Luis Oliveros: “La guerra trunca la vida de cualquiera” hablamos con el equipo de ‘El jugador de ajedrez’

Hemos tenido la suerte de pasar una mañana con el equipo de la película "El jugador de ajedrez", que se estrena en los cines españoles el próximo viernes 5 de Mayo. 

En concreto hemos estado con su director Luis Oliveros, con sus actores protagonistas Marc Clotet y Melina Matthews, y con dos de los actores de reparto Andrés Gertrúdix y Pau Durá. Además de posar para nuestras cámaras, han respondido algunas de nuestras preguntas. Os contamos los que nos han dicho.

SeriesOnDay: ¿Qué os pareció el proyecto cuando os lo ofrecieron?

Andrés Gertrúdix: Es muy curioso como funciona esto, hace un casting, y para ello te dan una separata, con una secuencia o dos secuencias. Y una vez que te eligen tu lees ya el guión, y dices “Si, si, claro yo lo quiero hacer”

Pau Durá: Pero igual puede ser que no, igual te gusta la separata y luego el guión no.

Melina Matthews: A mi me pareció un regalo. Muy emocionante y muy emotiva la historia. Yo venía de rodar varias películas de terror, entonces cuando me ofrecieron una película de época, donde no tenía que gritar y matar pues fue un regalo. Además la película tiene algo especial, al tratar la guerra civil y la guerra mundial me permitió inspirarme en mis abuelos. Mi abuelo es español, y vivió la guerra civil; y mi abuela es francesa y vivió en la Francia libre durante la guerra mundial. Entonces pude conectar con ellos de forma especial. Fue un plus y fue muy bonito estar en este proyecto.

A.G.: La verdad, era un guión que cuenta una parte de la historia que se ha contado muchas veces pero se cuenta desde un punto de vista que se ha contado pocas, que es el de alguien que es solo una victima por todos los lados. No está politizado, no tiene una ideología definida y que acaba sufriendo las consecuencias de la guerra. A mí eso fue lo que más me interesó. Me interesaba también mucho el poder trabajar un preso republicano porque yo vengo de una familia de republicanos que fuero represariados en su momento, varios murieron en la cárcel, tanto por parte de padre como por parte de madre. Y evidentemente como actor es imposible que te pongas en la piel de lo que ellos sufrieron, pero si de alguna manera intentar entender parte de ese sufrimiento. Y eso me interesaba. Y la verdad mi madre está muy emocionada de que haya podido hacer algo así. A ella le va a recordar a su padre, a mis tíos también.

P.D.: Yo lo contrario, porque ahora estoy pensando en eso y digo si mi padre que en el cielo esté me viera haciendo este personaje, con este bigotito diría no por Dios. Porque el también era bastante rojo y es gracioso. Por lo demás opino como Andrés. El guión me pareció bien, mi personaje era cortito y además era irse a Budapest que está muy bien. Estamos acostumbrados a ver películas de la guerra, aunque esta película va de otra cosa, del entorno, de los damnificados, los que sufren sin haber buscado nada. Y además en este caso es un personaje que es una víctima incluso ajena a la política, y que llega a la cárcel por un hecho ajeno, mejor no hacer spoilers.

A.G.: También se reflejan hecho irrefutables como que los nazis invadieron Europa, encarcelaron y ejecutaron a todos los que no eran de sus ideas, y eso es parte también de la historia.

P.D.: Y es bonito también el personaje del republicano porque esto ocurrió mucho, los que huían de aquí de la guerra hacia Europa, y en Europa va y te encuentras algo peor. Y a muchos les pasó esto y acabaron en campos de concentración nazis.

S.O.D.: A ti Luis ¿cómo te llegó el proyecto?

