Charlamos con los creadores de Ozzy, la nueva película de animación española

Esta semana se estrena la nueva película de animación española, Ozzy, y tanto su director Alberto Rodrígez como el productor Nacho La Casa, han querido compartir algunas de las anécdotas y curiosidades del proceso de creación de una película de animación.

Con cada nuevo evento de Pelis y Tuits, organizado por @BlogosDeOro y @silencio_sala, sabes que estás a punto de descubrir muchos de los entresijos que rodean al mundo del cine. Esta vez le tocó el turno al cine de animación, un género que cada vez está cobrando más fuerza, ya que algunos de los mejores técnicos y dibujantes de animación del mundo son españoles.

Los protagonistas de este evento fueron, en esta ocasión, varios de los creadores de la nueva película de animación española que llegará a los cines el viernes 14 de octubre.

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Pero mejor empecemos por el principio. Con la idea original que inició todo el proceso y que partió ni más ni menos que de los estudios Disney. Ellos querían desarrollar la historia de un perro, Ozzy, que debía pasar el verano en un supuesto hotel de lujo para perros, el Blue Creek, pero que al final resultará ser totalmente distinto a como lo vendían en los anuncios de la televisión, convirtiéndose en una auténtica cárcel.

La historia en sí, donde su unen dos aspectos bastante contradictorios como son las aventuras de un perro y el intento por escapar de una cárcel, llamaron rápidamente la atención de Disney, pero necesitaban a un equipo encargado de convertir ese guion y a esos personaes en algo mucho más real. Fue entonces cuando entraron en escena el equipo de Alberto Rodríguez, que entre otras cosas es conocido por haber creado el primer corto de animación hecho enteramente en 3D.

Surgió así una alianza con Disney, además de contar con la colaboración de importantes productoras de varios países, como Atresmedia en el caso de España, lo que les permitió desarrollar un proyecto de ámbito internacional y que sin duda ha sido el más complejo de los realizados hasta la fecha.

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Dirigir una película de animación es un proceso increíblemente lento si lo comparamos con una película real –comentó el director de Ozzy–. Lo normal es que estemos hablando de al menos tres años desde que surge la idea hasta que ves el resultado final, por lo que es normal que haya momentos de desánimo en el que no sabes si al final todo va a salir bien. Por ello lo más importante es creer firmemente en la idea de tu película, para afrontar todos esos baches que sabes que van a aparecer”.

Al iniciar el proyecto de Ozzy ya contaban con un guion y unos personajes perfectamente definidos, pero al que debieron darle un aspecto real, además de darles una voz tanto en español como en inglés, puesto que se trataba de una coproducción canadiense y española. ¿Cómo fue ese proceso?

Una auténtica locura –bromeó el productor De la casa–. Piensa que parte del equipo estaba en España y parte en Canadá, por lo que debíamos estar pendientes de los distintos horarios de cada uno de los integrantes del equipo. Lo bueno era que todo el equipo de animación era español, por lo que el horario era el mismo para esa parte del equipo. Pero para el tema de la producción era muy distinto, pues tenía que estar en contacto con gente de Toronto, con las seis horas de diferencia con respecto al horario de España, pero también con Winipeg, que tiene otra hora más de diferencia… En resumen, un caos. Afortunadamente contábamos con muchas herramientas de organización y sobre todo que cada integrante del equipo (más de 150 personas) cumplía a tiempo con su parte. Gracias a su trabajo y al resultado conseguido, ha hecho que merezca la pena tanto esfuerzo”.

Entre las voces españolas escuchamos a profesionales que cuentan con una larga trayectoria en ese aspecto, como Michelle Jenner o José Mota, pero también con “actores de doblaje” más amateurs, como son Elsa Pataky o Fernando Tejero. ¿Fue complicado encontrar las voces adecuadas a cada personaje?

