El Ministerio del Tiempo 3×05: Tiempo de esplendor

4 Stars

Summary

La patrulla viaja a la corte del siglo de oro en Valladolid para conseguir que se firme por fin la Paz de Londres pese a que alguien intenta evitarlo.

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Nos hemos encontrado esta semana con el que, para mi al menos, puede que sea el mejor episodio de esta temporada, y el más complejo también. Y debo confesar que pese a que fue de ritmo lento, me encantó el capítulo de Tiempo de hechizos, quizá por la temática.

En esta ocasión la trama se diversifica y nos encontramos varios frentes, no solo la misión de la patrulla. Además, aparece en este capítulo un elenco de actores de lujo y eso se nota en el capítulo, aunque el Ministerio del Tiempo siempre se caracteriza por contar con buenos e interesantes actores.

Entrando en materia, primero tenemos la trama principal en la que la patrulla de Amelia, Alonso y Pacino tienen que viajar al Siglo de Oro, 1605, para conseguir que por fin se firme la Paz de Londres. Al parecer alguien ha intentado envenenar al enviado inglés para evitar la firma, por lo que deben evitar que esto se vuelva a producir y conseguir que se firme la paz sin ningún problema. En ese momento, por los caprichos y pelotazo inmobiliarios del Duque de Lerma, valido de Felipe III y verdadero hombre en el poder interpretado de forma genial por Fernando Guillén Cuervo, la corte está instalada en Valladolid. Allí llegará la patrulla donde Amelia se hará pasar por la sobrina de su compañero del ministerio Spínola y se encargará de servir a la reina Margarita de Austria, mientra Alonso y Pacino serán los "los guardaespaldas" de los enviados ingleses.

Pero las cosas empezarán a complicarse, especialmente cuando el carácter patriota de hombre del siglo XVI de Alonso sale a la luz y acaba  retando y ofendiendo a los ingleses. Pero es en uno de estos retos de caza gracias a los cuales Pacino descubre y anula al individuo que quiere sabotear la paz, que no es otro que el asesino del espía soviético, Francisco Rodríguez Melquíades, que además portaba un anillo del ángel exterminador. Todo apunta a esos nuevos enemigos del Ministerio con Marta, la ex de Pacino, en el punto de mira y centro de todo.

Pero esto no es suficiente para salvar el tratado. Resulta que en la corte se encuentran Lope de Vega, como dramaturgo favorito de la reina Margarita, y Miguel de Cervantes, como cronista de la corona. La rivalidad entre ambos, que ha sobrevivido a la historia creando situaciones peculiares (como que la casa de Lope de Vega se sitúe en Madrid en la Calle Cervantes), es enorme y en este momento se centra en su ansia por conocer al gran literato inglés William Shakespeare que acompaña a la delegación inglesa, si bien en la realidad se cree que nunca llegaron a cruzar sus caminos. Este hecho y la presencia de Amelia y la patrulla complica la cosa entre los escritores, haciendo que su rivalidad llegue a influir en la decisión del Duque de Lerma sobre el tratado de Paz. Algo que Amelia tendrá que cambiar, en esta ocasión acudiendo a la reina para que influya en su despreocupado marido y le haga comportarse como un rey sin la influencia del corrupto de Lerma.

En otra trama paralela, ante lo averiguado por la patrulla, Salvador decide enviar a Ernesto e Irene al ministerio de 1982 para intentar averiguar algo de Marta. Allí descubren que Marta miente, no es de la época que dice ser, y entre sus pertenencias encuentran el número de una puerta al pasado camuflado como un número de teléfono. Deberán averiguar en futuros episodios quien es verdaderamente y que esconde. Esta claro que está relacionada con los nuevos enemigos del ministerio, y por ende con el ángel exterminador.

En una tercera trama, vemos como la joven Lola empieza a estar preocupada y desesperada porque no le asignan misiones. Ernesto, que se ha encariñado con ella tras su vivencia en el campo de concentración francés, espera que Salvador vuelva a confiar en ella y pronto la mande de patrulla. Pero de repente nos muestran a Lola consultando en internet información sobre obras de arte y finalmente atravesando una puerta de incógnito cargada con lienzos antiguos. Ha saltado la alarma, Lola ha huido con parte de las obras rescatadas del incendio del Alcázar de Madrid. La historia se repite, parece ser que al fin y al cabo Lola acabará aliándose igualmente con los americanos para traficar con arte, pese a su reclutamiento temprano y al intento de Salvador por cambiar su historia ¿Será por esto que no logra sobrevivir al cáncer pese a todo? En mi opinión, aún quedan cosas por contar y creo que todavía esta todo por ver respecto a Lola Mendieta, o puede que los creadores de la serie sólo intenten mostrarnos como se desarrolló todo y que al final es cierto de que hay cosas en la  historia no se puede cambiar.

Por último, y no menos importante, tenemos la trama que nos habla de nuestros protagonistas y de sus historias personales. De como les va en su nueva vida de agentes del ministerio y de lo que esto supone. Así vemos como la madre de Amelia, ignorante de la ocupación de su hija, sufre porque aún no se ha casado y nunca le dará nietos, "quien la va a querer a los 27 años". Vemos aquí la clara idea del papel nulo de la mujer en la época del Romanticismo, aludiendo al ejemplo de Cecilia Böhl de Faber escritora que debía usar el seudónimo de Fernán Caballero, y que nunca tuvo familia. En este momento eché de menos que Amelia tuviera la excusa perfecta para su madre, el duelo por Julián que ha fallecido y al que sus padres llegaron a conocer, en su lugar Amelia insiste en que quiere terminar sus estudios. Pese a todo vemos como a Amelia le afecta esto, y si en temporadas anteriores temía el futuro conocido de su matrimonio con Julián, su maternidad y su prematura muerte, ahora frente a su foto en la que  se ve sola, teme su futuro incierto.

Por su parte, la aparente adaptación de Alonso al siglo XXI que habíamos visto y que tanto nos sorprendía, vemos que no es real. Y lo vemos en su relación con Elena, la cosa no funciona. Él quiere tener hijos, quiere más pasión en su vida. No comprende la monotonía de una pareja moderna, ni que Elena no quiera tener hijos y que no le consulte a la hora de poner medidas para ello. No comprende su independencia. Finalmente ella opta por dejarle, pese a decir que le quiere. No sin antes recordarle que está muy chapado a la antigua, y que grande la frase de él "no voy a estarlo, si nací en el siglo XVI".

En cuanto a Pacino, tiene que lidiar con que en el ministerio hallan descubierto que dejo huir a Marta, pese a que sigue contando la misma versión de que se escapó a Salvador, no imagino a este creyéndolo. Tendrá que sufrir las reprimendas y el cargo de conciencia de que todo lo que está pasando en las últimas misiones puede que sea culpa de la decisión que tomó.

En definitiva, con todo esto no puedo más que decir que ha sido un gran capítulo. Por la complejidad y variedad de las tramas; por las grandes actuaciones, no sólo de los protagonistas, tener en un mismo episodio a Victor Clavijo, Pere Ponce y Fernando Guillén haciéndolo tan bien ha sido estupendo; por los momentos de humor, en especial entre Lope y Cervantes; y por la humanización de esos personajes y situaciones que siempre nos enseñaron como más allá de lo humano, casi divino. Y todo ello con una ambientación y un vestuarios impecables, algo que suele ser habitual en el Ministerio del Tiempo. Espero que esta tónica siga en los siguientes capítulos.

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Helena Sanchez

Amante de las series de época, del cine de aventura, de la literatura en general; cuando no tengo esto me conformo con un buen partido de rugby.

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