El Ministerio del Tiempo 3×04: Tiempo de Ilustrados

El ministerio del Tiempo 3x04: Tiempo de Ilustrados

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Series: El ministerio del Tiempo

3.5 Stars

Summary

La maja desnuda, uno de los cuadros más célebres de Goya, de todo el Museo del Prado y de prácticamente toda la Historia del Arte, ha sido atacado. Pero no en el presente. Para averiguar qué ha ocurrido el equipo de Amelia deberá viajar a tiempos más ilustrados… donde se acabarán encontrando con unos cuantos problemas más.

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Si el episodio de la semana pasada destacó por su ritmo más lento, en esta ocasión ha ocurrido todo lo contrario. Y es que gracias a una sucesión de casualidades y hechos sorprendentes los funcionarios del tiempo se han ido encontrando con numerosos entuertos que debían solucionar sí o sí, costara lo que costase.

El primero, en principio el único que había atraído la atención del Ministerio del Tiempo, era el vil ataque sufrido por el cuadro de Goya “La maja desnuda”. Un cuadro que suscitó mucha polémica desde el mismo instante en que vio la luz, pues en sus primeros años de vida el cuadro vivió encerrado en el famoso “gabinete secreto” de Godoy, donde el amante de la reina (y rey de facto, pues Carlos IV no destacaba precisamente por su don de mandos) disfrutaba de los cuadros más eróticos pintados hasta la fecha: junto a la maja desnuda podía encontrarse la bella “Venus del espejo” de Velázquez o algunas de las Venus de Tiziano.

Las primeras sospechas de los funcionarios del tiempo apuntaron directamente a la Inquisición, órgano oficial de la época que velaba por la correcta moralidad. Sin embargo, al final el culpable resultó tener otro nombre… y pertenecer a otra época.

Descubrimos así al grupo de “el ángel exterminador”, y que a diferencia de los gobernadores españoles de la época sí conocen las puertas del tiempo, por lo que no dudan en utilizarlas para viajar unos años atrás en el tiempo (su supuesta creación tuvo lugar durante el reinado de Fernando VII, hijo de Carlos IV) y luchar por la moralidad. ¿Cómo? Pues destruyendo una obra tan inmoral como esa de una mujer desnuda que además enseña el vello púbico, por supuesto. La primera obra de arte en la que se muestra aspecto tan íntimo de la mujer.

Por desgracia, descubrir al nuevo enemigo del Ministerio del Tiempo no servirá de mucho a Amelia, Alonso y Pacino, ya que el cuadro sigue estando dañado, por lo que no queda otra que pintarlo de nuevo… Problema: ninguna de las dos supuestas retratadas del cuadro (durante mucho tiempo se pensó que era la duquesa de Alba, y luego las teorías más oficiales señalaron a Pepita Tudor, amante de Godoy) quieren volver a posar para Goya.

Llegamos así a uno de los elementos que más me han gustado del episodio, con la presencia de un Goya increíblemente humano. Y es que para tratarse del mismo hombre que vivió el rechazo de España cuando le acusaron de afrancesado pero que finalmente debió huir a Francia cuando Fernando VII cedió el trono a José Bonaparte; un hombre que retrató como nadie los horrores de la guerra, tanto los levantamientos más patrióticos como los del 2 de Mayo, como los enfrentamientos más cruentos entre hermanos, como retratan su serie de grabados “los desastres de la guerra”; y un hombre que finalmente pasó sus últimos años en la Quinta del Sordo, donde las pinturas negras eran fiel reflejo de un hombre atormentado… a quien hemos visto es a un hombre con carácter pero no tan deprimido y al que, eso sí, había que gritarle por sus problemas de sordera. Aunque para lo que quería oía perfectamente...

Y aunque suene un poco frívolo presentar a este gran genio de la pintura “simplemente” como a un pobre sordo que discute con sus amantes, no deja de ser lo mismo que hemos visto con el ego de Velázquez y su lado fan a la hora de conocer a otros genios, o con la rivalidad constante entre Cervantes y Lope, presentados como dos niños enrabietados. Porque aunque todos ellos no dejen de ser genios también son personas. Y es precisamente a través de esos detalles que nos dejan ver su lado más humano que se vuelven mucho más cercanos para el espectador.

Y otro gran ejemplo de personaje grandioso pero al que han “rebajado” a la altura del resto de mortales, es el que hemos vivido con Simón Bolívar, ya que el futuro libertador de América será el otro gran frente con el que deban lidiar los funcionarios del tiempo, pues tienen que hacer que su futura mujer (aunque sólo lo fue durante 8 meses) quede prendídamente enamorada. Y para ello Pacino y Alonso no dudarán en tirar de clásicos y hacer la famosa jugada de hacer pasar al “pipiolín” como héroe que defiende a su dama del malechor… Sí, lo mismo que hizo Lope con Amelia, y lo mismo que hizo Marty McFly con su padre en Regreso al Futuro. Si es que los clásicos nunca fallan.

Pero volviendo a la parte de humanizar a los grandes héroes de la historia, en el caso de Simón Bolívar ha resultado curioso ver a ese gran libertador antes de que iniciara su hazaña. Y aunque es cierto que gran parte de esa misión que se propuso de liberar a América del yugo español fue a causa de la pena por haber perdido a su mujer, lo que hace que volvamos al sino de los funcionarios del tiempo de hacer lo que sea por mantener la Historia tal cual es, da igual lo cruel que ésta sea… al menos hemos podido ver un lado más íntimo de ese gran libertador.

Y por si no hubiera bastante con estos dos grandes hombres tan humanizados, en el episodio de esta semana hemos podido disfrutar otra vez de esa pincelada de humor que empezábamos a echar en falta y que Velázquez siempre nos regala cuando de conocer a otros genios como él se trata. Definitivamente esta sí es una historia de descarga dramática que ayuda a aligerar la trama, por lo que alegra ver que Velázquez sigue sin fallarnos.

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Barbara Cruz

Periodista y escritora a tiempo completo. En los ratos libres veo de todo y leo cualquier cosa que caiga en mis manos. Nunca se sabe cuál será mi nueva obsesión.

About Barbara Cruz

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