1992: Cuando corrupción y política van de la mano

Este mes viajamos hasta Italia para nuestra sección de “Series del mundo” donde queremos dar a conocer otros programas con menos promoción que las series americanas o británicas. Los seriéfilos conocerán seguramente “Roma Criminal” o “Gomorra” las dos series estrella del país, aquellas que han traspasado las fronteras italianas para llegar al resto del mundo. La trama de ambas gira en torno a la mafia y las bandas criminales, y tal vez podamos creer que Italia no tiene más que ofrecer, pero nos equivocamos al visionar la maravilla que es 1992 y su análisis de la financiación ilegal de los partidos políticos, la corrupción y el blanqueo de dinero.

La serie es una creación conjunta de Alessandro Fabri, Ludovica Rampoldi y Stefano Sardi, basada en la idea original de Stefano Accorsi, quien interpreta a uno de los seis protagonistas. Tal y como indica su propio título, la ficción ocurre en pleno año 1992, un momento en el que la vida política, social y económica de Italia pasaba por una gran crisis debido al fuerte ataque a la corrupción por parte de la fiscalía de Milán. 1992 fue el año en el que la historia política del país cambió, los políticos y empresarios corruptos fueron perseguidos e imputados en la operación conocida como “Manos Limpias” que se llevó a cabo principalmente en Milán y Roma y comenzó con la detención del empresario Mario Chiesa, punto en el que comienza la serie.

Y en medio de esta situación nos encontramos con los seis protagonistas, todos personajes ficticios, cada uno con una vida y circunstancias muy distintas pero cuyas vidas darán un giro radical cuando estalle la guerra contra la corrupción. Los caminos de unos y otros se irán cruzando a lo largo de los diez episodios que componen la primera temporada, aunque el eje central acaba siendo Leonardo “Leo” Notte (Stefano Accorsi), un publicista con un secreto oscuro que siempre busca la manera de lograr beneficios para la compañía y salirse con la suya con tal de “salvar Italia”.

También tenemos a dos policías que forman parte de la investigación llevada a cabo por la fiscalía, ellos son Luca Pastore (Domenico Diele), quien tiene una obsesión particular por encarcelar a uno de los empresarios que persiguen, y Rocco Venturi (Alessandro Roja), un policía duro que esconde más de lo que cuenta. Los dos trabajan para Antonio Di Pietro, el fiscal que dirigió la operación y una de las pocas personas reales que tienen aparición en la serie. Nos quedan Bibi Mainaghi (Tea Falco) hija de uno de los sospechosos por corrupción; Veronica Castello (Miriam Leone) cuya gran aspiración es convertirse en famosa y hará lo que sea necesario para conseguirlo, y Pietro Bosco (Guido Caprino) un soldado recién llegado de la guerra y que acabará formando parte del mundo político.

Luca y Bibi mantienen una peculiar relación pese a estar en lados opuestos de la ley

Nada más comenzar la serie podemos pensar que personajes como Leo, Veronica o Pietro no tienen relación alguna con lo que se está cociendo en el país, pero nos equivocamos. En un momento en el que el pueblo sale a la calle a protestar y quejarse por la corrupción de sus políticos en puertas de unas elecciones, los medios de comunicación son un elemento clave para “dominar” la opinión pública. Y eso es lo que mejor se le da a Leo Notte, que busca una nueva cara que devuelva la fe a sus compatriotas y no hace falta ser adivino para saber quién ronda su mente, pues fue a partir de este año cuando Silvio Berlusconi comenzó a entrar en política.

Veronica y Pietro son dos afectados por la situación, la primera estaba íntimamente relacionada con uno de los empresarios perseguidos por lo que todos sus contactos para conseguir un programa en televisión dejan de servir. Tal vez sea el personaje que menos simpatías despierte ya que desconocemos gran parte de su vida, parece que ser famosa sea lo único que importa y no nos lo desarrollan lo suficiente como para que podamos conectar con ella. Con Pietro encontramos un personaje que sin pretenderlo pasa de ser un don nadie a tener un escaño en el Parlamento como miembro de la Liga Norte, partido político que subió en votos conseguidos a raíz de todo lo que estaba pasando.

