Antonio Cuadri: “Me fascina ver a estos sinvergüenzas, estos ladrones que roban para hacer cine”

Operación Concha se estrena en las taquillas españolas el 29 de septiembre pero dos días antes el director de la película, Antonio Cuadri y una de las actrices de la misma, Bárbara Mori, estuvieron atendiendo a la prensa en Madrid después del visionado de la película.

Jordi Mollá, actor principal del filme, tuvo que marcharse debido a un problema en la rodilla, pero su figura estuvo presente en toda la entrevista que concedieron a varios medios en conjunto. El reparto, la película y las referencias fueron algunos de los temas sobre los que se profundizó, aunque también hubo motivo de risas entre los presentes.

Desde que gestaste la idea, ¿cuánto tiempo ha pasado? ¿Y en qué fases has estado?

Antonio Cuadri: La idea comenzó a gestarse en 2011 cuando nos juntamos José Portela, el productor y yo con Patxo Tellería como co-guionista para iniciar el proceso. Han sido cinco años largos hasta que tuvimos una versión madura del guion. Han sido nueve versiones y un trabajo muy concienzudo. Muy a fuego lento y vigilando sobre todo, porque hubo una primera fase donde lo importante era la trama, toda la engañifa, lo que es la estructura de la historia. El armazón. Y después lo que iniciamos fue la búsqueda del personaje. Que todos los personajes tuviesen atractivo e interés. Y ya para colmo la última fase en la que el guion empezó a gustar a actrices y actores de mucha calidad y ya empezaron a tomar vida. Si te falla esta última fase por mucho que quieras a tus personajes,  no se cierra el círculo bien.

Actores y director de Operación Concha

¿Cómo fue elegir a Bárbara y por qué pensaste en ella?

A.C: Bueno, en el guion necesitábamos a Joselyn Morales que era un poco pues la metáfora, el símbolo de la mega estrella latina que triunfa en Hollywood y que viene de la mano de Ray Silvela al festival y es un poco su confidente, sin hacer spoilers, como se dice ahora. A mi me gustaba más el castellano viejo cuando decíamos “no me revientes la historia”. No hay muchos nombres que reúnan ese requisito. Es decir, actrices latinas muy famosas, muy conocidas, las hay. Bárbara es una de ellas. Pero ya una actriz con una calidad-experiencia en cine, con una formación (sobre todo para nuestra suerte), con unas ganas de hacer la historia… Yo creo que además una de las cosas que más le gustó es que le propuse, porque era una zona en el guion la filmografía de Ray Silvela, cantar y bailar fue entonces cuando ya se animó definitivamente y conseguimos echarle el lazo para la película. Bárbara Mori es un valor cinematográfico en México, en toda América Latina de primer orden y para nosotros es un lujo que haya completado el reparto junto al resto de los actores.

¿Cómo ha sido la experiencia de trabajar con Cuadri? 

Bárbara Mori: No tenía el gusto de conocerlo y ha sido un placer trabajar con Antonio. Porque aparte de que hemos trabajado muy rico, es un ser humano maravilloso. Entonces no me quedo solamente con el director de Operación Concha, sino que me quedo también con un amigo, y eso es una de las cosas que más me gustan de mi trabajo, la gente que vas conociendo y que se va quedando en tu vida. Pero sí, fue una experiencia increíble. Cuando Antonio me dijo que cabía la posibilidad de que tuviera que cantar y bailar yo ya le dije que sí, 100%. Yo en México estuve tomando clases de canto y no soy cantante pero soy entonada y en las clases me di cuenta de que podía tener un poco más de potencial. Así que sí. Fui feliz.

¿En todo momento te planteaste el proyecto como una comedia? ¿O en algún momento pensaste que podía haberse tratado de un thriller?

