El Ministerio del Tiempo 3×02: Tiempo de espías

El Ministerio del Tiempo 3x02: Tiempo de espías

El Ministerio del Tiempo 3x02: Tiempo de espías

Series: El Ministerio del Tiempo

3.5 Stars

Summary

El equipo de Amelia pasará a formar parte de uno de los misterios más grandes de la Historia, al participar en la “misión carne picada” que marcó el desenlace de la Segunda Guerra Mundial.

Coder Credit

Con el episodio de esta semana de El Ministerio del Tiempo he vuelto a vivir esa curiosa situación por la que me acuesto descubriendo una parte de la historia de España de la que hasta ahora no tenía ningún conocmiento… ¡y vaya historia! Y me despierto con ganas de saber más.

Así que no voy a negar que lo primero que he hecho esta mañana, todavía sorprendida por la existencia de la llamada "Operation Mincemeat", ha sido meterme en Google para conocer todos los detalles. Y curiosamente la primera sorpresa con la que me he topado ha sido ver que "operación mincemeat" ya figuraba como la primera opción de búsqueda, lo que significaba que no era ni mucho menos la única persona que se había dedicado en las últimas horas a desempolvar esa parte de la historia.

Un curioso detalle que me ha llevado a intuir rápidamente dos cosas: 1) Que ahora mismo la entrada de Wikipedia que lleva ese nombre ha aumentado considerablemente sus visitas, así como el reportaje del archivo histórico de Canal Sur donde se habla de este hecho al celebrar su 50 aniversario. Y 2) que seguro que este verano, cuando mucha gente vaya a disfrutar de Punta Umbría, que tiene una de las mejores playas de la península, muchos serán los que decidan visitar la famosa tumba de William  en el cementerio de Huelva.

Y qué queréis que os diga, pero eso me emociona. Por mucho que la situación parta de una especie de borreguismo por el que todos acabamos haciendo lo mismo después de que algo o alguien haya hecho que nos pique la curiosidad, si al final el resultado es que descubramos una parte de la historia de España de la que hasta ahora no teníamos ningún conocimiento, pues me alegro. Y al igual que me ocurriera, por ejemplo, con la famosa historia de los últimos de Filipinas ante cuyo episodio lo primero que pense fue “cómo es posible que no estudiara nada de esto en el colegio”, tengo que rendirme ante el logro más difícil conseguido por los creadores de El Ministerio del Tiempo: que sea el propio español quien quiera descubrir parte de su historia, sin que ningún profesor le obligue a ello.

Ya sea por lo difícil que resulta repasar una historia reciente en el poco tiempo que permite el colegio y bachillerato (y más cuando cada vez se le da menos espacio a las asignaturas de humanidades) o por ese complejo de inferioridad que siempre arrastramos por el que tendemos a alavar todo lo que viene de fuera y ser los primeros en criticar lo propio; que eso esté cambiando, y encima a partir de una serie que en principio está pensada exclusivamente para entretener, ya tiene su mérito. Tanto, que al lado de eso me dan igual los fallos argumentales o de concepto que puedan colarse en cada episodio (estamos en una serie sobre viajes en el tiempo; lo raro es que no haya ninguna paradoja y laguna argumental), pues prefiero quedarme con lo que aprendo cada semana, y que si no fuera por esta serie jamás habría descubierto.

Así, si la semana pasada quise empaparme un poco más de la filmografía de Hitchcock, en esta he querido conocer más de ese famoso "hombre que nunca existió", y cuya historia todavía cuenta con un par de detalles sorprendentes que en el episodio no pudieron verse.

Por ejemplo, que no era la primera vez que se intentaba el truco de engañar al enemigo con el cadáver de un supuesto comandante (de hecho, los primeros en usar esta técnica fueron los propios alemanes), lo que indica lo compleja que fue esa guerra en la que los juegos de contraespionaje o información falsa ofrecida directamente por medios oficiales estaban a la orden del día. Que la tumba de William Martin continua siendo un misterio a día de hoy, hasta el punto de que son muchas las teorías que aseguran que en realidad esa tumba está vacía y que el cuerpo de Glyndwr Michael, el supuesto vagabundo inglés que murió tras ingerir matarratas y cuyo cadáver fue el que se empleó como cebo para la "misión carne picada", fue finalmente requisado por los alemanes para practicarle su propia autopsia. O que fue sólo en 2002 cuando se supo que Isabel, la hija del empleado de las minas de Riotinto, era la persona que siguió colocando durante décadas flores en la tumba de "William".

