“Death Note” de Netflix, o cómo NO adaptar un manga excepcional

Death Note

Death Note

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Summary

Light Turner es un chico de instituto que encontrará un cuaderno misterioso con el que puede acabar con la vida de quien quiera siempre que conozca el nombre real y el rostro de la persona elegida.

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Si tuviera que resumir la película que ha producido Netflix sobre el manga creado por Tsugumi Ōba y Takeshi Obata, sería con estas dos palabras: todo mal.

No voy a comentar lo absurdo que es no haberse molestado en buscar actores de ascendencia japonesa para los papeles protagonistas, pues desde que anunciaron que Nat Wolff sería Light, ya dábamos por hecho que esto sería una adaptación americana que nadie había pedido. No es la primera vez que se hace, ni será la última, pero mientras que otras cintas como pudiera ser la reciente “Ghost In The Shell” tuvieron la mínima decencia de tomarse bastante en serio el material original (aunque no tanto como para fichar a una actriz japonesa para el papel de la Mayor) y mantener su esencia, la de “Death Note” se pierde nada más empieza la película.

Supongo que la mayoría de gente que tiene curiosidad por ver la cinta es porque admira el manga o el anime original y piensa que va a asistir a un duelo medianamente tenso e inteligente entre Light y L. No lo busquéis, porque no lo va a haber. Nada más empieza la película y vemos cómo Light recibe una paliza al defender a alguien y acaba castigado después de las clases, nos damos cuenta de que este chico puede que se llame Light pero de Light Yagami tiene poco.

Ahora entendemos por qué su apellido es Turner y no Yagami. Es una persona totalmente diferente y lo que era tan atractivo de la historia, o sea, sus personajes, desaparece y nos quedamos con la versión cutre y de tarde de un sábado. En serio, ¿Light castigado después de las clases? Por favor, es el cliché más cliché de las películas de adolescentes americanas. Y eso sólo en los primeros cinco minutos de la película (sí, tuve que pausarla para asimilar lo que estaba viendo y me fijé en que sólo llevaba cinco minutos de este despropósito).

Para los que no conozcan la trama, Light (Wolff) es un joven que un día encuentra un cuaderno tirado en el suelo con las palabras ‘Death Note’ escritas en su portada. El cuaderno tiene numerosas reglas, pero si la usas correctamente puedes matar a la persona que desees siempre que conozcas su nombre real y su rostro. Light al principio no cree que vaya a funcionar pero tras probarla, se da cuenta de que tiene un instrumento muy útil en sus manos.

Sé que ya lo he dicho pero me reitero: los personajes flojean y mucho. No sabemos si tenemos que admirar u odiar a Light por lo que está haciendo, si él realmente desea crear este personaje de ‘Kira salvador del mundo’ o está demasiado influenciado por Misa. Perdón. Mia (Margaret Qualley). Sutil el cambio, qué listos somos. Misa está presente pero tampoco es la Misa de los cómics para nada. Si Light no se parece en nada a su homólogo, ella ya ni os cuento.

Tampoco es que sea una mala idea lo de cambiar un poco a Misa que podía llegar a ser inaguantable en ciertos pasajes, y lo cierto es que Mia puede llegar a ser interesante, pero al final lo que debería haberse basado en el tira y afloja entre Light y L (Lakeith Stanfield), se queda en una anécdota. Todo pasa a la vez muy lento y muy rápido, y hay escenas que se podían haber cortado y haber dado paso a más conversaciones entre los dos protagonistas que al fin y al cabo, era lo más emocionante de toda la historia.

Sobre el personaje de L en sí pues... se queda un poco cojo también. No lo vemos mucho y cuando lo vemos más parece que se hayan centrado en sus excentricidades que en sus razonamientos y su inteligencia con la que llega a sus deducciones. No está en pantalla el tiempo suficiente como para quererlo como hacíamos en los cómics, y simplemente es uno más en la historia. Casi es más interesante ver a James Turner (Shea Whigham), el padre de Light, y cómo sus decisiones influyen en el desenlace de todo.

Si tuviera que decir algo positivo de la cinta, sería que han acertado totalmente al elegir a Willem Dafoe para ponerle la voz al shinigami Ryuk. Ahora eso sí, si hablamos del diseño y de los efectos… eso ya es otra historia. Además, aunque Dafoe le da el tono correcto, la realidad es que el personaje está bastante desperdiciado en los 101 minutos que dura esta pesadilla.

Ah, y aviso que sí, Masi Oka está en la película, pero sale aproximadamente unos cinco segundos. Vale mentira, dice una frase o dos pero no mucho más. Del lado oriental, el que tiene más protagonismo es Watari (Paul Nakauchi) y la verdad es que admito que es una de las pocas sorpresas agradables de la cinta.

En fin, sé que quizás después de leer tanta crítica os entra curiosidad por ver este desastre, pero quedáis advertidos: vais a perder 101 minutos preciosos de vuestras vidas. Y a Netflix le imploro que esos últimos minutos de película no signifiquen que va a haber una segunda parte. Sería el triple de innecesaria que esta. Que ya es decir.

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Natalia Méndez

Tenía algo parecido a una vida hasta que arquitectura y las series me la arrebataron. Todo empezó con Xena. Y Urgencias. Y Mujeres Desesperadas. Fan incondicional de Nathan Fillion y Felicia Day.

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Tenía algo parecido a una vida hasta que arquitectura y las series me la arrebataron. Todo empezó con Xena. Y Urgencias. Y Mujeres Desesperadas. Fan incondicional de Nathan Fillion y Felicia Day.