A.C: En todo momento teníamos la idea muy clara. La película que habéis visto no se hace en este país si no es con el apoyo de una televisión como Televisión Española y un productor como es José Portela. Es una apuesta por hacer una comedia española quizá demasiado afrancesada o con un punto que rompe o quiebra lo que es el concepto de comedia costumbrista al uso. Maravillosa, respetadísima y que el público la adora. Se podía haber llevado, efectivamente, por un thriller, y se podía haber convertido en algo no agridulce, sino más duro si el final hubiera sido otro. Pero siendo honesto te diré que nosotros lo planteamos, y yo desde luego lo tuve muy claro a la hora de hacer esa última versión del guion, que es la que hace el director con su cámara, para bien o para mal, de hacer una comedia. Una comedia donde quepa, o creo que cabe, ese tránsito emocional, ese pequeño viaje emocional por los personajes. Que dejen un poquito de sello, de huella. 

Bárbara Mori

¿Te costó mucho o poco trabajo realizar la elección de los actores o actrices?

A.C: Siempre es muy complicado en la vida real cuadrar ese arquetipo, esa figura que tú te imaginas cuando el guion va tomando forma, con las agendas, los compromisos, el acuerdo económico… Empezando también porque que haya posibilidad y encaje de fechas y agendas. Entonces sí que es suficientemente complicado. Además hay una circunstancia muy emotiva y es que el personaje del productor lo iba a hacer Aitor Mazo, que es un gran amigo, un  gran compañero con un corazón muy grande que se paró hace dos años y medio. Aitor tiene una grandísima amistad con el productor, con Patxo. Yo lo dirigí desde hace muchos años y fue el maravilloso padre de Manolito Gafotas en la serie de televisión. Había hecho muchas cosas con él y era un gran amigo. Y él estaba entusiasmado con este personaje. Se fue y de una manera inmediata recurrimos a alguien que es como su hermano, que es Karra, con quien había hecho mucho teatro. Y todos teníamos la sensación, el sentimiento, de que Aitor Mazo hubiese dicho, como él era, de genial y de espontáneo: “si tengo el mal gusto de morirme, no le deis el papel a otro que no sea Karrita”. Seguro. Eso supuso una pequeña crisis en lo que fue el casting. Pero hay una escena que es un pequeño guiño, un pequeño homenaje que no se esperaba. Cuando Karra ve la foto del perro, al lado está Aitor. Es Aitor Mazo y la mirada de emoción que tiene en ese momento Karra Elejalde es provocada porque estaba viendo ahí a su hermano, a su amigo. Y eso fue un pequeño bache en el proceso del casting pero al final creo que estamos todos felices con el reparto que se ha podido completar, incluyendo a Aitor Maza.

B.M: A parte, todo pasa por algo. Karra hizo un trabajo espectacular.

Bárbara, ¿has pensado quedarte en nuestro país?

B.M: Sí, me encantaría venirme para acá. La verdad es que me encanta el cine que hacen acá en España. No había tenido la oportunidad de trabajar aquí anteriormente; había venido a promocionar hace muchos años atrás una serie que hice en México que le fue muy bien acá. Pero… No había tenido la oportunidad y estoy esperando que, con esta película, ojalá alguien me llame y me pueda poner a trabajar.

EL personaje de Jordi Mollá, es un poco el tópico de andaluz que acaba rompiéndose cuando empieza a tener más humanidad. ¿Cómo nace ese personaje? 

A.C: En una primera versión del guion teníamos un poco en blanco las dos nacionalidades del personaje. Qué acento y qué nacionalidad tendría el camarero y cuál sería la de Silvela. Queríamos ajustarlo al actor que fuese a hacer definitivamente este papel dual. Entonces, cuando definitivamente tuvimos un guion presentable, empezó a caminar la cosa y vimos la posibilidad, porque le daba fecha (y recientemente había hecho una comedia en México justamente con Bárbara) de que fuera Jordi Mollá. Yo recuerdo aquí en un café de Madrid hablando del guion muy embrionariamente y nosotros nos habíamos ya decidido un par de semanas antes por la opción de Bárbara Mori. Su representante, nuestro amigo Óscar, y ella no sabían nada. Y Jordi Mollá nos dijo la verdad: es una magnífica actriz y es una compañera inigualable de generosa y de buena persona. ¿Habéis pensado en Bárbara Mori? Digo: sí, justamente esa es con la que vamos a iniciar las gestiones.

