El Ministerio del Tiempo 1×04: Una negociación a tiempo

El Ministerio del Tiempo 1x04: Una negociación a tiempo

El Ministerio del Tiempo 1x04: Una negociación a tiempo

Series: El Ministerio del Tiempo

5 Stars

Summary

El equipo de Amelia Folch debe viajar a 1491 para evitar que el creador del libro de las puertas sea quemado en la hoguera a manos de Torquemada

Coder Credit

El nuevo capítulo de El Ministerio del Tiempo nos ha traído uno de los momentos épicos por antonomasia en los viajes en el tiempo: el famoso bucle en el tiempo, también conocido como “El día de la marmota” para los que vimos la mítica película de Bill Murray. No hacer un capítulo en el que haya que revivir la misma historia un día tras otro, siendo una serie basada en viajes en el tiempo, sería algo así como desperdiciar a la gallina de los huevos de oro. Y si para esa ocasión aprovechan otros elementos que tienen a mano como es reunir a los Reyes Católicos o usar a uno de los malos por excelencia en la historia de España como es Torquemada, pues entonces sale lo que ha sido: un capítulo redondo.

Pero vayamos por partes que si no siempre me dejo algo en el tintero. La trama del capítulo gira, en esta ocasión, en torno a un hecho en apariencia poco trascendental para la Historia de España pero que es de gran relevancia para la historia del Ministerio del Tiempo. Y es que los descendientes del hombre que descubrió el secreto de las puertas en el tiempo, Abraham Leví, exigen una compensación por los agravios sufridos por su antepasado .

Este hombre, que resultaba ser judío en una época en la que ser judío no estaba muy bien visto en España (allá por la época de los Reyes Católicos y la Santa Inquisición de manos de Torquemada) tuvo la genial idea de pedir protección especial a la Reina Isabel de Castilla. Sí señor, la mismísima Isabel la Católica conocía la existencia de las puertas en el tiempo, y para salvaguardar su seguridad y el futuro de la Historia de España (algo a lo que la Reina siempre dio mucha importancia) puso a Levy bajo su protección personal, exigiendo que no sufriera ningún daño.

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Pero como también era propio de aquella época, las promesas de la mismísima reina no siempre acababan cumpliéndose y al final el pobre Leví acabó siendo quemado en la hoguera como hereje. Un hecho que, lamentablemente, era bastante común por aquella época y que tiene como consecuencia que sus descendientes exijan una compensación por haber faltado la reina a su palabra. En concreto cien millones de dólares además de tener que devolver el libro de las puertas a los descendientes de Leví, salvo pena de desevelar la existencia del Ministerio del Tiempo.

Así es como llegamos al quid de la cuestión del capítulo de El Ministerio del Tiempo, donde esta vez no se trata de salvar a un ilustre personaje de la Historia de España para que todo siga su curso, sino justo lo contrario: evitar que un hombre que tenía que morir en la hoguera se salve para que el Ministerio del Tiempo no sea descubierto. Si, visto así resulta un poco triste que la única vez en la que deciden saltarse a la torera eso de que no se puede cambiar la Historia sea solo para salvarse a ellos mismos… Pero no deja de ser un Ministerio y ya se sabe cómo funciona la política y los funcionarios.

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Pero está bien que en esta ocasión el protagonista de la historia al que hay que salvar no sea alguien con nombre propio en la historia de España, pues eso permite tener más libertades de las normales y centrarse en otras cuestiones menos históricas. Es lo que ocurre, por ejemplo, con las escenas de la vida paralela de Amelia Folch, la única de los personajes que se ve obligada a volver cada día a su otra realidad, convirtiéndose así en la genuina heroína con vidas paralelas y secretos de por medio.

Por desgracia para ella esa otra vida resulta ser una un tanto atrasada para su mentalidad, pues no deja de vivir en una época en la que la meta de toda mujer es casarse y tener hijos. Menos mal que Julián le echa una mano y acepta ir a cenar con los padres de ella para hacerse pasar por un pretendiente de Amelia, con la esperanza de que sus padres se olviden del tema caserío por un rato.