Luis Oliveros: El proyecto me llega cuando Julio Castedo, Juan Antonio Casado y Gerardo Herrero me mandan el guión a casa, que no la novela, y me ofrecen la película. Me leí el guión y me pareció maravilloso y me puse en marcha. El guión me encantó, porque me encantan las historias de época, y era de época. Me encanta contar historias de gente normal, y era una película sobre gente normal; y me encanta contar historias de gente normal en situaciones extremas, y aquí vemos una persona normal en situaciones extremas. Lo tenía todo, y además estaba muy bien escrito. Era una película que transcurría entre la España de los ‘30 y el París de los ‘40 y tenía todos los componentes para hacer una historia poderosa. Y sobre todo tenía una cosa el guión, que emocionaba mucho. Y lo que buscas es conseguir emocionar, o pensar, o que la gente sienta algo, aunque luego cada persona tiene su propio nivel de emoción. Pero que entretenga también. La película es como una montaña rusa y con muchos personajes, aunque tiene uno principal que sale en casi todas las secuencias de la película.

S.O.D.: Para los actores ¿Cómo ha sido trabajar con Luis Oliveros?

A.G.: Pues muy bien. Es alguien que lo tiene bastante claro, sabe la función de cada uno de los personajes de la película y te lo transmite. Muchas veces tu como actor no tienes muy claro lo que quiere contar el personaje dentro del esquema global que es la película, y Luis lo tenía bastante claro. Y muy bien, yo he trabajado bastante a gusto con él ya desde el casting. Yo tuve la suerte que cuando hice el casting el estaba presente allí con la directora de casting que no es lo habitual y pude hablar con él previamente de lo que significaba para el la guerra mundial, el personaje, lo que quería contar. Y luego cuando llegas a rodar ya tienes la sensación de haber trabajado con esa persona.

P.D.: Si, muy bien yo también. Llegué a Budapest muy rápido, pero muy bien. Tenía muy clara la historia y la función en ella de cada uno.

M.M.: Sí trabajar con Luis fue maravilloso porque lo tenía todo muy claro. Ya tenía la película rodada en su cabeza, ya sabía lo que quería como lo quería y cualquier duda, porque los actores somos personas muy inseguras, y Luis tenía la respuesta a todo. Ha sido un gran guía. Y el rodaje en general fue muy bonito porque a mis compañeros ya los conocía, ya éramos amigos, entonces fue una experiencia, rodar en Budapest y Canarias inolvidable.

S.O.D.: Luis ¿cómo fue el proceso de casting para buscar a los actores?

L.O.: Yo siempre he estado en todos los castings y he visto a todos los actores hacer las pruebas. Aquí salvo a los actores alemanes que fueron pruebas que hicimos un poco vía vídeo, todos los demás los he hecho yo. Yo leo un guión e intento hacerlo sin imaginarme ningún actor, para no encasillarte tu mismo. Luego ya cuando empiezas a trabajar en él, más que actores empiezas a buscar que necesidades tiene el personaje. Hay que buscar el actor que más se parezca a tu personaje, no eso de yo voy a lograr que este saque la actuación. No. Primero a ver si esta persona sin actuar puede valerte el personaje, por eso voy al casting, y luego ya le haces la prueba a ver si puede hacer el personaje. Pero ya físicamente he visto que es el personaje, en la edad veo que es el personaje, incluso en su forma de andar, de ser normal. Aquí tuve la suerte de que vi a muchos actores, pero vi a estos actores y vi que eran ellos. No había trabajado con ellos, pero lo vi. El que más me costó fue el personaje de Javier, porque buscaba un tipo que era buena persona, que era un viva la vida y luego se transforma y resulta el tipo con más convicciones. Y eso era difícil de encontrar, o era demasiado serio o demasiado bromista. Hasta que encontré a Alejo. Era muy importante para la película la relación de amistad entre Javier y Diego, dos personas distintas están tan unidas. Nuestro personaje principal no antepone la política a sus valores, la amistad, el compañerismo, el amor, etc.

S.O.D.: ¿Qué más puedes decir de la película para animar a la gente a verla?