Jordi encajaba perfectamente el andaluz y el acento cubano. Yo me acuerdo perfectamente, de una película de Mateo Gil, del año 2002, una película que se llama “Nadie conoce a nadie” donde Jordi Mollá hace de un hacker sevillano y a mi me sobrecogió. Porque no hay cosa más ridícula que un gallego haciendo de andaluz o un señor de Murcia imitando el acento catalán pero Jordi no lo fuerza. Tiene un oído privilegiado. Es un oído de músico. Le sale de una forma espontánea. Le pusimos un coach, de Huelva (Geromo Segura, un cantaor flamenco que tiene una voz preciosa), para que le diera esa música y después un coach cubano.

¿El homenaje a Juan Ramón estaba pensado desde el principio?

A.C: Lo fácil hubiera sido que en el cursal, que es donde se entera todo el mundo, Jordi recite platero, que es el chiste fácil. Cuando se recupera una poesía de Juan Ramón que viene tan al pelo, una vez que, efectivamente, ya tenemos la aceptación por parte de Jordi diciendo que concretamente podía hacer el acento de Huelva, a mi me sale la raíz y me sale un poco la tierra y la admiración hacia Juan Ramón. Ese poema está en el metro de Nueva York, traducido al inglés. Los herederos de Juan Ramón lo cedieron. Se han portado de una manera muy generosa con la productora y conmigo porque no nos han cobrado ni una peseta de derechos. No quiero mirar a nadie pero hay todavía desdencientes por ahí de muchos genios de la cultura española que hay que pasar por taquilla. La elegancia de estas personas ha sido maravillosa. Se han volcado, la fundación Juan Ramón, Zenobia, están orgullosísimos de que se promocione la poesía de un premio Nobel en una comedia comercial. No es un ladrillo en televisión, una cosa aburrida. Es dar a conocer a la gente joven a Juan Ramón Jimenez. Si te interesa te metes en Wikipedia o en internet y disfrútalo. Yo creo que es una dignificación muy grande de lo que es, cómo también en películas comerciales no está prohibido mirar a la cultura y el tratamiento. Es un tratamiento muy bonito y muy digno de lo que es nuestra forma de hablar. Que todavía hay gente que no se ha enterado de que no hablamos mal castellano. Según Valdesoto, eminetne lingüista, hablamos el castellano evolucionado. Si Felipe II hubiese puesto la corte en el sur ahora mismo el castellano se escribiría con vocales abiertas y cerradas, como el francés. En la película hay esa reivindicación bonita de nuestro habla y del maravilloso acento cubano que borda Jordi.

¿Has querido mostrar con esta película lo difícil que es hacer cine en realidad?

A.C: Bueno, yo creo que eso es algo que la gente lo intuye y en esta película pues se descubre efectivamente las dificultades que tiene esta industria. Pero a mi no me gustaría pensar que es una historia endogámica. Es decir, al cinéfilo le puede gustar mucho, pero yo creo que esta representación de la industria cinematográfica es un poquito metafórica.  Es un poquito el esperpento español. La chapuza o el pícaro. Yo creo que habla más de lo que es esa maravillosa capacidad de ser un sin-vergüenza pero a la vez un señor que tiene el italiano, el griego, el español… Exportamos muy bien ese gen a latinoamerica y en algunos casos yo creo que hemos superado al original.

A mi me fascina ver a estos sinvergüenzas, estos ladrones que roban para hacer cine. Sí, están estafando, pero existen. No se lo echan al bolsillo, lo invierten en una película en la que se arruinan y luego vuelven a empezar. Eso es maravilloso y forma parte de lo que es el cine independiente y a estos niveles esta industria, que es fascinante.

En la película vemos a un productor que necesita de una estrella para sacar adelante la película, ¿consideras que en el cine es necesario tener a alguien popular, de éxito, para sacar las películas adelante?

