El Ministerio del Tiempo 1×05: Cualquier tiempo pasado

El Ministerio del Tiempo 1x05: Cualquier tiempo pasado

El Ministerio del Tiempo 1x05: Cualquier tiempo pasado

Series: El Ministerio del Tiempo

5 Stars

Summary

Los americanos aseguran que el Guernica es suyo, por lo que los funcionarios del Ministerio del Tiempo tienen que recuperar el recibo perdido que confirme que Picasso lo pintó para la República de España

Coder Credit

Una verdadera obra de arte es lo que hemos podido contemplar en el último capítulo de El Ministerio del Tiempo, Cualquier tiempo pasado. Obra de arte porque la trama gira en torno a uno de los cuadros más importantes de España y del siglo XX como es el Guernica, pero obra de arte también porque, juntando tres épocas distintas en un mismo capítulo, podemos contemplar un pedazo de Historia española que, pese a su relevancia, a día de hoy no termina de estar claro.

La nueva misión a la que se enfrentan los becarios del Ministerio es la de recuperar el recibo que se le entregó a Picasso por pintar el Guernica, y que es la única prueba a día de hoy que el gobierno de España tiene para poder decir que el Guernica es español y no americano o francés.

Guernica-Picasso

Pero antes de seguir con el análisis aprovecho para hacer un pequeño apunte histórico para entender mejor la historia, en caso de que alguno no conozca todos los detalles: El Guernica fue un encargo que se le hizo a Picasso con motivo de la exposición Internacional de 1937 celebrada en París, y que se situaría en el pabellón español para llamar la atención sobre la situación que se estaba viviendo en España con la Guerra Civil. Pero cuando la exposición terminó y en España se instauró la dictadura Picasso pidió que el museo MOMA de Nueva York custodiara el cuadro hasta que la situación política cambiara.

Llegamos así al año 1981, clave en la historia del Guernica, pues fue el año que regresó a España gracias a la presencia de un recibo de puño y letra de Picasso que confirmaba que el cuado era, definitivamente, español. Recibo que, volviendo ya a la serie, había desaparecido y el Ministerio del Tiempo tenía que recuperar porque de pronto los americanos estaban emperrados en decir que el Guernica era suyo y no español.

Tenemos así una nueva misión, en apariencia sencilla y además teniendo tres posibles maneras de cumplirla, ya que existen tres copias del recibo que se pueden recuperar: o bien el recibo que tiene el bando republicano en Barcelona antes de que se perdiera en 1939 cuando fue a Francia el cuadro. La copia de la Embajada en París y que llegó a España en 1981 junto al propio cuadro. Y finalmente el original de Picasso cuando lo pintó.

Pero si el misterio del cuadro del Guernica y de quién lo encargó o dónde debería haberse quedado no es suficiente interés para este capítulo, tenemos luego una parte tan hilarante como absurda, como es la que tiene lugar en la década de los 80 en el Madrid de la movida. Un sitio y una época a la que Irene vuelve cuando quiere juerga porque, como bien dice, no había mejores fiestas que las de esa época.

1427155069571

Lo curioso es que, estando en una época tan movida, en ella vemos a nuestros funcionarios aburrirse soberanamente, pues por primera vez se plantea el momento previo a cada misión. Es decir, ese momento en el que lo único que pueden hacer es esperar a recibir órdenes y tratar de pasar el rato lo mejor posible. Un momento de apatía general pero que, estando en los 80 y teniendo una televisión al lado despierta todo tipo de situaciones de lo más divertidas: desde Amelia asustada viendo el parte meteorológico, a la cara de asombro de Alonso al ver a Tino Casal, o el repelús que sientes todos cuando se dan cuenta de que en la misma casa están viviendo funcionarios de un montón de épocas a la vez.

Jamás habría imaginado que una posible explicación a los espíritus fueran los viajes en el tiempo. Pero por estrambótico que resulte, está tan bien hilado que tiene todo el sentido del mundo. Tanto eso como el hecho, que lo venía pensando yo ya desde hace un tiempo, de por qué no va a haber puertas del tiempo en otros países… Y no es que quiera decir que los españoles somos incapaces de ser únicos para algunas cosas, pero de ahí a tener el monopolio de los viajes en el tiempo va un largo trecho, creo yo.

4035020.jpg-r_x_600-f_jpg-q_x-xxyxx

En este capítulo no se termina de confirmar si efectivamente otros países también pueden viajar en el tiempo, pero no deja de ser una trama la mar de interesante que ha servido para presentar a un nuevo malo (aunque creo que este no va a caer tan bien como Lola) que es Paul Walcott.

La referencia de Picasso sirve como excusa, además, para meter en escena a otro gran pintor español y que se coló en los pasillos del Ministerio (y casi diría que en nuestros corazones) desde el primer instante que salió. El personaje de Diego de Velázquez no solo no ha resultado ser el de un genio engreído como cabría esperar del más grande pintor español de todos los tiempos (con permiso de Picasso, claro está), sino que se ha convertido en un personaje gracioso donde los haya, aunque un tanto pesado.

