Black Mirror 4×04: Hang the DJ

Hang the DJ

Hang the DJ

4.5 Stars

Summary

Amy y Frank se conocen gracias a una aplicación de citas online. Todo parece ir de maravilla hasta ue descubren que su "fecha de caducidad" como pareja es de doce horas. Juntos deberán decidir si seguir los pasos de una aplicación o de sus sentimientos.

Coder Credit

El capítulo del que más se está hablando de esta nueva tanda de episodios de “Black Mirror” tiene como referente musical a The Smiths y la letra de una de sus canciones “Panic” donde se reza algo así como: cuelga al DJ, ese maldito DJ no para de poner canciones que nada tienen que ver conmigo.

Pero los capítulos de “Black Mirror” sí que tienen que ver con nosotros. Y este en concreto más. Charlie Brooker tocó techo al salirse de su universo conocido con “San Junipero” el cuarto episodio de la tercera temporada que viajaba por nuestra vida a través de los recuerdos y del amor. El primer gran capítulo romántico de la serie (si dejamos a un lado el doloroso pero bello “Be right back”) emocionó al público y consiguió que por una vez no nos sintiésemos culpables por empatizar o simpatizar con sus personajes.

En “Hang the DJ” se sigue la estela de la distopía romántica de aquél y la sitúa en el universo de las citas online. Una aplicación personalizada que te conoce a fondo (debido a tus interacciones en la red traza un perfil sobre tu personalidad) puede determinar con precisión tu pareja idónea para ese momento, y a su vez calcular el tiempo exacto que durará vuestra relación.

Todo comienza cuando Amy (Georgina Campbell) llega a un restaurante donde tendrá una cita a ciegas con la persona con la que le ha emparejado la aplicación. Sus temores se disipan en cuanto se encuentra con Frank (Joe Cole) un chico nervioso que lanza un tenedor por los aires y se pone a hablar sin sentido. Salta una pequeña chispa, sabe que van a congeniar.

Sin embargo al consultar sus respectivos dispositivos, el sistema les informa de que su fecha de caducidad es de doce horas. Su decepción se hace evidente y se despiden al poco tiempo esperando que su siguiente pareja sea todavía mejor.

Poco a poco descubrimos que el sistema va más allá de una simple aplicación y que es un escenario cerrado, un resort con casas contiguas e iguales, jardines y lagos y donde la vida transcurre a la espera de un siguiente emparejamiento y de obedecer las órdenes de una voz que dirige tu vida sentimental a la orden de “todo ocurre por algo”. Si el sistema te empareja durante un año con una persona que detestas debes obedecer porque si sigues los pasos adecuados llegarás a conseguir a tu persona perfecta.

Un planteamiento que recuerda al de “Langosta” (Yorgos Lanthimos, 2015), donde se presentaba un futuro distópico en el que la supervivencia de la especie humana pasaba por tener pareja, una pareja que se elegía en base a unos atributos físicos y alejada de todo sentimiento. Algo parecido a lo que sucede aquí, donde nuestros protagonistas deben obedecer las órdenes de un sistema que les obliga a convivir y tener relaciones con personas que no han elegido y que ni siquiera se plantean si les gusta. Han delegado en un dispositivo electrónico el futuro de su vida sentimental y así se ahorran el tener que tomar decisiones y por tanto sentirse arrepentidos o decepcionados.

La infelicidad estable de un futuro controlado se trastoca cuando la aplicación vuelve a unir a Frank y Amy y éstos confirman que lo que sienten el uno por el otro no lo sienten con nadie más. La cercanía, la felicidad y la emoción de estar juntos se empañan al saber que en algún momento la aplicación les separará ya que tienen una fecha de caducidad establecida que no quieren ni ver.

No debe ser casualidad que la pareja protagonista de este episodio se parezca tanto físicamente a la de “San Junipero”, son dos episodios inevitablemente conectados y es algo intencionado. “Black Mirror” tiene su corazoncito después de todo y tiene una particular forma de ver el amor. Un neo-romance 2.0 que nos devuelve la fe en el amor en tiempos de cinismo y redes sociales.

Un neo-romance que no pierde un ápice de complejidad ni capacidad de sorpresa respecto a los demás capítulos, no hay más que ver esos últimos diez segundos donde cambia todo y que nos harán recordar y debatir sobre esta historia durante horas, y a la vez nos hará preguntamos dónde estará nuestro 99,8%.

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Beatriz Parra

Culpo a Jim Halpert de mis altas expectativas en cuanto a hombres. A Lost de mis altas expectativas en cuanto a compañeros de vuelo y a Leslie Knope de mis altas expectativas en cuanto a la vida. De lo demás al cine, que ha hecho de mí lo que soy.

About Beatriz Parra

Culpo a Jim Halpert de mis altas expectativas en cuanto a hombres. A Lost de mis altas expectativas en cuanto a compañeros de vuelo y a Leslie Knope de mis altas expectativas en cuanto a la vida. De lo demás al cine, que ha hecho de mí lo que soy.