero. Consecuencia: en ese momento pasó a haber tres Papas, y todos ellos se proclamaban como el único y verdadero.

Breve línea temporal del Cisma de Occidente. Para los interesados en este tema, la página de Wikipedia lo explica con mucho más detalle.

Al final la cosa acabó de un modo bastante radical y se declaró ilegítimos al Papa de Avignon (que por aquel entonces se había mudado a Peñíscola, pues pese a ser un Papa en la corte de Francia nunca se mostró partidario de favorecer a la corona) y al de Pisa Juan XXIII (Alejandro V no llegó ni a un año de papado y jamás llegó a pisar Roma), quedándose Gregorio  XII como el único Papa legítimo. ¿Por qué precisamente él? Pues porque él fue el único que aceptó renunciar a su puesto para que Roma volviera a ser la sede oficial; algo que ya se había intentado anteriormente con Benedicto XIII pero él se negó, dando origen al famoso dicho de "seguir en sus trece", como contaba Lola Mendieta.

Tras este paseo por la historia (perdón por el resumen tan poco resumido) volvamos a nuestros agentes del tiempo, cuya situación tampoco es precisamente normal. Y es que además de intentar devolver al Papa Luna a su tiempo… y luego rescatarlo de manos del Ángel Exterminador, tendrán que lidiar con una novedad sorprendente: resulta que se puede viajar al futuro.

Estas novedades llegan de la mano de un curioso personaje al que hacía tiempo que no veíamos: el rabino Levi, el verdadero descubridor de las Puertas del Tiempo, y a quien el Ángel Exterminador también había amenazado con matar a su familia si no les decía cómo se podía viajar al futuro. Vamos, que esta semana el Ángel Exterminador ha tenido mucho trabajo después de llevar un tiempo desaparecido.

Pero como decía, además de ver las andanzas del Papa Luna por varios siglos, también hemos visto a los Hijos de Padilla, el otro grupo secreto que trae de cabeza al Ministerio, y que está empeñado en rescatar a uno de sus hombres, Pera Folch, pero que lo van a tener un poco complicado por eso de que está muerto. Será así como el Ministerio consiga adelantarse a ellos al atrapar a Marta. Y en un sorprendente giro de los acontecimientos Marta acabará en coma cuando, negociando la liberación de su padre a cambio de los nombres de otros integrantes del grupo, será su propio padre quien la ataque, renegando de ella por haber traicionado a la causa. Y es que el padre de Marta ha resultado ser uno de los integrantes más radicales del grupo, ya que no tuvo reparos en matar a gente inocente por la causa... Sí, en este grupo la cordura tampoco está a la orden del día.

En resumen. Al final tenemos a un Papa que vuelve a su época para hacer las cosas lo mejor que pueda aun sabiendo que 600 años después seguirá sin ser reconocido como Papa; a la única aliada de los Hijos de Padilla que había colaborado un poco en coma; y a un Ángel Exterminador que pese a la derrota tampoco parece que vaya a tirar la toalla. ¡Ah! Y también tenemos el famoso libro de Levi en el que se explica cómo viajar al futuro, en concreto al año 2025, convertido en cenizas porque Salvador ha seguido las enseñanzas del hombre que le metió en el Ministerio: ¡el mismísimo Adolfo Suárez! Y como Suárez decía que el futuro sólo lo crean los hombres libres con las decisiones que toman libremente, pues mejor zanjar de golpe la posibilidad de viajar al futuro.

Lástima que Pacino cuente con una copia de ese libro en su móvil, y que de los tres agentes del tiempo sea el que soñaba de pequeño con viajar al futuro, lo que va a acabar complicando muchísimo las cosas. Porque sí, está claro que tener en la mano ese poder puede servir para hacer muchas cosas buenas como adelantarse a la cura de enfermedades que a día de hoy son mortales; pero, siendo sinceros, ¿cuándo el ser humano ha elegido ese poder para hacer el bien general, en lugar de buscando su propio interés?

Así que fijo que esa puerta al futuro va a traer muchos quebraderos de cabeza al Ministerio, tanto por parte de sus enemigos como de sus propios aliados... Y es que pese a la cantidad de cosas que han ocurrido en el episodio de esta semana, no puedo evitar pensar que lo que está por llegar va a ser mucho peor. De entrada, Pacino se ha quedado con la copia del libro de Levi y ha mentido a sus superiores. Además Alonso ha sido testigo de la muerte de un hombre honorable (un templario, ni más ni menos) y ya venía calentito de la semana pasada con lo del chasco que se llevó con su abuelo, y me da impresión de que es mucha la presión que está aguantando y que tarde o temprano va a acabar estallando.

Y por último tenemos a Lola Mendieta. Que sí, ahora es una más del equipo y una jefa estupenda y tanto Alonso como Pacino están encantados de tenerla con ellos... Pero precisamente porque las cosas están tan bien entre los tres, algo me dice que pronto se van a torcer. Y no podemos olvidar que Lola fue la primera que traicionó al Ministerio del Tiempo cuando vio que las cosas no se estaban haciendo bien y que lo importante era que el pueblo tuviera justicia... Y con todo lo que está pasando y lo que va a pasar, ¿tal vez lo vuelva a hacer? Porque por mucho que Irene diga que no va a caer dos veces en la misma piedra, ¿no es justo eso lo que define al ser humano? Y por mucho que Salvador se haya esforzado en cambiar el pasado de Lola para tenerla siempre de su lado, precisamente es Salvador quien últimamente está haciendo muchas cosas que dijo que jamás haría...

Todo puede pasar.

Pero sea lo que sea, aquí seguiremos cada semana pendientes del televisor para disfrutar de las nuevas aventuras de los agentes del tiempo. O, mejor dicho, seguiremos entrando en la web para ver el episodio al día siguiente, porque menudas horitas que nos ponen... Mira, para eso sí estaría bien una puerta al futuro, a ver si algún día los programadores de la parrilla televisiva aceptan que el Prime Time no puede empezar a las once de la noche.

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Barbara Cruz

Periodista y escritora a tiempo completo. En los ratos libres veo de todo y leo cualquier cosa que caiga en mis manos. Nunca se sabe cuál será mi nueva obsesión.

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