Ataque a los titanes: el anime más impactante vuelve tras años de espera

En la nueva entrega de Series del Mundo nos trasladamos a Japón con Ataque a los titanes (Shingeki no kyojin es el título original), una serie de anime basada en el manga de mismo nombre y donde se muestra a la humanidad viviendo dentro de gigantescos muros para defenderse de los titanes, unos seres monstruosos cuyo único objetivo parece ser el de acabar con los humanos.

Ataque a los titanes no es para estómagos sensibles. Eso es lo primero que debe saber todo aquel que desee adentrarse en este universo manga. Tanto por la recreación en las muertes de los personajes y que llega a rayar el género del gore, como por unos enemigos que que dan mal rollo… En plan, muy pero que muy mal rollo: Los Titanes.

Y ese es sólo el principio. Porque a lo largo de los 25 episodios que tiene la primera temporada, más los cinco episodios especiales que se crearon después para hacer más llevadera la larga espera hasta la segunda temporada (han pasado casi cuatro años desde que se estrenó la serie), se van desgranando distintas historias y situaciones que, al igual que los muros que rodean el mundo en el que viven los protagonistas, una vez que se cruzan te das cuenta de que hay mucho más de lo que parecía al principio.

Porque al principio, en ese primer episodio de tan sólo 20 minutos pero en el que ya se masca la tragedia y lo que está por venir, parece que nos encontramos ante una historia aparentemente sencilla: la de una raza, los humanos, que intenta sobrevivir en un mundo atestado de otra raza muy superior a ellos, los titanes. Los titanes son seres gigantescos, con alturas que van desde los 3 metros hasta los 20 y que parece que su único objetivo en la vida es la de comer humanos. Pero no para alimentarse de ellos, puesto que son perfectamente capaces de sobrevivir sin necesidad de consumir alimentos. Y es que los titanes no tienen estómago, así como tampoco aparato reproductor... Pero lo que sí que tienen es una capacidad milagrosa de regenerar partes de su cuerpo que han sido amputadas, cabeza incluida, a no ser que se corte una parte muy concreta de su cuerpo.

Con estos datos tan escuetos, la pregunda que surge la primera vez que uno contempla estas gigantescas criaturas, que por si fuera poco tienen unas caras espeluznantes con unas sonrisas de lo más siniestras, es evidente: ¿de dónde demonios han salido estas criaturas? Y más importante aún: ¿por qué la han tomado con la humanidad?

Pero esa es una pregunta que los hombres todavía no han sido capaces de responder. Y aquí es donde llega el elemento clave que hace de Ataque a los titanes una serie poco convencional. Porque tras ver en acción a los titanes y ver cómo destrozan con una facilidad asombrosa el pueblo donde viven los dos protagonistas principales de la serie: Eren Jaeger y  Mikasa Ackermann, y ver los intentos inútiles de los humanos por defenderse de semejante ataque, te das cuenta de que allí hay mucho más que una lucha entre hombres y titanes.

Porque antes de ese ataque de los titanes que lo cambió todo, la humanidad llevaba más de cien años viviendo dentro de unos gigantescos muros con el objetivo de defenderse de esos monstruos. Pero no eran, ni mucho menos, unos muros corrientes. Cual distopía en la que surge un elemento clave que sirve para diferenciar a los humanos entre poderosos y débiles, aquí esa función la cumplen los muros.

Así, los que vivían en la zona más interior del territorio ocupado por los humanos, lo hacían rodeados de los muros más altos de todos, lo que les permitía llevar una vida tranquila e incluso llena de lujos. Allí, como se puede intuir, vivían los más ricos de todos, sabedores de que era imposible que un titán llegara a esa zona, pues antes debería pasar por otros dos muros.

Y es de ese modo que los tres muros que dan cobijo a la humanidad sirven también para diferencias entre una élite de ricos que viven en la zona interior resguardada por el muro Sina, el más alto de todos, en el centro del cual reside el Príncipe rodeado por su guardia de honor; una gran masa campesina que vive en la zona más exterior protegida por el muro María, el más bajo de todos, y para los que el mayor temor es que un día los titanes sean capaces de atravesar ese muro; y otra parte de la población que vive en la zona intermedia potegida por el muro Rose y cuyo temor, antes que el ataque de los titanes, es que un día vengan los humanos que habitan la zona más exterior, trayendo consigo una escasez de alimentos.

De este modo, a raíz de ese primer ataque de los titanes tras más de un siglo sin haberles visto y con parte de la humanidad acomodada en la situación que le ha tocado vivir, aunque ello signifique vivir encerrados dentro de unos muros, nos damos cuenta de que la cosa va más allá de una lucha entre la humanidad y los titanes.

Evidentemente, el objetivo último es derrotar a los titanes para por fin vivir en libertad y conocer qué hay más allá de esos muros. Pero también está el punto de vista de cada persona, que variará muchísimo dependiendo del lugar donde haya nacido, diferenciando así entre los que se someten a la situación con tal de vivir sin sobresaltos (los que están en los muros más internos) y los que sueñan con ser un día libres, aunque ello signifique correr el riesgo de ser devorados por los titanes.

Y llegamos así al último elemento clave para entender la complejidad de esta serie: las tres facciones del ejército cuya misión es proteger a la humanidad de los titanes. Un elemento que cobrará especial importancia a raíz de que Eren y Mikasa, tras haber visto destruido su hogar y tener que huir al interior del muro Rose, convirtiéndose en el acto en refugiados (con todo lo que ello conlleva), decidiráan ingresar en la sección más peligrosa del ejército: la Legión de Reconocimiento, también conocida como los Exploradores.