La escena de la cena con los suegros de una chica con la que no está saliendo en realidad, y que además son del pasado, ha sido todo lo que cabía esperar: divertida y tensa a partes iguales, con esos puntos a los que Julián nos tiene acostumbrados y con una Amelia que sigue manteniendo en secreto que sabe que morirá joven pero teniendo marido e hijo… Vamos, que esa escena también tiene una parte triste y tierna, especialmente con el discurso de Julián sobre lo que significa estar enamorado: “sentir que cuando esa persona no está te vas muriendo poco a poco”… Supongo que no fui la única a la que no se le pusieron los pelos de punta por la emoción que se respiraba.

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Pero como lleva ocurriendo hasta la fecha con El Ministerio del Tiempo no solo hay humor y acción en esta serie, sino también mucha tensión y clases de historia. En ese sentido el capítulo de esta semana les ha salido redondo, pues ha sumado el que era hasta ahora el mayor secreto de todos (de qué época es Ernesto), con el malo más malo de la Historia de España: El Inquisidor Mayor, Tomás de Torquemada.

La escena del juicio para salvar a Leví de la hoguera, y que tiene al Inquisidor como juez, ha sido una de las más brillantes que he tenido ocasión de ver. Era algo así como una típica escena del juicio en una serie de abogados pero con dos pesos pesados de la abogacía que en vez de basarse en libros de leyes se dedicaban a citar pasajes de la Biblia, que por aquel entonces (1491) era la ley absoluta. Vamos, una especie de pelea de gallos y de a ver quién los tiene más grandes, pero donde por desgracia Torquemada siempre iba a tener las de ganar. Pues si la cosa no salía como él quería soltaba eso de que él era la ley absoluta y que si alguien tenía algo que decir sería el siguiente en ir a la hoguera… Así yo también gano los juicios.

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Por fortuna Torquemada no contaba con la aparición estelar de la reina Isabel, que volvió a demostrar que era ella la que los tenía más grandes, y especialmente no contaba con que su querido padre vendría del futuro para pararle los pies, haciéndose pasar por él y salvando a Leví de la hoguera.

Habéis leído bien. El mismísimo padre de Torquemada no es otro que Ernesto, el funcionario con más experiencia del ministerio. Normal que el pobre no quisiera decir de qué época era. Y eso que al principio del capítulo daba la sensación de que Ernesto ERA Torquemada… Pero la verdad es que solo hay una cosa peor que ser Torquemada, y esa es ser EL PADRE de Torquemada…

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Y ya como apunte propio de una fan de la saga de Star Wars, me ha encantado ver que la frase “soy tu padre” ha recuperado su fuerza después de tanto tiempo y sigue impactando tanto como la primera vez que se usó. Y si solo alguien puede superar a Darth Vader, supongo que ese alguien es Torquemada.

En resumen un capítulo redondo con un poco de todo y donde sus personajes siguen siendo fieles a sí mismos aunque poco a poco van evolucionando gracias a su contacto con el mundo actual. En ese sentido Alonso de Entrerríos es el que, de momento, está dando un juego increíble, pues sigue siendo ese soldado siempre dispuesto a cumplir su misión pero sacando provecho de la tecnología del futuro. Sería un tanto absurdo no hacerlo, la verdad, ya que tienes la ventaja de viajar por el tiempo.

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Barbara Cruz

Periodista y escritora a tiempo completo. En los ratos libres veo de todo y leo cualquier cosa que caiga en mis manos. Nunca se sabe cuál será mi nueva obsesión.

About Barbara Cruz

Periodista y escritora a tiempo completo. En los ratos libres veo de todo y leo cualquier cosa que caiga en mis manos. Nunca se sabe cuál será mi nueva obsesión.

2 thoughts on “El Ministerio del Tiempo 1×04: Una negociación a tiempo

  1. También hay un pequeño guiño a The Good Wife, la secuencia en la que el abogado le entrega la tarjeta y la cámara lo enfoca directamente.

    1. ¿En serio? Qué bueno. La verdad es que me extrañó esa escena en concreto, porque no entendía muy bien por qué enfocaba tanto el nombre si luego iba a decirlo en voz alta. Y como no he visto la serie, pues no capté el guiño. Gracias por comentarlo para todos.

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