A.C: Sí. Si haces una película independiente de 400.000 euros casi te puedes permitir el lujo de apostar por extraordinarios actores y actrices que no tengan ningún reconocimiento mediático. Ya cuando entras a cierto nivel de inversión y en una co-producción internacional necesariamente tienes que contar con gente que ha demostrado su talento pero que tiene, además, ese reconocimiento. Yo creo que hay que promediar siempre la elección de esa actriz/actor famoso pero dar siempre también oportunidad a esos actores que todavía no son conocidos, no son famosos, pero tienen una gran calidad en su trabajo en el teatro o en el cine independiente pero que tienen que dar el salto. Yo me he involucrado siempre en eso. Yo recuerdo hace muchos años el casting de una serie que tuvo mucho éxito, "Al salir de clase", alguien me recuerda que la hice o la perpetré. Fue duro. Me decían: ¿estás loco? ¿Quieres hacer una serie de televisión con desconocidos? Entonces yo citaba al maestro: “No haces famosos, los famosos hacen la televisión”. Tú dale a una persona la oportunidad de tener una convocatoria diaria o semanal. En una película a partir de cierto nivel de cierto presupuesto yo sí creo que es interesante llegar a ese punto de equilibrio y mezclar a buenos actores desconocidos con muy buenos actores o actrices famosas.

Jordi Mollá y Karra Elejalde

La película está situada en el marco del festival de San Sebastián. ¿No pensaste en hacer cameos como Santiago Segura en sus películas?

A.C: Nos parecía que la cuota de famosos o la cuota de esos cameos había que cubirla de dos maneras. Una, el homenaje al cine español que está representado por Fernando Colomo, que leyó el guion, le encantó y tuve la fortuna de que fuera el director al que le cortan la película al principio porque a Fernando Colomo lo considero el padre de la nueva comedia francesa española desde "Tigres de papel". Y por otra parte los cameos de estrellas, de figuras internacionales que están condensados en una secuencia en la que salen Meryl Streep, Woody Allen, Benicio del Toro… Lo otro, con todos mis respetos, nos parecía más de comedia costumbrista española tipo "Torrente" que de "Operación Concha". Queríamos guardar ese glamour, entonces decidimos con los derechos, porque forman parte del archivo del festival, homenajear a esos actores que salen y de esa manera cubrir esa cuota pero con todos mis respetos para cualquier otro… Quiero decir, que yo creo que eso es más una apuesta a largo plazo: haces un cameo con el famoso de turno y ya se te queda un poco más rancio dentro de unos años.

¿Qué percepción se pude tener en Sudamérica con el título Operación Concha?

B.M: Pues mira, concha en México es un pan que venden en una panadería, delicioso, que es muy típico mexicano. Pero justo el otro día, hablando con unos amigos, me dijeron… ¿Y si llevaran la película a Argentina, cómo le pondrían? Porque Concha en Argentina tiene otra connotación. No sé, ¿cómo le pondrían Antonio?

A.C: Hay distribuidores dándole vueltas a ese problema.

B.M: Sí, porque es como si llegaran a México y presentaran una película que se llamara "Operación Panocha", pues se hubiera notado muchísmo. Pero me parece que es un tema divertido.

A.C: A nivel de mercado le están llamando “Operation Golden Shell”, Concha de Oro, que ya remite más a lo que es el premio: está el César, el Óscar, la Concha de Oro… Ya remite un poco más al concepto cinematográfico y se aleja de la calificación un poco explícita.

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María Jesús Navarro

Crecí con Disney y Harry Potter, pero los vampiros me llevaron por el camino de "un capítulo más" hasta que llegué a conocer el apocalipsis zombie. Entre serie y serie, intento estudiar periodismo y comunicación audiovisual con la esperanza de, algún día, emocionar a alguien con alguna buena historia.

About María Jesús Navarro

Crecí con Disney y Harry Potter, pero los vampiros me llevaron por el camino de "un capítulo más" hasta que llegué a conocer el apocalipsis zombie. Entre serie y serie, intento estudiar periodismo y comunicación audiovisual con la esperanza de, algún día, emocionar a alguien con alguna buena historia.