Batman: La LEGO película

Batman: la LEGO película

Batman: la LEGO película

4 Stars

Summary

Batman es el mayor héroe de Gotham y la ciudad está rendida a sus pies. Pero su excesivo ego e incapacidad de reconocer que a veces necesita ayuda para atrapar a los malos, e incluso para reconocer que necesita a un gran villano para poder seguir siendo un gran héroe, acabará causándole graves problemas.

Coder Credit

LEGO lo ha vuelto a hacer. Si con LEGO: La película sorprendieron a crítica y público con una película protagonizada por juguetes pero que encerraba un gran transfondo, además de ser increíblemente divertida e irónica; Batman: La LEGO película no ha sido para menos. Y es que esta es una película hecha por y para fans del héroe enmascarado donde no se han saltado ni una sola de las peculiaridades que acompañan al caballero oscuro... incluidas las que no dejan precisamente bien al héroe de Gotham.

Así, el sorprendente ego que arrastra Batman, ese playboy multimillonario al que pudimos ver en la LEGO película y que se convirtió automáticamente en un robaescenas de campeonato, sigue siendo uno de sus puntos fuertes, junto a una obsesión un tanto enfermiza por estar siempre solo, asegurando que él es tan perfecto que puede hacerlo todo sin ayuda de nadie… Eso sí, siempre y cuando trabaje rodeado de la más absoluta oscuridad y con música metal de fondo, por supuesto compuesta por él mismo.

Pero si en la LEGO película nos conformábamos con saber que Batman era tan peculiar porque el mundo le había hecho así, en la película protagonizada por él mismo había que ir un paso más allá. Y ese paso consistía en intentar averiguar por qué se empeñaba en vivir en soledad y, lógicamente, tratar de encontrarle una solución para que pudiera haber un final feliz. Lo que significaba, lógicamente, dar un paseo por el mayor trauma que vivió Bruce Wayne de pequeño y que le convirtió en el señor de la noche: la muerte de sus padres.

Pero como esta no deja de ser una comedia (lo de que es una película para niños ya es otra historia) y no es cuestión de regodearse en el dolor de Batman o Bruce Wayne con ese trágico suceso, rápidamente entrarán en escena las numerosas personas que rodean a Batman, y que serán los encargados de demostrarle que eso de vivir en soledad no es muy sano que digamos. Y lo cierto es que serán bastantes las personas que intenten ayudarle a superar la fase emo que lleva arrastrando desde hace ya unas cuantas décadas.

Porque, admitámoslo, para ser un héroe al que le gusta trabajar solo, Batman tiene la peculiaridad de estar rodeado por una ingente cantidad de personas, a las que además no les asusta llevarle la contraria al mismísimo caballero oscuro. Sobre todo cuando saben que tienen razón.

El primero de ellos, curiosamente, será su mayor enemigo, el Joker. Y con él vamos a asistir a una de esas peculiaridades de las que hablaba que siempre han caracterizado al superhéroe en los cómics y a la que han sacado punta como si no hubiera un mañana. Me refiero, cómo no, a esa danza sin fin que llevan protagonizando Batman y el Joker desde la noche de los tiempos y que llega a compararse (de manera muy acertada, por cierto) con la famosa frase de Jerry Maguire: "tú me completas". Porque sí. Lo cierto es que un héroe nunca podrá ser un héroe si no tiene frente a él su gran enemigo. Y con Batman ese puesto lo ha ocupado y siempre lo ocupará el Joker.

Pero, curiosamente, lo que todo el mundo sabe y lo que hace feliz al Joker (y aquí no es en el sentido cruel de la palabra), que es que tiene una relación muy especial con Batman, a Batman y su ego no le sentará muy bien... ¿Cómo que relación? ¿Desde cuando el señor de la noche tiene una relación con algo que no sean sus propios abdominales?

En conclusión, entre esta pareja tan mal avenida asistiremos a unas conversaciones absolutamente geniales recién sacadas de la más cliché de las comedias románticas, donde el uno tratará de convencer al otro que lo suyo es especial y que tienen que dar una oportunidad a su relación, mientras que el otro será todo "no tenemos ninguna relación, no sé de qué me estás hablando"…

¡Y hablando de relaciones! Si tenemos que hablar de Batman, está claro que toca hablar de Batman Y Robin. Es decir, hablar de una de las relaciones más peculiares y que más han dado que hablar desde que surgió el primer superhéroe, y que por supuesto no iban a desaprovechar en la LEGO película.

Por dónde empezar... De entrada, por eso de que estamos en una comedia, el personaje de Robin es el que más ha variado con respecto a su historia original en tanto que no se han recreado en el cómo acabó convirtiéndose en un pobre huérfano, y simplemente lo han dejado en que es un huérfano de lo más alegre y optimista (y eso que todo el mundo pasa de él), y que además resulta ser el presidente del club de fans de Bruce Wayne, "el más famoso de los huérfanos del mundo" (léase con voz de quinceañera en su primer concierto de Justin Bieber).