Porque al igual que ocurre con los diferentes status que existen entre los habitantes del muro María, el muro Rose y el Muro Sina, también hay diferencias entre las tres secciones del ejército. Por un lado está la Guardia privada del Príncipe o Policía militar, compuesta por los mejores de los mejores y que, al igual que su señor, están cómodamente asentados en la zona más interior de todas, a salvo de cualquier posible ataque de los titanes.

Luego está el Ejército de Protección o Guardianes del pueblo, encargados de proteger las zonas interiores de los muros. Se trata de la facción que cuenta con más soldados, ya que en la Guardia privada del Príncipe sólo ingresan los 10 mejores soldados de cada promoción, y lo que ningún soldado quiere es formar parte de los Exploradores.

Porque entrar en la Legión de Reconocimiento o los Exploradores supone prácticamente un suicidio. Y es que esos soldados, armados tan sólo con el llamado "equipo tridimensional" compuesto por espadas, ganchos y combustible que les permite elevarse en el aire, son los locos que se atreven a salir de la protección de los muros para ser ellos quienes ataquen y "cacen" a los titanes con la esperanza de que algún día la humanidad pueda volver a ser libre.

Así, al igual que ocurre con los civiles y su forma de ser según la zona en la que vivan, los soldados demostrarán su verdadera naturaleza según sea la facción del ejército en el que entren: los exploradores sólo pensarán en salvar a la humanidad, aun a riesgo de sus vidas y siendo conscientes de que en muchas ocasiones la humanidad no merece ser salvada; la élite de la guardia privada del Príncipe se esforzará en ser los mejores pero sólo para estar los más alejados del peligro; y una gran mayoría intermedia que, básicamente, vive con la esperanza de que los titanes nunca vuelvan a atacar, como lleva ocurriendo desde hace más de cien años.

Hasta que un día lo hacen…

Y cuando eso ocurre, toca plantearse cómo es la vida que han tenido hasta ahora y qué es lo que están dispuestos a hacer. Pero en lugar de mostrarnos sólo el punto de vista de esos héroes que sí se arriesgan por los demás y que se reunirán en la Legión de Reconocimiento, lo que veremos serán historias, personajes y situaciones de todo tipo donde enseguida queda clara una idea. Una idea terrorífica que va a perseguir a todos esos personajes y que prácticamente se convierte en la "moraleja" de Ataque a los titanes: que el mundo siempre ha sido despiadado, pero preferíamos mirar a otro lado; y que los más fuertes siempre devoran a los más débiles.

Llegado a este punto, y a riesgo de desvelar demasiada información que he preferido dejarme en el tintero (lo complejo que es el funcionamiento del equipo tridimensional, las grandes diferencias que existen entre unos titanes y otros, o la importancia capital que tiene Eren Jaeger en la lucha de la humanidad contra los titanes) para que lo vayáis descubriendo poco a poco; sólo me queda dar una última recomendación: aguantar los primeros episodios y, por muchas ganas que os entren de dejar de ver la serie, seguir haciéndolo. Porque realmente merece la pena.

Sí, tal vez esta no sea la recomendación más lógica a la hora de, bueno, recomendar una serie. Pero lo digo con conocimiento de causa. Y es que habrá momentos, sobre todo en los primeros episodios, en que aquel que descubre por primera vez el mundo de Ataque a los titanes se planterará para qué seguir viendo una serie donde todo es sufrimiento y hay una media de cinco muertes por capítulo y no precisamente de las fáciles de digerir (muchos lo han comparado con Juego de Tronos y con razón).

Pero os aseguro que pasado ese momento, tal vez porque ya nos hemos hecho a la idea de cómo son los titanes (en serio que la primera vez que se ven, dan mucha grima), toca disfrutar de una serie que no se anda con chiquitas a la hora de juzgar el comportamiento humano, ya sea para bien o para mal. Y resulta de lo más refrescante encontrarse con una serie en la que no se resuma todo en un héroe perfecto rodeado de unos monstruos a los que tiene que derrotar para salvar a la humanidad.

Porque en esta ocasión nos encontraremos con muchos personajes y situaciones que hacen pensar que la humanidad realmente merece ser destruida por los titanes, pero a su lado también surgirán unos héroes con mayúscula: Eren Jaegen, Mikasa Akerman, Jean Kirschtein, Armin Arlert, Levi, Erwin Smith y un largo etcétera, que conseguirán que recuperemos la confianza en el ser humano y lo que esas personas están dispuestas a sacrificar por el bien de la humanidad… comenzando por su propia humanidad.

En definitiva, una serie pensada para revolver conciencias pero sin olvidarse de mantener la acción y una tensión que se masca en cada mísero minuto de cada episodio. Con estos ingredientes os aseguro que una vez que empecéis ya no podréis parar.

Y lo que es mejor, cuando lleguéis al final de la primera temporada no tendréis que esperar para ver cómo continúa, pues tras cuatro largos años de espera acaba de estrenarse su segunda temporada. En concreto lo hizo el pasado 1 de abril, por lo que ahora es sin duda el mejor momento para descubrir Ataque a los titanes.

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Barbara Cruz

Periodista y escritora a tiempo completo. En los ratos libres veo de todo y leo cualquier cosa que caiga en mis manos. Nunca se sabe cuál será mi nueva obsesión.

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