L.O.: Van a ver un drama donde el amor está muy presente, pero no el amor romántico, sino el amor universal. Está la amistad, el compañerismo, todo lo que abarca la palabra. Y sobre todo es una película de sentimientos y sobre la vida. Sobre como la guerra trunca la vida de cualquiera. Es una película de guerra pero no es una película bélica; van a ver una película de amor, pero no es una película romántica; y van a ver una película sobre todo de personajes muy cercanos a todos nosotros. Salvo la inteligencia de Pablo y su capacidad de jugar al ajedrez, no son personajes extraordinarios. Sobre todo van a ver una película de sentimientos.

S.O.D. ¿Creéis que por el punto de vista de la historia, tratando la Segunda Guerra Mundial, como también afectó a españoles, la película tendrá mayor interés en el público tanto nacional como internacional?

M.M.: Yo creo que siendo un guerra, da igual donde suceda, como ser humano, uno tiene sentirse interesado porque al final somos todos humanos. A nivel emocional la guerra me va a interesar sea aquí o allí. Así que tiene todas las papeletas para interesar a todo el mundo. Puedes sentirte identificado con lo que les pasa a estas personas. Espero que si, porque es una historia universal.

Marc Clotet: Yo creo que a nivel exterior son películas que tienen tirón. Esta muy bien ambientada y hace un viaje al París de los años ‘40. Yo espero que guste. De momento toda la gente que ve el trailer se queda con ganas de ver la película. Hemos rodado en sitios donde hay aun huellas de la guerra, muchos edificios tienen aún los impactos, y Budapest tiene aún esa parte decadente que es lo que la hace bonita y auténtica. No hay que borrar lo que pasó. Aún se respira un aire postcomunista, en algunos barrios, en la gente, en como viste la gente mayor, en sus caras y sus miradas. Andábamos por allí, ya disfrazados y vestidos de nazis, y pensábamos, por ejemplo esta gente lo ha vivido y que les pasará por la cabeza cuando lo ven.

S.O.D.: ¿Cómo os vamos a ver en esta historia a Marc y Melina?

M.M.: Sufriendo mucho. Es una historia de amor durante la guerra civil, postguerra y la Segunda Guerra Mundial. Es una película que va a tocar, que no va a dejar indiferente y es una historia muy conmovedora.

M.C.: Si es una historia de amor, de superación, de esperanza de crueldad, de cinismo. Trata los aspectos del ser humano y como es capaz, en un conflicto, de convertirse en un animal atroz, y como intentamos sobrevivir. Y el amor es básico en eso, y para el protagonista con su mentalidad de estratega el amor a una mujer y a una hija le da la fuerza para eso.

S.O.D.: ¿Cómo ha sido trabajar juntos?

M.C.: Para mi ha sido una de las mejores cosas de la película. Con Melina desde el minuto 1 hubo química en el casting y no podría haber sido más facil. Con ella y con todo el reparto la verdad. Acabamos siendo una familia y creo que eso se ve.

S.O.D.: ¿Y como os habéis preparado los personajes?

M.C.: Diego Padilla es un chico de clase media, de una familia culta y trabajadora, y su padre le transmite su afición al ajedrez, y esa afición acaba convirtiendo en pasión y en modo de vida y estructura su forma de ser y de ver la vida. Diego sueña en dedicarse a su pasión y se enamora de una maravillosa mujer en cuanto la ve y sus sueños se ven truncados de la noche a la mañana por la guerra, y lo único que puede hacer es sobrevivir. Y como buen estratega sabe que es una carrera de fondo y la partida no se acaba hasta que hay un jaque mate. Para este personaje yo tuve que perder peso, llegue perder casi 10 kgs. Y eso fue la parte física más directa, y luego pues un tema también corporal de como se mueve un jugador de ajedrez, la rigidez que tienen, mental y física, muy calculada. A nivel de ejecutar el juego, dando clases con profesionales, yo sabía jugar al ajedrez, pero los movimientos básicos, y ahí aprendí como se desliza el brazo, como se levanta el codo, como se mata, como se anota, y como uno se sienta frente al tablero. Y toda esa liturgia para que los saben jugar vean la película y se den cuenta de que el trabajo está bien hecho.