Y la verdad es que por mucho que me haya dolido ver a Robin siendo tan poco Robin (sí, aquí hablo como la presidenta de honor del club de fans del primer Robin), tengo que reconocer que tiene bastante más sentido este Robin tan pizpireto que el que surgió en los cómics. Esto es: un chico supuestamente destrozado por la muerte de sus padres, pero que lo siguiente que hará es irse con un señor mayor al que no se le conoce pareja oficial y que viste de cuero negro por las noches, optando el alegre huérfano por acompañarle llevando unos calzones verdes muy cortos y una capa amarilla de lo más poco discreta...

No hacen falta más comentarios...

El caso es que este Robin será uno bastante más nerd y pelota de lo que estamos acostumbrados a ver en él, siendo su sueño convertirse en el hijo adoptivo de Bruce Wayne, y eso que el momento en que se conocen es de lo más tirante y que se podría resumir en algo así como: "Hola, señor Wayne, me llamo Richard Grayson, pero todo el mundo me llama Dick", a lo que el playboy multimillonario responderá con un seco: "los niños pueden ser my crueles..."

Este simple intercambio de palabras ya deja entrever que cada escena que compartirán el temible duo dinámico va a ser de traca, con un Robin obsesionado por ayudar a Batman y un Batman que no tiene ningún reparo en utilizar al chaval para conseguir su objetivo: derrotar al Joker de una ver por todas, incluso si eso significa que el muchacho acabe pagándolo con su vida.

Y es que el señor de la oscuridad no sería ese ser solitario y rodeado de negro si mostrara un mínimo de preocupación por el pobre huérfano de ojos adorables. Así que Batman no tendrá ningún problema en dejarle claro que no tiene ningún interés en él; eso sí, tras indicarle que su superpoder es seguir las órdenes que él le dé al pie de la letra, a lo que el pajarito obedecerá como si hubiera nacido para ello... Sí es que no pueden negar que están hechos el uno para el otro.

Porque eso es lo mejor de la película y lo que me lleva al principio de mis palabras: Batman: la LEGO película está hecha por y para los fans del superhéroe. Y eso se verá desde el primer minuto del film, cuando se inicie una sucesión interminable de referencias a absolutamente todo lo que ha acompañado a este superhéroe de DC.

Desde los propios créditos de la película, donde la voz de fondo de Batman nos recuerda que DC es la editorial que Batman hizo grande "y no Superman, chúpate esa" (léase con voz exageradamente grave), a la enumeración de todos los villanos a los que se ha enfrentado Batman y que, por muy surrealistas que parezcan, son muy reales, por lo que el propio Batman nos recomienda que lo consultemos en Google si no le creemos...

¡Ah! Y sin olvidarnos de los guiños a absolutamente  todos los trajes que ha llevado Batman a lo largo de su carrera, ya sea en cine, televisión o cómics, y que prácticamente hacía que cada vez que se paseaba por la Batcueva me hicieran chiribitas los ojos de la cantidad de referencias a los cómics y series que había reunidas en un mismo espacio.

Y siendo ya míticos los tráilers que hace LEGO de los tráilers oficiales de las películas de superhéroes, tampoco podían faltar las copias de escenas míticas de las películas de Christopher Nolan o Batman vs Superman; o ese momento épico en el que, luchando con Robin, anuncia que van a dar tal paliza a los malos que las onomatopeyas van a ocupar toda la pantalla, y que por supuesto tendrá lugar con la inconfundible sintonía de la serie de Batman de los 60, protagonizada por Adam West.

Pero Batman no sería Batman si entre sus referencias, y que son más bien pullas que reparte a diestro y siniestro (sólo un ejemplo: la contraseña de la batcueva es "Iron Man es un pringado"), se limitaran sólo a sus compañeros en la lucha contra el crimen. Así, también tendrá tiempo para meterse con el boy scout de Superman o con la absurda idea de reunir a un escuadrón de peligrosos villanos para luchar contra el crimen porque... sí, claro, ¿dónde se ha visto que eso funcione?

En resumen, una película a la que hay que ir con los ojos y oídos bien abiertos para no perderse ni uno de los guiños y referencias que hay tanto al universo de Batman y DC como a otros paraísos de los frikis: El señor de los anillos, las películas de terror míticas de los 80 y hasta el Doctor Who tienen cabida en esta mezcla de piezas de construcción, sólo por mencionar algunos ejemplos.

Sólo por eso ya merece la pena disfrutar del caballero oscuro, su colorido compañero y el mayordomo al que a flema británica no le gana nadie, sabiendo que en Batman: la LEGO película vais a asistir a casi dos horas de carcajadas aseguradas.

¡No os la podéis perder!

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Barbara Cruz

Periodista y escritora a tiempo completo. En los ratos libres veo de todo y leo cualquier cosa que caiga en mis manos. Nunca se sabe cuál será mi nueva obsesión.

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