Algunos de estos elementos se mencionan en el episodio, por ejemplo cuando vemos que "en realidad" fue Pacino quien le pidió a Isabel que dejara siempre flores (como dato curioso, cabe señalar que la auténtica Isabel fue condecorada por la Armada Británica en agradecimiento al cariño demostrado por ese "hombre que nunca existió").

Es así como volvemos a ver esa compleja labor que consiste en mezclar hechos reales con misterios que aún quedan por resolver dentro de la historia de España, y finalmente con un argumento puramente ficticio, creando así un hermoso caos del que no queda más que disfrutar.

Y ya centrándome en lo puramente ficticio, con el episodio de esta semana hay dos elementos que me gustaría destacar. El primero es esa escena desgarradora de Amelia escribiendo la falsa carta de la novia de William en la que describe el momento compartido con Julián en la boda de Natalia; y que termina de arrancarnos la lagrimita cuando Alonso se despide de William, quien no ha dudado en dar su vida por la causa y donde al menos les queda el saber que fue recordado y lo sigue siendo en la actualidad.

Y el segundo es el haber recuperado a un viejo personaje pero al que ahora veremos con una cara nueva. Me refiero a Lola Mendieta, introducido como uno de los miembros de la resistencia que ayudó a los Aliados a llevar a cabo la "peración carne picada", y cuya historia personal va a dar un interesante giro.

Y es que la Lola Mendieta que se encontraba al borde de la muerte por culpa del cáncer originado por la tecnología americana de los viajes en el tiempo, pedirá a Salvador Martí que la salve viajando en el tiempo y evitando que los americanos desarrollen esa tecnología. Y aunque renegando al principio por eso de que se supone que no se puede cambiar la historia (salvo cuando aparece una mariposa con ganas de tocar las narices), finalmente lo hará con un sorprendente giro de los acontecimientos: en lugar de reclutarla en el año 1953, después de ver que los mismos Aliados a los que había ayudado en la Segunda Guerra Mundial no movieron un dedo por España; lo hará diez años atrás con la esperanza de que estando más tiempo con el Ministerio del Tiempo conserve su fe en la humanidad y no acabe traicionándoles.

El problema es que, tras haber tomado esa decisión, Salvador volverá al hospital y se encontrará con que Lola ha fallecido, lo que plantea una interesantísima paradoja: si en teoría al reclutar a Lola siendo más joven pudo cambiar su forma de ver las cosas, ¿por qué sigue muriendo de cáncer? ¿No debería haber desaparecido ese cáncer gracias al cambio producido en el pasado? ¿O es que siguió aliándose con los americanos, aunque estuvo en el Ministerio del Tiempo mucho antes? ¿O tal vez ya era demasiado tarde para ella, daba igual lo mucho que hubiera cambiado su pasado?

Supongo que este misterio se irá desvelando poco a poco, por lo que habrá que estar atentos a los pasos de la joven Lola Mendieta, así como a ese nuevo enemigo del Ministerio al que ya le hemos puesto nombre: Francisco Rodríguez Melquíades, antiguo agente del Ministerio.

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Barbara Cruz

Periodista y escritora a tiempo completo. En los ratos libres veo de todo y leo cualquier cosa que caiga en mis manos. Nunca se sabe cuál será mi nueva obsesión.

About Barbara Cruz

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2 thoughts on “El Ministerio del Tiempo 3×02: Tiempo de espías

  1. Me he llevado una decepción con los dos episodios de la temporada tercera. Se notan las mejoras de presupuesto en el apartado técnico pero los guiones y puesta en escena bajan mucho respecto de las anteriores temporadas.

    1. Hola. Muchas gracias por compartir tu opinión. Coincido contigo con la mejora del presupuesto. Con respecto al guión, es verdad que algunos episodios, especialmente el tercero de esta temporada, en mi opinión sí que ha bajado la calidad. Supongo que es lo malo de series que arrancan tan bien con una historia fresca y original, y que además en la ficción española nunca se había visto: que con cada nueva temporada tienen la complicada tarea de superarse a sí mismos y seguir ofreciendo historias originales y frescas, pero sin olvidarse de su esencia original… Yo conservo la esperanza de que, aunque ya no sea tanto como al principio, sí que nos regalen algún que otro buen episodio. Y mientras tanto me quedo al menos con esas pinceladas de historia que nos ofrecen con cada episodio, y que al menos en mi caso reconozco que si no fuera por esta serie, jamás habría descubierto.
      Gracias una vez más por tu comentario.

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