Lo más complicado en ese aspecto es que, como se trataba de una producción internacional, teníamos que tener en cuenta tanto las voces que iban a estar en la película en español, como las que serían para la película en ingles. Y cambia mucho la cosa según el idioma del que estemos hablando. No sólo porque en inglés se juegan mucho con los distintos acentos, cosa que en español no puede hacerse en la animación porque queda demasiado forzado; pero también porque hay veces en las que hay que cambiar los diálogos. Por ejemplo, una broma que hace gracia en español, cuando se dice en inglés pierde toda su gracia porque es un juego de palabras que, si se traduce, pierde todo el sentido. Así ocurrió con una broma muy sencilla sobre Torono, el famoso “Toron to entero”, que los canadienses no entendían, daba igual las veces que se lo repitiéramos” bromeó Alberto.

Algo similar pasó con el título de la película, que al final debió cambiarse.

En un principio la película se iba a llamar “Bad Dogs”, y tanto a nosotros como a la propia Disney les encantaba ese título. El problema era que en algunos países donde se iba a distribuir la película ese título podía no hacer mucha gracia, e incluso ser criticado porque tenía un doble sentido que lo alejaba totalmente de una película infantil. Y es que hay que tener en cuenta todos esos detalles cuando estás hablando de una película que se va a distribuir en muchos países, donde el sentido del humor cambia mucho de uno a otro”.

¿Qué otros aspectos destacaríais del resultado final de Ozzy?

“Sobre todo la banda sonora, que cobra muchísima importancia en las películas de animación. Tuvimos mucha suerte de contar con grandes profesionales que en seguida supieron darnos lo que estábamos buscando. Por ejemplo, queríamos que además del tema principal, que se va repitiendo a lo largo de la película, cada personaje tuviera otra música pensada exclusivamente para él, cada una con un instrumento distinto. Así, en cuanto se escuchaban esas notas, por ejemplo de un violín o un ritmo en concreto, el espectador podía asociarlo inmediatamente con el personaje que iba a aparecer”.

De “Ozzy” habéis dicho que es una película para niños pero que también pueden disfrutar los adultos. ¿Cómo es eso, cuando el tema es uno tan “típico” como es la relación entre un niño y su mascota?

Con esta película queríamos que todo el mundo, tanto niños como adultos, disfrutaran. En el caso de los adultos quisimos darles algo distinto y que no se había visto antes en una película infantil, como era el ambiente carcelario que se observa en toda la historia, y que recuerda a muchísimas películas de presidiarios. De hecho, hay muchos guiños a películas clásicas como “Evasión o victoria” o “Los 12 del patíbulo”, pero también a películas más actuales: “Cadena perpetua” y “Celda 211”, e incluso a series como Prison Break. Cualquiera que haya visto esas historias reconocerá rápidamente escenas concretas de la película y creo que van a disfrutar mucho con ello”.

Entonces, ¿se podría decir que esta no es una película “sólo para niños”?

Hace mucho que las películas de animación dejaron de ser películas sólo para niños. Y eso está bien porque no hay necesidad de reducir tanto un género que, por el simple hecho de estar realizado con animación y no con actores reales, significa que sea para niños. Y tenemos muchos ejemplos de historias que son más para adultos que para niños, como son Wall-e, Up, El viaje de Chihiro, o la más reciente La fiesta de las salchichas… El problema es que para la promoción de estas películas te lo venden como si fuera para niños, por ejemplo poniéndolas en los cines sólo en sesiones de tarde, con lo que lo normal es que los padres piensen que es una película familiar. Y luego, cuando empieza, es cuando se llevan la sorpresa”.

¿Qué es lo que el espectador va a encontrarse con “Ozzy” cuando vaya este viernes a ver la película?

Sobre todo es una historia de muchas aventuras y mucho humor, pero que ante todo es una historia de superación. Esa es la idea final con la que queremos que se queden todos los que vayan a ver la película, ya sean niños o adultos”.

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Barbara Cruz

Periodista y escritora a tiempo completo. En los ratos libres veo de todo y leo cualquier cosa que caiga en mis manos. Nunca se sabe cuál será mi nueva obsesión.

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