Y aquí me tengo que quitar el sombrero ante los guionistas porque cuando creía que ya lo había visto todo de este Velázquez, que viajó en el tiempo para pintarse la cruz de Santiago y que quería escribir en revistas especializadas actuales para que restauraran sus cuadros en condiciones, ahora van y le hacen fan de Picasso. Pero no fan en plan “soy un gran admirador de su trabajo” sino fan en plan “no te metas con Picasso que muerdo” y que me lo imagino dando saltos de alegría cuando le dijeron que por fin iba a conocerle.

1427128325082

Y para rematar la aparición estelar de Velázquez, tenemos esa escena final tan genial como kafkiana y que no podía ser menos en un capítulo centrado en los 80, como es a dos genios tomando café y echándose unos autógrafos, que finalmente fueron a parar al recibo del Guernica. Asombrosamente genial.

No quiero terminar este análisis sin mencionar otra trama que se sucede en este capítulo, y que nos recuerda que por muy buena serie de aventuras y de humor que sea El Ministerio del Tiempo, también lo es para crear momentos dramáticos que, además, llegan de manera inesperada y original a la vez.

De momento Julián es el que más momentos de este tipo vive, aprovechando el filón que da tener una mujer muerta pero a la que sigue viendo en el pasado, ya sea con treinta que con tres años, como ha sido en este último caso. Pero además de encontrarse a su mujer en el año 1981, es el encuentro con su padre lo que más afecta a Julián en este capítulo. Especialmente cuando le ve con otra mujer que no es su madre, y descubre así que sus padres no siempre fueron tan felices como él recuerda.

La-patrulla-de-El-ministerio-d_54427610033_54028874188_960_639

Esa es una de las cosas que más me gusta de esta serie. Que utilizan el tema central del viaje en el tiempo para crear situaciones totalmente nuevas, aunque tengan de fondo historias tan cotidianas y eternas como es el amor, los celos o los engaños. Tenemos así al padre de Julián (que es algo así como Julián con 30 años más) que estaba a punto de dejar a su mujer e irse con su amante, pero que al final no llega a hacerlo porque el propio Julián convenció a la amante de su padre de que él jamás la elegiría.

Aparece así una pescadilla que se muerde la cola (al menos es mi teoría directamente sacada de Regreso al Futuro, donde el pasado que viven los protagonistas es el que ellos mismos han modificado durante sus viajes en el tiempo) donde me surge la duda de si su padre habría seguido con su madre aun sin  la intervención de Julián o si fue el viaje al pasado de Julián lo que permitió que a día de hoy sus padres sigan juntos; del mismo modo que jamás podrá saberse si el recibo que se inventaron los funcionarios fue el único recibo que existe que demuestra que el Guernica es español... ¿O tal vez estoy liando demasiado las cosas y el pasado que han vivido es uno y el que han modificado otro distinto?

Quién lo diría, pero los viajes en el tiempo son una fuente inagotable de reflexiones y teorías de lo más variadas.

The following two tabs change content below.

Barbara Cruz

Periodista y escritora a tiempo completo. En los ratos libres veo de todo y leo cualquier cosa que caiga en mis manos. Nunca se sabe cuál será mi nueva obsesión.

About Barbara Cruz

Periodista y escritora a tiempo completo. En los ratos libres veo de todo y leo cualquier cosa que caiga en mis manos. Nunca se sabe cuál será mi nueva obsesión.

4 thoughts on “El Ministerio del Tiempo 1×05: Cualquier tiempo pasado

  1. Gran comentario y análisis del capítulo. Este ha sido el episodio con menos acción, pero a la vez creo que es el más conseguido de todos, por las implicaciones de lo que sucede, y la gran escena final de Velazquez y Picasso. Cosas como esa son las que hacen a esta serie genial, como hicieron genial a Doctor Who en sus mejores tiempos

    1. Totalmente de acuerdo contigo. Aunque no haya habido tanta acción como en otros capítulos, han sido muchas las tramas e historias narradas que lo han hecho genial y ameno… Y me alegro de que te haya gustado también el análisis 🙂

  2. Primero enhorabuena por el análisis.
    Una duda que me queda, es el parecido del ligue final de Irene (Cayetana) con la madre de Julián, es sólo mi impresión o sin las mismas actrices? Gracias y disculpas si consideráis la pregunta un poco absurda

    1. Para nada es una pregunta absurda. Es más, has conseguido que me pique la curiosidad porque sí que es verdad que se parecían bastante los dos personajes. Pero viendo de nuevo el capítulo juraría que es simple parecido físico y que son dos personas distintas. Aunque sí que habría sido un buen giro argumental, eso seguro 🙂

Comments are closed.