S.O.D.: Melina ¿te costó mucho el tema del acento?

M.M.: Yo venía de hacer durante un año entero un personaje francés en El príncipe y no me costó mucho readoptarlo. Me costó más interpretar más a una mujer de época, como caminaba, como cogía el vaso, la postura, etc.

S.O.D.: ¿Habéis llegado a aprender a jugar al ajedrez?

A.G.: Había expertos a los que se consultó. Pero yo no aprendí mucho. Soy más de damas.

P.D.: Yo ya sabía. Pero allí en el rodaje estaba todo ya muy planeado. No recuerdo haber tenido que aprenderme movimientos.

M.M.: Yo no juego al ajedrez. Pero quiero aprender porque me fascina el juego, sobre todo a nivel de estrategia. Pero no aprendí durante el rodaje porque como no me tocaba a mi jugar al ajedrez, era una cosa ya mas de Marc, entonces yo lo dejé de lado.

S.O.D. ¿Cómo habéis llevado lo de la caracterización? ¿disfrutáis cuando tenéis que hacerlo?

P.D.: Tengo que reconocer que si. Y que esta me gusto. Llegué allí con mi aspecto normal y me dejaron un bigotito, me raparon y me fui por ahí de paseo y me vine arriba. Y luego me pusieron aquello de facha que me dio una risa que no veas. Me lo pasé bien. Y cuando hice la escena con Marc aquella en que le echo la charla como de padre que se siente decepcionado, y que es bonito porque es lo que salva un poco mi personaje; yo pensé que no se reía de verme con esa pinta.

A.G.: La verdad es que también ayuda mucho. Eso de que el hábito no hace al monje no es cierto. En el momento que te caracterizas te pones en el personaje.

P.D.: Hay mucha gente que ya está harta, yo lo se por compañeros que hacen mucha cosa de época y dicen que tienen ganas de hacer actualidad y contemporáneo. A mí me pasa un poco al revés, y cuando de repente me ofrecen algo así… Una vez que me puse hasta una calva para hacer de obispo de Gerona del siglo XI, eso es genial.

M.M.: A mí también me ayudó muchísimo. Porque cuando uno trabaja en series de televisión, por ejemplo, como El príncipe, que es actual, mi personaje se viste como me podría vestir yo. La caracterización es mínima, y no es tan fácil meterse en el personaje. Pero con un personaje de época, y te disfrazan con algo que nunca te has puesto, pues te cambia el chip. Y te ayuda a meterte en el personaje. Y me gusta, sobretodo porque me ayuda a entender e interpretar al personaje.

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S.O.D. ¿Si hubierais podido elegir hacer otro personaje de esta historia cual hubiera sido?

P.D.: A mí el de Andrés. Se parece mucho a ese preso de Luces de Bohemia en la escena del queso.

A.G.: Seguramente el de Pau también. Por el hecho de trabajar algo muy alejado de mi, muy extremo, pero que tiene humanidad. Que Pau lo hace muy bien, porque detrás hay una persona, no es solamente lo que significa el personaje en la historia. Cuando advierte al protagonista, ves que le preocupa, que se ha sentido traicionado, más allá de que tengan ideas diferentes.

M.M.: El de Marc, porque tiene un arco dramático impresionante. Si hubiera sido hombre, claro. Pero dentro del mundo de la Segunda Guerra Mundial, y que no existe en la película, me hubiera gustado interpretar a alguien de la resistencia y que lucharon por esa causa y contra la ocupación. Historias que también merecen ser contadas.

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Helena Sanchez

Amante de las series de época, del cine de aventura, de la literatura en general; cuando no tengo esto me conformo con un buen partido de rugby.

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