Pietro no es un hombre inteligente y sus compañeros tratan de manipularlo y aprovecharse para que haga lo que ellos quieran, y es que aquí nadie se libra, por un lado u otro siempre hay alguien tratando de conseguir algo de ti. Pese a formar parte de un partido fascista que quiere echar a los inmigrantes de Italia, Pietro es uno de los personajes más humanos de la serie: intentará hacer las cosas bien y ayudar a quienes lo necesitan, pero la política no funciona así y acabará aprendiendo a las malas. Nadie hace un favor a cambio de nada y es la lección que se desprende en casi cada capítulo.

Pietro en un mitin político

Una de las grandes virtudes a destacar de 1992 es que no hace falta ser un entendido o un amante de la política para disfrutar de la serie, la operación “Manos Limpias” es el marco temporal en el que nos situamos pero pasan gran cantidad de cosas relacionadas con cada personaje que hacen que la política sea un punto más de la historia. No deja de sorprender que una situación ocurrida hace 25 años nos recuerde tantísimo a lo que estamos viviendo últimamente en España, veremos a menudo momentos y situaciones que se parecen demasiado a cosas que hemos visto en las noticias estos meses.

1992 es una llamada de atención al espectador, al ciudadano, al votante, para que piense en lo que está pasando y no se quede de brazos cruzados ante la injusticia y el robo por parte de los políticos. No solo lo presenciaremos viendo la evolución del caso, sino que habrá escenas y diálogos en los que encontraremos frases tan geniales y lapidarias como: “La política es hacer promesas, no cumplirlas”. Lo pensamos fríamente y sabemos que es verdad, pero entonces: ¿por qué la población se sigue dejando engañar una y otra vez?

La respuesta nos la ofrece la misma serie: los medios de comunicación. Los publicistas y responsables de marketing buscan entre los candidatos aquel del que puedan vender mejor imagen según sus inclinaciones políticas como si de un producto se tratara. Tal y como dice Leo: “todo consiste en vender un sueño”. ¿Y qué ocurre cuando alguno de los políticos “honrados” trata de denunciar algo ilegal? Que los implicados acabarán apartándole de una manera u otra, después de todo: “si se quiere encubrir algo, no hay mejor forma que iniciar una investigación parlamentaria”, duras palabras de crítica hacia el gobierno italiano, que retratan una vez más lo mal que está el sistema.

Leo es el único amigo real de Veronica

1992 es una serie imprescindible para todo aquel amante del thriller, el suspense y la política, aderezado con una magistral lección de historia y realidad, que va acompañada por imágenes de la época, junto a unos personajes que te atrapan en sus redes antes de que puedas darte cuenta. Pero sobre todo es recomendable para entender mejor aún la situación de nuestro país en este tema, algo que ya pudimos apreciar con una gran serie nacional como es “Crematorio”, y comprender que las cosas no se van a arreglar por sí solas.

Los diez episodios que componen 1992 están disponibles actualmente en el catálogo de Movistar +, y el 16 de mayo se estrena en Italia su segunda temporada llamada 1993 con la continuación de todo el caos que asolaba Italia en esos años. Está previsto que la serie finalice con una tercera entrega centrada en el año 1994 que aún no tiene fecha de estreno.

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Helena Rubio

Empecé en el mundo de las series acompañando a Mulder y Scully en Expediente X, luego seguí con Friends, CSI y otras cuantas, pero con Lost terminé de perderme. Cada año juro que no me engancharé a más series pero fracaso estrepitosamente, y mientras tanto hago malabares con los estudios.

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Empecé en el mundo de las series acompañando a Mulder y Scully en Expediente X, luego seguí con Friends, CSI y otras cuantas, pero con Lost terminé de perderme. Cada año juro que no me engancharé a más series pero fracaso estrepitosamente, y mientras tanto hago malabares con los estudios.