C’est la vie

C'est la vie

C'est la vie

3 Stars

Summary

La parafernalia de las bodas vista desde el punto de vista de los trabajadores de catering, cantante de bodas y fotógrafo. Un equipo un tanto peculiar al cargo de una boda de postín en un castillo francés. Todo lo que puede salir mal, saldrá mal.

Coder Credit

La nueva comedia de los directores de "Intocable" llega a nuestro país tras haber cosechado un éxito de taquilla impresionante en Francia y con el extra de haber sido nominada al Goya como Mejor Película Europea.

Los directores de la cinta: Eric Toledano y Oliver Nakache vinieron a presentar su película a Barcelona con motivo de ser seleccionada en el Barcelona Film Fest como película que inauguraba el festival. No olvidar que la película también pasó por la sección oficial del Festival de San Sebastián.

Pero la pregunta es: tanto revuelo ¿para qué? Está claro que Toledano y Nakache pasarán a la historia por "Intocable" hagan lo que hagan, y bajo esas credenciales intentarán alargar el éxito de la comedia francesa más importante de los últimos diez años e intentar conseguir lo que quieran. Una película que fue número uno indiscutible en su país y arrasó en los César (sus propios Goya), fue nominada al Globo de Oro y además Hollywood ya prepara su propio remake.

"C'est la vie" no puede parecerse menos a "Intocable", pero el sello de sus creadores está ahí, y pese a que la comedia francesa tiene serios problemas de tono, como he recalcado una y mil veces, también es cierto que es una película realmente simpática que no molesta en ningún momento. Se debate mucho sobre los límites del humor y sobre que si hay ciertos temas que no se deben tocar, la mejor respuesta que se ha dicho al respecto es que los límites del humor están simplemente en si el chiste hace gracia. Es por eso que no podíamos evitar reírnos ante los muy políticamente incorrectos chistes que reinaban en "Intocable" pero precisamente el cariño y la naturalidad con la que se soltaban, además de la genuina gracia que tenían fueron los que conectaron a gente de todo el mundo con la película.

El humor y la sátira son los caminos más inteligentes para la crítica, porque detrás de una broma hay una verdad que intenta asomarse y esa verdad entra mucho más fácilmente si se recibe con risa.

Esta aparente inofensiva película consigue poner en evidencia la precariedad laboral y las desigualdades sociales que se dan en países tan prósperos y democráticos como Francia. Los contratos por horas, los no contratos, los eternos becarios, los chanchullos y amiguismos combinados con una manera de trabajar desorganizada en los empleados contrasta con el clasismo de un novio impecable e hipócrita. Afortunadamente se han ahorrado el cliché de la novia bridezilla (la novia histérica que sale en todas las películas de bodas, que monta una escena si una rosa no es del color que había encargado) y cualquier trama romántica que distraiga del tema central, que es simple y llanamente la organización de una boda.

En las películas de bodas americanas, apuntaban los directores, la trama se centra en la dama de honor o el mejor amigo del novio que solía estar envuelto en algún enredo amoroso con los novios o alguno de los demás invitados, aquí se le da la vuelta y el único final feliz que se busca es que la boda salga a pedir de boca y nuestros protagonistas puedan seguir con su trabajo.

La parafernalia de las bodas queda retratada en este reportaje audiovisual que vendría a ser un making of de las bodas a las que todos hemos ido  una y mil veces pero enseñándonos la parte que pasa desapercibida para nosotros: las crisis en cocina, las ínfulas artísticas del músico, la ineptitud de algunos empleados, los chanchullos improvisados para que nadie se dé cuenta. 

Pero sobretodo esta película funciona como perfecto paralelismo de las bodas. Estamos ante una comedia francesa, por lo que te da toda la pereza y uno es consciente de que todo lo que se nos está mostrando es superficial y poco original, pero llega un momento entre los horribles entrantes del cóctel que no te da tiempo a comer y el final en que te encuentras encabezando una conga, agitando los pañuelos o bailando como un loco Paquito el Chocolatero. En esta película el Paquito el Chocolatero de rigor es un artista francés que se empeñan en vetar al principio pero que luego suena inevitablemente y todos se ponen a bailar como locos. Fue en esa escena en la que caí en la cuenta de lo bien que quedaría esta película adaptada a cualquier país, no será de extrañar que hagamos un remake a la española o que los americanos decidan contar la historia de las bodas desde su perspectiva.

Siempre he dicho que las bodas solo son atractivas para los novios pero los que al final se lo pasan bien son los demás. Debe ser similar al proceso de hacer una película, los que lo organizan lo viven con toda la ilusión pero con todo el estrés y al final todo debe salir a pedir de boca para que los "invitados" (o sea los espectadores) disfruten de la obra sin darse cuenta de ninguno de esos errores que han pasado por el camino.

   
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Beatriz Parra

Culpo a Jim Halpert de mis altas expectativas en cuanto a hombres. A Lost de mis altas expectativas en cuanto a compañeros de vuelo y a Leslie Knope de mis altas expectativas en cuanto a la vida. De lo demás al cine, que ha hecho de mí lo que soy.

About Beatriz Parra

Culpo a Jim Halpert de mis altas expectativas en cuanto a hombres. A Lost de mis altas expectativas en cuanto a compañeros de vuelo y a Leslie Knope de mis altas expectativas en cuanto a la vida. De lo demás al cine, que ha hecho de mí lo que soy.